El hilo reparte culpas: cajas, políticos o banca privada
Cuarenta mensajes en un día y el eje cambia tres veces. Arranca con la banca, sigue con quién gobernaba las cajas de ahorro y termina discutiendo por las viviendas que quedaron vacías. Nadie se mueve de su trinchera y el tono sube por momentos.
Qué se ha sabido
Tres aportaciones con número y una con fuente.
koni pega
la noticia de RTVE sobre el grupo ING y las ayudas que devolvió, y la usa como término de comparación para medir lo de aquí.
Monarquía Bananera mete el Fondo de Garantía de Depósitos en la conversación. Con ese mecanismo, dice, los depósitos por encima de
100.000 euros por titular se habrían perdido. Su tesis: se prefirió rescatar a los grandes con dinero de todos.
jeiper reparte responsabilidades. La mayoría de los rescates fueron a cajas, pero también cayó algún banco y pone Banco Madrid como ejemplo. Y añade que la sociedad que se quedó el ladrillo fue un rescate encubierto del que
se beneficiaron Santander y BBVA.
Billy Ray suelta la cifra que reordena la discusión:
5 millones de viviendas construidas durante la burbuja y solo la mitad vendida. Añade que en España se construía en un año más vivienda que en Francia, Inglaterra y Alemania juntas.
KUTRONIO, por su parte, espera el segundo dividendo anual del BBVA, que el año pasado llegó en noviembre.
Y Remeros pega un tuit sobre alguien que se ha radicalizado más después de oír cierto acento. Nadie lo recoge y el hilo sigue a lo suyo.
Dónde está la bronca
Dos bloques y un tercero que va por libre, cada uno con su frase de campaña.
El primero repite la suya: «Repite conmigo, no fue la banca fueron las cajas y los políticos». Lo escribe JimTonic, que sostiene que la sociedad que absorbió el ladrillo no la gestionaba la banca sino políticos, y pregunta si alguien ha visto a Santander o BBVA dirigidos por políticos. En la misma línea, Covaleda habla de cajas parasitadas por los suyos.
El segundo bloque responde que da igual la etiqueta. Polo_00 insiste en que las cajas tenían régimen jurídico privado, que sus trabajadores no eran funcionarios y que la obra social servía para pagar menos impuestos. Y sube la apuesta: los grandes bancos también recibieron ayudas encubiertas y sus activos tóxicos acabaron dentro de la sociedad que se quedó el ladrillo. Risitas cierra el círculo: si las cajas acabaron dentro de los bancos, la deuda rescatada viajó con ellas.
antimesita va más lejos y suelta que los bancos no hacen las leyes ni recalifican suelo, y que la culpa es de los políticos. Gutiérrez entra a corregir el reparto: dice que al Santander le vino bien la operación y que el café fue para todos.
Y en medio, el reproche cruzado. Hay quien acusa a los foreros que defienden a los bancos de trabajar en ellos o de haber colocado allí a sus hijos. No es un argumento, es un golpe, y el hilo lo deja pasar sin contestar.
El triunvirato y el suelo
borgar describe un pacto a tres: políticos, bancos y constructoras. Los bancos renunciaban a cobrar créditos de los partidos y lo recuperaban en favores; las constructoras financiaban a los partidos; los ayuntamientos recalificaban el suelo de las huertas de jubilados. Todo atribuido y sin nombres propios.
Lian añade la pata que falta: según él nadie ha legislado en serio sobre el suelo ni ha levantado vivienda protegida, y de la ley de arrendamientos no cumple nadie. Habla de puertas giratorias y redes clientelares. koni, de fondo, apunta al banco central y a su papel durante aquellos años.
La pregunta que nadie contesta
Billy Ray la deja escrita y nadie la recoge: si se construyeron 5 millones de viviendas y se vendió la mitad, ¿quién se quedó con el resto? ¿A quién le interesa que aquella burbuja no termine de petar? Él mismo la llama el elefante en la habitación. Silencio.
Qué cambia respecto a antes
El tramo mueve el foco de la cifra a la propiedad. Ya no se discute cuánto costó, sino de quién eran las cajas, quién mandaba en ellas y quién se quedó el suelo. Entra material nuevo: el Fondo de Garantía de Depósitos como alternativa, las viviendas sin vender, la ley del suelo. Y hay una expectativa con plazo, la del dividendo del BBVA en noviembre. El resto sigue exactamente donde estaba.