La delirante misión de un ninja para evitar saqueos en Valencia
Hace casi dos años, un usuario anónimo de un foro de actualidad desató una de las historias más absurdas y reveladoras de internet española. Su plan: abandonar la rutina laboral, entrenarse como ninja en el monte y, como primera misión, viajar a Valencia para detener saqueos atando a los delincuentes con cuerda de pita y marcándoles la cara con rotulador carioca. El hilo, con más de un centenar de respuestas, oscila entre la incredulidad, la carcajada y una crítica social soterrada.
El arsenal del aspirante a ninja
La transformación comenzaba por el atuendo: “vestiré todo de negro”. A partir de ahí, un plan meticuloso: entrenar la visión nocturna caminando sin luz, drogarse si era necesario para “notar algo especial” y dominar el arte del combate con siete estrellas ninja y un puñado de sal gorda para cegar al enemigo. La sal era, para el protagonista, la solución barata y letal que evitaría problemas legales con navajas. “Es una cosa muy barata que te puede salvar la vida”, defendía.
La comunidad no tardó en reaccionar. Algunos le recomendaron empezar por las botas, otros le advirtieron de las hostias que recibiría. Un usuario acuñó el acrónimo NINJA: “No Income, No Job, No Assets”, definiendo la situación del autor. Entre las respuestas destacadas aparecieron enlaces a manuales de ninjutsu y vídeos de técnicas de sigilo. Incluso se mencionó a un exministro como potencial enemigo: “Ya verás cuando te pille Ábalos”.
La misión en Valencia: justicia por mano propia
El clímax llegó cuando el aspirante anunció que se dirigía a Valencia a “evitar los saqueos”. Su método: atar a los ladrones con cuerda de pita, llamar a la policía y escribirles en la cara “tengo que ayudar en lugar de robar”. Incluía una variante para un tal “Pedrito”. Aunque muchos esperaban un desenlace cómico, el autor dejó el hilo en suspenso: “Ale me pongo en marcha”. Las últimas respuestas especulan con la posibilidad de que el ninja siguiera su camino o hubiera sido detenido.
El trasfondo social de una fantasía
Detrás de la fachada de humor, el discurso del aspirante a ninja revela una crítica amarga a la vida laboral. En un mensaje definió como “esclavitud” la rutina de trabajar nueve horas más desplazamientos, y calificó de “locos” a quienes la aceptan. Este eco de precariedad y desencanto conecta con la cultura del “NINJA” acuñada en los foros: personas sin ingresos, sin empleo y sin activos. La fantasía ninja se convierte así en una vía de escape frente al sistema.
El episodio valenciano queda inconcluso. No hay confirmación de que el ninja llegara a actuar, ni de que sufriera las hostias pronosticadas. Pero el hilo ha perdurado como mito de internet, recordando que a veces la realidad supera la ficción, o al menos la iguala en absurdez.