Rescate de rehenes en Nuseirat: 4 vivos y 210 muertos
¿Puede un operativo de rescate dejar más cadáveres que vidas salvadas? El sábado, fuerzas israelíes rescataron con vida a cuatro rehenes secuestrados el 7 de octubre en el campo de refugiados de Nuseirat, en el centro de la Franja de Gaza. En la misma operación murieron
210 gazatíes y más de 400 resultaron heridos, según las cifras que maneja el propio Ejército israelí y que recoge la prensa internacional. La proporción es brutal: 52 muertos por cada rehén liberado.
La discusión posterior se ha partido en dos. Una corriente sostiene que el rescate lo ejecutaron fuerzas estadounidenses infiltradas a través del muelle flotante construido para la ayuda humanitaria, lo que violaría las reglas de los conflictos armados. Otra defiende que Israel tenía derecho a liberar a sus ciudadanos y que las víctimas civiles son responsabilidad de Hamás por esconder rehenes entre la población.
Qué pasó en el campo de refugiados de Nuseirat
El campo de Nuseirat es una de las zonas más densamente pobladas del planeta. Israel lo había declarado «zona segura» y había ordenado a los civiles desplazarse allí para protegerse de los bombardeos. El sábado, ese refugio se convirtió en escenario de una operación militar con más de 200 muertos, en su mayoría mujeres y niños, según los testimonios y las imágenes difundidas por medios árabes.
La operación, según la versión que circula con más fuerza, no fue exclusivamente israelí.
Axios publicó que un funcionario de la administración estadounidense confirmó que fuerzas de EEUU asistieron en la liberación de los cuatro prisioneros. A partir de ahí, la tesis se completa: la unidad se habría infiltrado en el campamento en un camión que transportaba ayuda humanitaria desde el muelle temporal construido por EEUU en la costa gazatí.
Si eso es cierto, EEUU habría usado una instalación humanitaria para una operación militar. Las reglas de los conflictos armados prohíben expresamente utilizar instalaciones de tipo humanitario para fines militares. Es la acusación más grave que se lanza en el debate, y de momento no ha sido desmentida por ninguna de las partes implicadas.
El muelle humanitario que EEUU construyó en Gaza
El muelle flotante fue presentado como una infraestructura para hacer llegar ayuda humanitaria a Gaza por vía marítima. Su construcción costó cientos de millones de dólares y se vendió como un gesto de compromiso con la población civil. Ahora, una parte del análisis sostiene que ese muelle sirvió para infiltrar fuerzas especiales y transportar a los rehenes liberados.
La prueba que se aporta es un vídeo en el que se ve un helicóptero israelí sobrevolando la zona, pero no se ve el muelle ni el camión. Hay quien señala que esa prueba no demuestra nada y que la conexión entre el muelle y el rescate es una especulación sin verificar. Otros responden que la confirmación de
Axios sobre la participación estadounidense es suficiente para exigir explicaciones.
El debate sobre el muelle no es nuevo. Desde su instalación, ha habido dudas sobre su función real y sobre si EEUU lo utilizaba como coartada para mantener presencia militar en la zona sin desplegar tropas sobre el terreno. La operación de Nuseirat, si se confirma la participación estadounidense, daría la razón a quienes sostenían esa tesis.
Las cifras que no cuadran: 45.000 muertos y 200 masacrados
El número de palestinos muertos en Gaza desde octubre supera los
45.000, según las cifras que se manejan en el debate. La ONU incluyó a Israel en la lista de países que «atentan de forma deliberada contra la vida de niños», junto a organizaciones como ISIS y Boko Haram. Al día siguiente de esa inclusión, Israel mató a más de 200 personas en Nuseirat.
La coincidencia temporal es, como mínimo, incómoda. Hay quien la interpreta como un mensaje: Israel demuestra que no le importan las condenas internacionales. Otros sostienen que la operación de rescate era necesaria y que el momento fue una casualidad. Lo cierto es que la lista de la ONU y la masacre de Nuseirat quedaron separadas por menos de 24 horas.
El argumento de la legítima
defensa se mezcla con el del castigo colectivo. Israel sostiene que Hamás usa a los civiles como escudos humanos y que por eso hay tantas víctimas. La otra parte responde que lanzar bombas de media tonelada sobre la zona más densamente poblada de la tierra, con una edad promedio de 18 años, no es un daño colateral: es una decisión.
El 7 de octubre y la discusión sobre quién empezó
La masacre del 7 de octubre, en la que murieron unos 1.200 israelíes y fueron secuestrados 250, es el punto de partida que esgrime una parte del debate para justificar la respuesta militar. La otra parte responde que la mayoría de los muertos de ese día eran policías y soldados, y que el conflicto real empezó en 1948, cuando las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial decidieron crear el Estado de Israel expulsando a la población nativa.
La discusión sobre los rehenes es otro frente. Hay quien sostiene que Hamás debería haberlos entregado y que, mientras no lo haga, Israel tiene derecho a seguir atacando. Otros responden que los rehenes son la excusa y que el objetivo real es la eliminación de la población palestina. La cifra de 45.000 muertos frente a 4 rehenes rescatados alimenta esa sospecha.
En el fondo, el debate no es sobre Nuseirat. Es sobre si Israel tiene derecho a existir como Estado judío o si es un error histórico que debe disolverse. Esa es la línea que separa las dos corrientes, y ninguna de las dos se mueve de ahí.
Qué se dice del papel de EEUU y de la financiación de Israel
La participación estadounidense en el rescate ha reavivado la discusión sobre el apoyo de Washington a Israel. Una parte del análisis sostiene que sin el dinero, las armas y las municiones que EEUU envía a Israel, no habría 45.000 muertos en Gaza. La conclusión que extraen es que la solución no es liberar rehenes, sino cortar la financiación.
La otra parte responde que EEUU es un aliado de Israel y que su apoyo es legítimo frente a organizaciones terroristas. El debate sobre el muelle humanitario añade un elemento nuevo: si EEUU usó una instalación humanitaria para una operación militar, la línea entre ayuda y participación directa en el conflicto se difumina.
El muelle sigue ahí. Nadie ha explicado oficialmente qué pasó exactamente en Nuseirat, ni quién dio la orden, ni si el camión de ayuda humanitaria transportaba a los rehenes o a los soldados. Las preguntas se acumulan y las respuestas no llegan. Mientras tanto, los muertos se cuentan por cientos y la cifra de 45.000 sigue subiendo.