"Una técnica de geoingeniería podría enfriar el planeta utilizando aeronaves existentes." (tiempo.com). (29/04/2025).

"Una técnica de geoingeniería podría enfriar el planeta utilizando aeronaves existentes." (tiempo.com). (29/04/2025).
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Un estudio de modelado dirigido por la University College London concluye que la inyección de aerosoles estratosféricos a baja altitud sobre las regiones polares podría enfriar el planeta de forma significativa sin necesidad de diseñar aviones especiales, empleando grandes aeronaves ya existentes.

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Un estudio de modelado dirigido por la University College London concluye que la inyección de aerosoles estratosféricos a baja altitud sobre las regiones polares podría enfriar el planeta de forma significativa sin necesidad de diseñar aviones especiales, empleando grandes aeronaves ya existentes. La contrapartida es que esa estrategia rinde aproximadamente un tercio de lo que rendiría a mayor altitud, lo que obligaría a triplicar la cantidad de aerosol.

Hay una idea que lleva años circulando en los papeles de clima y que hasta hace poco parecía cosa de ciencia ficción con presupuesto de agencia espacial: enfriar el planeta echando partículas a la atmósfera para que devuelvan parte de la luz del sol al espacio. Se llama inyección de aerosoles estratosféricos y, según un estudio publicado en la revista Earth's Future, podría ponerse en marcha con aviones que ya vuelan hoy, sin esperar a que alguien diseñe y certifique una flota de aparatos de gran altitud. La investigación la dirigió Alistair Duffey, estudiante de doctorado del Departamento de Ciencias de la Tierra de la University College London, junto a colegas de la Universidad de Exeter y de Yale.

El hallazgo central es de esos que se explican en una frase y se matizan en tres párrafos. Inyectar 12 millones de toneladas métricas de dióxido de azufre al año a 13 km de altura sobre las regiones polares, durante la primavera y el verano locales de cada hemisferio, enfriaría el planeta en aproximadamente 0,6 °C. La cifra no es arbitraria: es más o menos la misma cantidad que lanzó a la atmósfera la erupción del volcán Pinatubo en 1991, que produjo un descenso observable de las temperaturas globales. La naturaleza ya hizo el experimento; ahora se trata de saber si conviene repetirlo a propósito.

Por qué la altitud lo cambia todo

La mayoría de los estudios anteriores daban por hecho que la inyección se haría en los trópicos. Tiene lógica: cerca del ecuador la estratosfera es más alta y las partículas permanecen más tiempo suspendidas, de modo que el mismo aerosol rinde más. El problema es que para llegar allí hacen falta aviones capaces de volar a 20 km o más, y eso es un aparato que no existe en el mercado. Un estudio previo citado por los autores calculaba que diseñar y certificar una aeronave de alto vuelo llevaría una década y costaría varios miles de millones de dólares.

La alternativa que modelaron los investigadores pasa por bajar el listón. A 13 km la estratosfera está más cerca del suelo en las regiones polares, y a esa altura llegan grandes aviones de carga que ya están en servicio. El Boeing 777F es el ejemplo que maneja el estudio. No es que el avión esté listo tal cual: haría falta un programa de modificación sustancial para convertirlo en cisterna de despliegue, como señaló Wake Smith, coautor y profesor de la Escuela de Medio Ambiente de Yale. Pero esa ruta sería mucho más rápida que esperar a una aeronave nueva.

La clave física está en dónde se sueltan las partículas. En la troposfera, la capa baja de la atmósfera, cualquier aerosol desaparece rápido: lo atrapan las nubes y lo dispersa la lluvia. La estratosfera, en cambio, es seca, estable y no tiene nubes, así que lo que se añade allí se queda meses o incluso años. A 13 km las partículas duran unos pocos meses; a 20 km, varios años. Esa diferencia de permanencia es la que explica el rendimiento desigual.

Un tercio de eficacia y el triple de aerosol

Los números del estudio dejan poco espacio al optimismo fácil. A esa altitud menor, la inyección tiene una eficacia de aproximadamente un tercio. Traducido: harían falta tres veces más aerosol para lograr el mismo efecto sobre la temperatura global. Y más aerosol significa más efectos secundarios, entre ellos la lluvia ácida. La estrategia también sería menos eficaz para enfriar los trópicos, que es justo donde la vulnerabilidad directa al calentamiento es mayor.

Las simulaciones se hicieron con el Modelo 1 del Sistema Terrestre del Reino Unido (UKESM1), un modelo informático del clima. Los investigadores añadieron dióxido de azufre a distintas altitudes, latitudes y estaciones para cuantificar la eficacia de cada estrategia de despliegue. El dióxido de azufre es el precursor: una vez en la estratosfera forma diminutas partículas reflectantes. En el escenario modelado se inyectó a 60 grados de latitud norte y sur, lo que equivale más o menos a la altura de Oslo y Anchorage; en el hemisferio sur, por debajo del extremo austral de Sudamérica.

