VOX planta el jamón en el menú de las guarderías de Castellón
¿Puede un ayuntamiento anteponer la tradición gastronómica a las costumbres religiosas en un servicio público? El cuarto teniente de alcalde y portavoz de VOX en Castellón de la Plana, Antonio Ortolá, lo tiene claro: las guarderías municipales no son un menú a la carta de tradiciones ajenas. Deben servir un menú común, sano y mediterráneo, “propio de nuestra tierra”. Quien quiera seguir pautas religiosas, dice, está en su derecho, pero sin convertir su creencia en una imposición al ayuntamiento ni a las concesionarias.
Una disputa con fondo económico
La guerra del comedor no es solo simbólica. Detrás está el catering de los servicios públicos, la certificación halal y una industria cárnica que en provincias como Lérida sostiene un buen puñado del PIB. En la provincia catalana, recuerdan voces del sector, se habla de cargarse empresas y granjas de cerdos, una amenaza que trasciende el plato y llega a la economía local.
La ironía de la paella halal
Hay un detalle que desmonta la épica: basta con no llamarlo halal. Pollo, cordero, verduras, e incluso la paella valenciana son alimentos permitidos si se preparan según el rito. Es decir, la medida de VOX choca con un enemigo que muchas veces ya es compatible con la receta. La próxima batalla, quizá, sea el fuet. O el jamón ibérico que abre la polémica.