Petroleros rusos desafían el bloqueo naval de Trump a Venezuela
¿Puede un petrolero ruso cruzar el Caribe con destino a
Venezuela sin que la Armada de Estados Unidos lo intercepte? Esa es la pregunta que sobrevuela el anuncio de Donald Trump de un bloqueo naval y aéreo total contra el país sudamericano, condicionado a la salida de Nicolás Maduro y a la devolución de activos que, según el presidente estadounidense, fueron robados a su país. El HYPERION, buque sujeto a sanciones estadounidenses, zarpó de la terminal de Múrmansk rumbo a la terminal José, en territorio venezolano. El pulso está servido.
Qué anuncia Trump y qué implica el bloqueo
El anuncio de Trump no habla de democracia ni de drogas. Habla de petróleo, tierras y activos. En el debate se sostiene que Washington busca apalancar su deuda pública sobre las reservas venezolanas de crudo y oro, y de paso bajar los intereses que paga por financiarse. No es la primera vez que un bloqueo se presenta como gesto moral y termina siendo una operación de balance.
La dimensión del envite no es menor. Venezuela es uno de los mayores productores de crudo del planeta, y según un forero buena parte de su petróleo ya lo explota Chevron, la petrolera estadounidense que opera sobre el terreno. Ese detalle desmonta, según esa misma opinión, el relato del despojo limpio: hay intereses corporativos de Estados Unidos dentro del país que se pretende bloquear.
El HYPERION y el manto protector ruso
El petrolero ruso HYPERION zarpó de la terminal marítima UMBA, en Múrmansk, con destino a la terminal José, en Venezuela. Está sujeto a sanciones estadounidenses. La pregunta que recorre los análisis es si la Armada de Estados Unidos se atreverá a interceptarlo. La respuesta más repetida es que sí, porque la Rusia actual no se hace respetar. La respuesta más prudente es que nadie lo sabe.
Un forero ha afirmado que Moscú ha prometido que todos los petroleros que entren o salgan de Venezuela quedarán bajo su protección. La promesa suena grandilocuente y, a la vez, frágil. Los precedentes no acompañan, según otro participante: Irán fue bombardeado durante doce días pese a su tratado de alianza con Rusia, y Maduro fue detenido en tres horas pese a tener firmado el suyo. La única alianza que ha funcionado como disuasión real es la de Corea del Norte, y funciona porque tiene armas nucleares.
El efecto sobre el precio del crudo y la deuda
Si Estados Unidos se hace con el control total de las reservas venezolanas, podría apalancar su deuda sobre el petróleo y el oro del país, y bajar los intereses que paga. Ese es el cálculo que más circula. La operación, sin embargo, tiene un coste: sacar petróleo venezolano del mercado internacional beneficia a Putin, que ve cómo su crudo gana cuota.
La paradoja es evidente. El bloqueo que ahoga a Maduro también ahoga la oferta global de crudo, y eso empuja los precios al alza. Quien tiene petróleo que vender sin trabas sale ganando. Rusia, Irán y los productores del Golfo observan la maniobra con interés.
Quién se beneficia y quién pierde
El análisis más repetido es que Estados Unidos ya no puede competir con China produciendo, y que por eso recurre al despojo directo. La molestia a los intereses chinos en Latinoamérica es un objetivo declarado, no un daño colateral. China lleva años haciendo buenos negocios en la región y el bloqueo los pone en riesgo.
La otra lectura es que el mundo ha cambiado y que cualquier país con unos drones puede dar un disgusto serio. El precedente de Yemen, donde una operación militar terminó en retirada, se cita como advertencia. Un bloqueo naval no es una operación de bajo coste: exige mantener flotas en el Caribe durante meses, con el desgaste político y económico que eso supone.
El escenario de la escalada global
Si Estados Unidos entra en Venezuela a cambio de que Putin se quede Ucrania, el siguiente movimiento sería de China en Taiwán. Ese es el razonamiento que lleva a concluir que no va a pasar nada, porque el precio de la escalada es una guerra mundial. El equilibrio es inestable, pero es equilibrio.
Mientras tanto, la pregunta sigue sin respuesta. El HYPERION navega hacia el Caribe. La Armada de Estados Unidos observa. Y el crudo venezolano espera bajo tierra a que alguien decida quién lo extrae, quién lo vende y quién cobra. Con estos mimbres, el bloqueo debería haber hundido ya el precio del crudo venezolano. No lo ha hecho. Nadie cuadra del todo por qué.