Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

El PP estudia, según ABC, retirar al Estado del capital de empresas privadas y concentrar la presencia pública en Defensa y sectores críticos. Es una propuesta de campaña, no un plan aprobado. La noticia la adelanta **ABC**: el PP se está planteando «sacar al Estado del capital de empresas privadas» si llega al Gobierno. La formulación, tal como circula, es deliberadamente amplia.
El PP estudia, según ABC, retirar al Estado del capital de empresas privadas y concentrar la presencia pública en Defensa y sectores críticos. Es una propuesta de campaña, no un plan aprobado.
La noticia la adelanta ABC: el PP se está planteando «sacar al Estado del capital de empresas privadas» si llega al Gobierno. La formulación, tal como circula, es deliberadamente amplia. Habla de retirar al Estado de participaciones en compañías privadas y de limitar la presencia pública a Defensa y a lo que el partido llama sectores críticos. No es un programa cerrado ni una ley: es una intención que se filtra en plena campaña y que, de momento, no tiene desarrollo normativo publicado.
En España el Estado tiene participación en empresas cotizadas a través de la SEPI, el holding público que gestiona esas carteras. También hay participaciones en compañías no cotizadas y en sociedades mercantiles de diverso tipo. Hablar de «sacar al Estado» implica vender esas posiciones o reducirlas, no nacionalizar nada. La diferencia importa: no se propone ampliar lo público, sino recortar su huella accionarial.
El matiz de Defensa y sectores críticos es la parte que más preguntas abre. Deja la puerta a mantener presencia pública donde haya seguridad nacional o suministro esencial, y a salir del resto. Qué entra en «crítico» no está definido en la propuesta tal como se conoce.
La idea encaja con un discurso de reducción del peso del Estado en la economía, habitual en la derecha económica europea. También llega en un momento en que las cuentas públicas y el déficit condicionan cualquier debate sobre patrimonio público. Vender participaciones es una vía rápida de ingresos, aunque sea puntual y no estructural.
Hay un problema práctico evidente: el valor de esas participaciones fluctúa con el mercado y vender en un mal momento puede salir caro. Y hay un problema político: tocar Defensa genera recelos dentro y fuera del partido. La propuesta, tal como se ha conocido, no concreta plazos, importes ni qué empresas quedarían fuera. Sin esos datos, cualquier cálculo de cuánto ingresaría el Estado es especulación.
Es una propuesta política en fase embrionaria. Conviene leerla como lo que es, una intención de campaña, y no como una decisión tomada.
Ver publicación en X
Este mensaje y otros no están disponibles para visitantes. Regístrate para leerlo.