Creo que uno no siente el tercer mundo hasta que se va al primer mundo y luego vuelve.
Es como ver crecer a un niño: si lo ves todos los días no lo notas, pero si lo ves cada 6 meses ves el cambio más que sus padres, que lo ven a diario.
Para empezar, ver una familia española en España es prácticamente un milagro.
Segundo, no hay un solo lugar en este país donde puedas estar en silencio: las paredes son de papel, la cantidad de gente con altavoces en videollamada, la cantidad de gente arrastrando muebles, hasta los ruidos de las motos; es absolutamente excesivo el ruido de este país.
Otra cosa: el país está que se cae a pedazos; si llueve dos gotas todo se inunda, las aceras están llenas de excrementos de animales, huele a pipi, no hay una pared limpia, todo está pintarrajeado, con humedades, no hay mantenimiento de ninguna clase.
La cantidad de gente deambulando es increíble; en Suiza no ves ni una persona que no vaya a trabajar o vaya a su casa. En España todo el mundo deambula: ¿a dónde van? No se sabe, simplemente están en la calle. La cantidad de gente sentada en bancos, en patinetes mirando a todos lados es llamativa, gente que simplemente vive por vivir, ocupando espacio, viviendo del cuento, supongo que recibiendo dinero público mensualmente.
Tema aparte son los funcionarios y jubilados, de los que podría escribir 10 hilos y me quedaría corto.
Sinceramente, si no fuera por mi familia, no sé si vendría, y la tercermundialización está siendo muy muy rápida; cuando vuelva en enero para Navidades me da miedo encontrarme con una mezcla de Senegal y Quito, con la infraestructura de Guayaquil.
Si hay alguien aquí que me lea menor de 22 años: chaval, te puedo echar una mano a empezar una nueva vida en Suiza; si no, mira Estados Unidos o Australia, pero mira alternativas, porque lo de este país es increíble, todo con el apoyo necesario de nacionales que piensan que mientras ellos cobren 20 euros más al mes, el país se puede estar cayendo en pedazos y lo justifica.
Es como ver crecer a un niño: si lo ves todos los días no lo notas, pero si lo ves cada 6 meses ves el cambio más que sus padres, que lo ven a diario.
Para empezar, ver una familia española en España es prácticamente un milagro.
Segundo, no hay un solo lugar en este país donde puedas estar en silencio: las paredes son de papel, la cantidad de gente con altavoces en videollamada, la cantidad de gente arrastrando muebles, hasta los ruidos de las motos; es absolutamente excesivo el ruido de este país.
Otra cosa: el país está que se cae a pedazos; si llueve dos gotas todo se inunda, las aceras están llenas de excrementos de animales, huele a pipi, no hay una pared limpia, todo está pintarrajeado, con humedades, no hay mantenimiento de ninguna clase.
La cantidad de gente deambulando es increíble; en Suiza no ves ni una persona que no vaya a trabajar o vaya a su casa. En España todo el mundo deambula: ¿a dónde van? No se sabe, simplemente están en la calle. La cantidad de gente sentada en bancos, en patinetes mirando a todos lados es llamativa, gente que simplemente vive por vivir, ocupando espacio, viviendo del cuento, supongo que recibiendo dinero público mensualmente.
Tema aparte son los funcionarios y jubilados, de los que podría escribir 10 hilos y me quedaría corto.
Sinceramente, si no fuera por mi familia, no sé si vendría, y la tercermundialización está siendo muy muy rápida; cuando vuelva en enero para Navidades me da miedo encontrarme con una mezcla de Senegal y Quito, con la infraestructura de Guayaquil.
Si hay alguien aquí que me lea menor de 22 años: chaval, te puedo echar una mano a empezar una nueva vida en Suiza; si no, mira Estados Unidos o Australia, pero mira alternativas, porque lo de este país es increíble, todo con el apoyo necesario de nacionales que piensan que mientras ellos cobren 20 euros más al mes, el país se puede estar cayendo en pedazos y lo justifica.