Duffey lo resumió con una frase que conviene leer dos veces: «La geoingeniería solar conlleva graves riesgos y se necesita mucha más investigación para comprender sus impactos. Sin embargo, nuestro estudio sugiere que enfriar el planeta con esta intervención en particular es más fácil de lo que pensábamos». Y añadió la consecuencia incómoda: eso tiene implicaciones sobre la rapidez con la que se podría empezar y sobre quién podría hacerlo. No es solo una cuestión técnica; es también una cuestión de gobernanza.

Lo que esta técnica no resuelve

Conviene decirlo sin rodeos: la inyección de aerosoles no sustituye a reducir emisiones. Matthew Henry, coautor del estudio y profesor en la Universidad de Exeter, lo dejó claro: los posibles efectos secundarios negativos aumentan con el enfriamiento, y solo se alcanza la estabilidad climática a largo plazo con cero emisiones netas. La técnica no es una solución rápida ni un atajo. Cualquier programa de este tipo tendría que introducirse y reducirse gradualmente, porque un arranque o un parón bruscos provocarían impactos catastróficos por calentamiento o enfriamiento repentinos.

Tampoco es una decisión que se tome en un despacho sin consecuencias internacionales. Si la barrera de entrada baja de «década y miles de millones» a «aviones que ya existen y modificaciones sustanciales», el número de actores capaces de intentarlo crece. Eso puede ser bueno para la investigación y malo para el control. El propio estudio lo apunta sin dramatismo: comprender todas las opciones es vital para que los responsables políticos tengan la evidencia necesaria para decidir con conocimiento de causa.

Queda el detalle de que el enfriamiento global de 0,6 °C es una media. Detrás de esa cifra hay regiones que se benefician y regiones que cargan con los efectos secundarios, y el estudio reconoce que los trópicos, donde el calor aprieta más, quedarían peor atendidos con esta estrategia que con la de gran altitud. La geoingeniería no reparte sus beneficios por igual; reparte lo que reparte, y eso también hay que modelarlo.

Datos clave
  • Inyectar 12 millones de toneladas métricas de dióxido de azufre al año a 13 km de altura enfriaría el planeta en aproximadamente 0,6 °C, según el estudio publicado en Earth's Future.
  • La eficacia a 13 km es de aproximadamente un tercio frente a la inyección a 20 km, lo que obligaría a usar el triple de aerosol y aumentaría efectos secundarios como la lluvia ácida.
  • El Boeing 777F es el ejemplo de aeronave existente capaz de alcanzar los 13 km, aunque requeriría un programa de modificación sustancial para operar como cisterna.
  • La cantidad de dióxido de azufre modelada equivale aproximadamente a la que emitió la erupción del volcán Pinatubo en 1991, que produjo un descenso observable de las temperaturas globales.
  • Diseñar y certificar una aeronave de alto vuelo para los 20 km llevaría una década y costaría varios miles de millones de dólares, según un estudio previo citado por los autores.
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Gonzalo Carlos Novillo Lapeyra
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"Una técnica para enfriar el planeta es la que se añaden partículas a la atmósfera para reflejar la luz solar usando los grandes aviones existentes y sin utilizar aviones especiales."

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Por Francisco Martín León.
(). (29/04/2025).​

"Una técnica para enfriar el planeta, en la que se añaden partículas a la atmósfera para reflejar la luz solar, no requeriría el desarrollo de aviones especiales, sino que podría lograrse utilizando los grandes aviones existentes, según un nuevo estudio de modelado dirigido por investigadores del UCL (University College London).

Anteriormente, la mayoría de las investigaciones asumían que la técnica, conocida como inyección de aerosoles estratosféricos, se implementaría en los trópicos y, por lo tanto, requeriría aeronaves especialmente diseñadas capaces de volar a altitudes de 20 km o más para inyectar las partículas.

Aviones comerciales como posibles herramientas para enfriar el planeta​

Para el nuevo estudio, publicado en la revista Earth's Future, los científicos realizaron simulaciones de diferentes estrategias de inyección de aerosoles y concluyeron que añadir partículas a 13 km por encima de las regiones polares podría enfriar significativamente el planeta, aunque con mucha menor eficacia que a mayores altitudes cerca del ecuador. Aviones comerciales como el Boeing 777F podrían alcanzar esta altitud.

El autor principal, Alistair Duffey, estudiante de doctorado del Departamento de Ciencias de la Tierra de la UCL, afirmó: «La geoingeniería solar conlleva graves riesgos y se necesita mucha más investigación para comprender sus impactos. Sin embargo, nuestro estudio sugiere que enfriar el planeta con esta intervención en particular es más fácil de lo que pensábamos. Esto tiene implicaciones sobre la rapidez con la que se podría iniciar la inyección de aerosoles estratosféricos y quién podría hacerlo».

