Bueno. Siempre hubo, de Pascuas a Ramos, meningitis. algún caso que otro. El único niño que murió en el colegio, en todos los años anteriores y posteriores al mío, en los setenta, fue uno de séptimo, por meningitis. No como últimamente, que caen los críos de ictus, por jugar al fútbol, por dormir demasiado, por correr un montón, por ir de excursión, por comer chuches y todo lo que se inventen las periodistas de la sección de sociedad y sucesos.
Ahora los banderilla. Desde cuándo banderilla de meningitis. Al menos cuarenta años. Eso sí, las condiciones higiénicas de una mayoría en muchas aulas, siendo de familias invasoras, serán bastante deplorables, y no sé hasta qué punto eso influirá. El día que aparezca la yersinia y los bubones, que vuelvan a dejar abiertas las ventanas en invierno y si no mueren los niños de peste, ya morirán de pulmonía.