¿Puede la organización de un Mundial unir a Vox con sus rivales por una vez? La propuesta de que España renuncie a organizar el Mundial 2030 ha encendido una guerra política en la que la paternidad de la idea se disputa: mientras Vox reclama la autoría, la otra mitad del arco apunta a Podemos y Sumar. Con los focos del fútbol mundial puestos sobre la candidatura compartida con Marruecos, la petición resucita el debate sobre las concertinas, la imagen exterior y los costes reales del evento.
La excusa del 2019
La oposición a las concertinas no es nueva. Podemos lleva años denunciando su uso como una violación de derechos humanos, y en 2019 logró que el Gobierno de Pedro Sánchez destinara 18 millones de euros a retirarlas de Ceuta y Melilla. Aquella inversión sustituyó las cuchillas por vallas metálicas de mayor altura y con menor riesgo lesivo. Ahora, la petición de Vox se lee en clave electoralista por unos y como un pacto tácito por otros.
La geopolítica incómoda
Pero hay un matiz que los grandes titulares pasan por alto: Marruecos, copartícipe de la organización, sigue colocando concertinas en su territorio. En el paso de Benzú, en Ceuta, el contraste entre la frontera española y la marroquí es visible. De ahí que algunos veteranos en política exterior opinen que, si se trata de coherencia, lo que debería pedirse es que el Mundial no se celebre en Marruecos. La candidatura conjunta convierte la protesta en un juego de espejos: retirar a España no limpia la imagen de Marruecos.
Entre la convicción y el cálculo
La reacción de los votantes de Vox merece capítulo aparte: algunos admiten que, si Podemos propone algo razonable, lo apoyan aunque no cambien su voto. Hasta una ardilla ciega encuentra una bellota de vez en cuando, resume un comentarista. Pero otros recelan: la integridad nacional siempre ha sido la bandera de Vox, y abandonar un Mundial cuando las fronteras siguen siendo un foco de tensión parece un cálculo electoral más que una convicción.
Con la selección jugándose la imagen en los campos de Marruecos y las vallas de la discordia, la pregunta es si Vox quiere abandonar el Mundial por deportividad o porque no soporta compartir cartel con su enemigo. La respuesta, como casi siempre, se decidirá en las urnas, no en el rectángulo de juego.