Amigos que no dan cariño: cuando la amistad masculina se queda en forma
¿Tus amigos te demuestran afecto o todo se reduce a cervezas y silencios? Una discusión reciente ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda: la mayoría de los hombres reconoce no recibir (ni dar) muestras de cariño en sus amistades. No es un drama puntual: es la norma.
¿Qué se entiende por cariño entre amigos?
La definición que se extrae de los testimonios es pragmática y demoledora: que se preocupen si estás en un pozo, que no se esfumen durante años, que te digan que te aprecian y, sobre todo, que no te claven un cuchillo por la espalda. En el fondo, el listón está tan bajo que lo básico -estar cuando toca- ya se considera afecto. Pero la realidad que emerge es que incluso eso escasea.
Entre la desconfianza y el desapego
Hay quien sostiene que las amistades son apegos que atan, y que cuanto menos se tenga, mejor. Una corriente más terrenal admite haber recibido "puñaladas traperas" tras años de relación, lo que convierte la amistad en un campo minado. El resultado: un ejército de hombres que hablan con mucha gente, pero consideran que no tienen un solo amigo de verdad. El cálculo de la confianza sale negativo.
Algo de ternura en medio del páramo
No todo es desolación: algún testimonio rescata un abrazo sincero tras la muerte del hermano de un amigo. "De las pocas cosas realmente bonitas que recuerdo entre tíos", confiesa. Pero esa es la excepción. La regla es que el cariño masculino, cuando existe, se disfraza de acción o se licúa en competencia. Lo verbal, lo explícito, brilla por su ausencia.
El dilema está servido: muchos querrían más afecto, pero la experiencia les ha enseñado a no esperarlo. La ironía final es que el verdadero amigo es el que no necesita que le pidas que esté, pero si nunca se lo pides, quizá nunca sepa que lo estás esperando.