Primero lo primero: lo de hoy es un aviso, no el guion completo. El problema no es el terremoto de turno, es la caldera. Los Campos Flégreos llevan años con el suelo inflándose como si tuvieran un globo debajo. El INGV ya no sabe ni qué recomendarte, porque no hay plan creíble para evacuar a tres millones de personas. Y lo saben.
Resumen para el que quiera datos sin humo:
- Erupción pequeña-mediana: susto, cancelaciones de vuelos, el turismo de Nápoles se resfría un trimestre. Ahí se queda.
- Erupción grande, tipo Ignimbrita Campaniana: ceniza, piroclastos y gases que barren la zona más densamente poblada de Italia. Evacuación de facto, no "ordenada". Caos.
- Europa: espacio aéreo cerrado en el Mediterráneo. Eso es el turismo y la carga de medio continente parados. Si la ceniza llega al norte del Adriático o a los Balcanes, adiós cosechas y adiós GPS, que por algo los vuelos se cancelan.
- Seguros: el vulcanismo es un riesgo no cubrible en condiciones normales. Una erupción así es el primer "evento sin cobertura" serio de la zona euro. ¿Quién paga? El Estado. ¿De dónde sale? De nuestros impuestos y de más deuda. Ya sabes, el mismo modelo de siempre.
- Política: Bruselas activaría el modo "solidaridad europea" y el dinero que iba para el Pacto Verde o para el frente ucraniano se desvía a Italia. En el papel, muy bonito. En la práctica, la UE se va a dar cuenta de que no tiene herramientas para mover a una ciudad entera.
Lo de Pedro Sánchez y Schengen: humo. Si pint la caldera, Schengen se lo salta todo el mundo sin pestañear. Eso no lo decide España, lo decide el pánico. Y el pánico no entiende de cuotas de solidaridad.
No sé si es el Apocalipsis. Pero el que avisa no es traidor. Cuando los "buenos" nos digan que no pasaba nada, ya será tarde para hacer la mochila.