Esta estrategia de baja altitud polar tiene sus desventajas. A esta altitud menor, la inyección de aerosoles estratosféricos tiene una eficacia de aproximadamente un tercio. Esto significa que necesitaríamos usar el triple de aerosol para tener el mismo efecto en la temperatura global, lo que aumentaría los efectos secundarios como la lluvia ácida. La estrategia también sería menos eficaz para enfriar los trópicos, donde la vulnerabilidad directa al calentamiento es mayor.

Sin embargo, el […] es un problema grave y es vital comprender todas nuestras opciones, para que los responsables políticos tengan la evidencia necesaria para tomar decisiones informadas.

Los investigadores realizaron simulaciones en el Modelo 1 del Sistema Terrestre del Reino Unido (UKESM1), un modelo informático del clima, para estimar el impacto de la inyección de aerosoles estratosféricos. Al añadir dióxido de azufre —que posteriormente forma diminutas partículas reflectantes— a diferentes altitudes, latitudes y estaciones, pudieron cuantificar la eficacia de las distintas estrategias de despliegue.

Dijeron que la inyección de aerosoles estratosféricos a baja altitud sólo podría funcionar si se realizaba cerca de las regiones polares de la Tierra. Para ser efectiva, las partículas deben crearse en la estratosfera, una capa de la atmósfera situada por encima de la parte superior de la mayoría de las nubes, y esta capa está más cerca del suelo, más cerca de los polos.

En la troposfera —la capa más baja de la atmósfera—, cualquier partícula de aerosol desaparecería rápidamente al ser atrapada por las nubes y dispersada por la lluvia. Sin embargo, la estratosfera es seca, estable y libre de nubes, lo que significa que las partículas añadidas permanecerían en la atmósfera durante meses o incluso años.

Los investigadores estimaron que inyectar 12 millones de toneladas métricas de dióxido de azufre al año a 13 km durante la primavera y el verano locales de cada hemisferio enfriaría el planeta en aproximadamente 0,6 °C.
Esta cantidad es aproximadamente la misma que se añadió a la atmósfera por la erupción del volcán Pinatubo en 1991, que también produjo un descenso observable de las temperaturas globales.

En la simulación, el dióxido de azufre se añadió en latitudes de 60 grados al norte y al sur del ecuador. Esta latitud corresponde aproximadamente a la de Oslo, en Noruega, y Anchorage, en Alaska; en el sur, estaría por debajo del extremo sur de Sudamérica.

Esta estrategia no es tan efectiva como inyectar dióxido de azufre a 20 km porque las partículas no permanecen en la estratosfera durante tanto tiempo, es decir, sólo unos pocos meses a 13 km en lugar de varios años a 20 km.

Sin embargo, una estrategia de baja altitud utilizando aeronaves existentes podría comenzar antes que un enfoque de gran altitud, y los investigadores señalaron que un estudio anterior encontró que diseñar y certificar aeronaves de alto vuelo podría llevar una década y costar varios miles de millones de dólares.

El coautor Wake Smith, profesor de la Escuela de Medio Ambiente de Yale, parte de la Universidad de Yale, dijo: "Si bien las aeronaves preexistentes aún requerirían un programa de modificación sustancial para poder funcionar como aviones cisterna de despliegue, esta ruta sería mucho más rápida que diseñar una nueva aeronave de alto vuelo".



Artículo relacionado:
"Estrategias de enfriamiento de la Tierra con simulaciones de geoingeniería."



La estrategia no es una solución rápida: cualquier inyección de aerosoles estratosféricos debería introducirse y reducirse gradualmente para evitar impactos catastróficos por un calentamiento o enfriamiento repentinos. Tampoco eliminaría la necesidad de reducir las emisiones.

El coautor, Dr. Matthew Henry, de la Universidad de Exeter, afirmó: « La inyección de aerosoles estratosféricos no sustituye la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que los posibles efectos secundarios negativos aumentan con el enfriamiento: solo podemos lograr la estabilidad climática a largo plazo con cero emisiones netas».

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Referencia​

Alistair Duffey, et al, Low-Altitude High-Latitude Stratospheric Aerosol Injection Is Antiestéticasible With Existing Aircraft. Doi.org/10.1029/2024EF005567

Esta entrada se publicó en Noticias en 29 Abr 2025 por Francisco Martín León."




(29/04/2025).
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Los que piensan que pueden hacer cambiar o frenar el clima me dan ternura. Al planeta Tierra le importan poco las medidas que intenten aplicar los salvatierras, tiene su propio plan y si se tiene que llevar por delante la raza humana o animal y vegetal, como ya ha sucedido antes, lo va a hacer sin miramientos.
 
Anda ya, de los aviones sólo salen estelas de vapor. Vaya magufos los del estudio.
 
Pueden hacer lo que quieran con el clima.

¡Si ya hay patentes desde el siglo IXX sobre como cambiarlo, imagina...
 

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