Scarface: la BSO de Moroder y el yeyo que definió Miami
¿Por qué una película de 1983 sobre un sicario cubano sigue dando de comer a los sintetizadores? La respuesta está en la banda sonora de Giorgio Moroder, un tipo que ya había demostrado en
El expreso de medianoche que un secuenciador podía sustituir a una orquesta. En
Scarface hizo lo mismo, pero con menos presupuesto emocional y más cocaína narrativa. El resultado: un puñado de instrumentales que aguantan el tipo mejor que la propia película, y un puñado de canciones cantadas que, según se apunta, quedan enterradas a volumen bajo en la mezcla final.
Rush rush, give me yeyo no es una frase de guion: es un estribillo que resume el sueño americano versión Miami.
Qué tiene Scarface que no tenga Carlito's Way
La comparación es inevitable y aparece pronto. Hay quien sostiene que
Carlito's Way es mejor película y que
Scarface es un artefacto ochentero que se sostiene por acumulación de escenas. La respuesta más repetida:
en todas las escenas ocurre algo. La motosierra, la lengua a la rubia, el banco con las bolsas, los jefes liquidados, el helicóptero, el restaurante, el final explosivo. No hay una sola secuencia que sirva de relleno, aunque ninguna sea genial por separado. Eso, en un blockbuster de dos horas y media, ya es un mérito estadístico.
El otro argumento es más sociológico.
Scarface transmite bien lo que fue Miami y el sueño macaco de forrarse con drogas. La película no juzga, muestra. Y muestra con una estética que luego copiarían mil videoclubs y dos generaciones de raperos.
El asesinato de Manny y la moral mafiosa
El punto más discutido es la muerte de Manny, el amigo, por haberse liado con la hermana de Tony. Hay quien lo lee como una concesión al código mafioso patriarcal: el amigo debía haber pedido permiso antes de tocar a Gina. Hay quien lo lee como la única salida trágica posible para un personaje que confunde protección con posesión. La relación de Tony con su hermana es, en palabras de un análisis que circula,
una mezcla peligrosa de posesión, control y deseo reprimido. No es un hermano protector: es un celoso con metralleta.
Tony se arrepiente minutos antes de palmarla. Ese detalle, que en el guion podría ser un cliché, aquí funciona porque el personaje nunca ha mostrado arrepentimiento por nada. Es el único remordimiento del film y llega tarde, como todo en su vida.
Moroder, el Chimo Bayo de las BSOs
La banda sonora genera tanta división como la película. Un sector la considera brutal y pionera: Moroder habría sido el primero en introducir el sintetizador en la música moderna, el padre de la electrónica. Otro sector la rebaja a
sobrevalorada, con falta de chicha melódica y contrapunto, y la compara con el Chimo Bayo de las bandas sonoras. La acusación de falta de originalidad también aparece: Moroder habría hecho con el barroco inglés lo mismo que Wendy Carlos con
La naranja mecánica, pasar un tema clásico al sintetizador.
Lo que nadie discute es el efecto práctico. Muchos descubrieron estas canciones no en el cine, sino en
GTA III y, sobre todo, en
GTA Vice City. Ir a toda mecha en una misión con
Push it to the limit sonando de fondo es una experiencia formativa para una generación entera. Encontrar el CD en su día costó lo suyo.
La escena del banco y el capitalismo salvaje
La secuencia más citada es la del banco. Al principio los empleados reciben encantados las bolsas de dinero. Al poco, la cosa se vuelve tan descarada que se les tuerce el gesto cada vez que ven llegar a Tony y compañía. Es la mejor metáfora del film sobre el capitalismo: el sistema tolera el dinero sucio mientras no le salpique.
Sobre si
Scarface es una crítica al capitalismo hay división. Una lectura sostiene que es una fábula sobre la ambición desmedida y la autodestrucción: Tony no cae por remordimientos, cae por
hybris, por creerse intocable y traicionar a su proveedor. El sistema lo aplasta cuando deja de ser útil. Otra lectura insiste en que es una crítica atroz al capitalismo: un chorizo inofensivo en Cuba se vuelve rico en USA siendo un asesino avaricioso, y cuando empieza a tener remordimientos, todo se va a la mierda.
La original de 1932 y el debate de los remakes
Aparece la comparación con la original de 1932, que para algunos le da mil vueltas al remake de Al Pacino. También se menciona
Atrapado en su pasado como ejemplo de película menos entretenida que
Cara cortá. Y se recomienda
Carlito's Way,
Payback (1999),
RocknRolla (2008),
Promesas del este (2007),
Serpico o
City Hall para quien quiera seguir en el género.
El acento cubano de Tony Montana, en VO, es objeto de burla cariñosa. La intro es mítica. Y el reparto de secundarios sostiene media película.
Rebenga! From a friend you fucked! es una línea que resume el tono.
Al final, la conclusión más repetida es que la película no es gran cosa, pero es tan macaca y ochentera que se perdona todo. La banda sonora, en cambio, sigue sonando en gimnasios, en anuncios y en cualquier playlist de synthwave. Moroder cobró y se fue. Nosotros seguimos aquí, dándole al play.