El caso que desnuda el sistema Viogen: denuncia falsa, padre absuelto, hija adoptada
El diario El País ha publicado un caso que pone en entredicho el relato oficial de la violencia de género. Una española que vivió 10 años en Siria denunció falsamente a su marido sirio al llegar a España en 2012. El proceso Viogen se activó, el hombre fue detenido, pero un año después resultó absuelto. Sin embargo, la hija pequeña ya había sido entregada en adopción por la Administración regional de Murcia.
El patinazo de El País
El País, durante años altavoz del feminismo de estado, se ve forzado a publicar un caso que desmonta su propio relato. No es que les haya dado un arrebato de honestidad; el caso había llegado al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) y el hedor era demasiado fuerte para ignorarlo. La noticia detalla cómo la mujer, tras denunciar, se llevó a los hijos a Murcia, renunció a su tutela y los entregó a la Administración. El padre, absuelto, recuperó a los varones, pero la hija —entonces un bebé— fue adoptada tres días antes de que pudiera reclamarla.
La trituradora Viogen
El sistema Viogen está diseñado para creer a la denunciante por defecto, especialmente cuando el acusado es extranjero y musulmán. En este caso, la denuncia se demostró falsa, pero el daño ya estaba hecho. La hija, hoy de 15 años, sigue en manos de la Administración a pesar de que el padre ha recurrido en todas las instancias nacionales sin éxito. Solo el TEDH podría devolvérsela. La pregunta que ningún medio mainstream se hace es cuántas familias similares han sido destrozadas por un sistema que antepone la ideología a la justicia.
La batalla judicial llega a Estrasburgo
El padre ha agotado todos los recursos en España y ha tenido que escalar el caso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El TEDH ya ha admitido la demanda, lo que obligará a España a responder por un caso que huele a negligencia administrativa y prejuicio ideológico. Mientras tanto, la hija crece sin su padre biológico, y la madre, que inició todo con una falsa denuncia, ha desaparecido del mapa. La ironía es que El País, al publicar la noticia, ha dado munición a los críticos de Viogen que siempre denunciaron su injusticia.
La pregunta que queda en el aire: ¿cuántos casos similares no llegan a la luz pública, ahogados por la corrección política y el miedo a contradecir el relato oficial?
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