Nuda propiedad a los 61: una apuesta contra el tiempo
Un anuncio de venta de un piso en nuda propiedad por 200.000€ ha reabierto el debate sobre este producto financiero. El vendedor, de 61 años, conservará el usufructo vitalicio. El comprador, por su parte, adquiere la propiedad pero no podrá hacer uso de ella hasta el fallecimiento del vendedor.
La operación parece un negocio redondo para quien compra a la espera de una pronta herencia. Sin embargo, las estimaciones sobre esperanza de vida juegan en contra. Con 61 años, se calcula que puede vivir entre 20 y 30 años más. El comprador podría estar esperando tres décadas para ver su inversión rentable, si es que lo hace.
En el ámbito financiero, la nuda propiedad se ha popularizado como vía de monetización para personas mayores que necesitan liquidez. Pero el caso de este vendedor, todavía joven, plantea dudas sobre la rentabilidad real. Si el usufructuario vive 30 años, el rendimiento anual del comprador sería mínimo, sin contar costes de mantenimiento o seguros.
El debate alcanza aristas sombrías cuando se menciona el riesgo de que el comprador desee un desenlace prematuro. Más allá del morbo, la operación deja una lección: en la nuda propiedad, el tiempo es el factor más infravalorado.