La pobreza cae al 38,1% en Argentina y el empleo toca máximos
¿Se puede bajar la pobreza casi 15 puntos en seis meses sin que la gente note que le han cambiado las reglas del juego? El dato ya no es una proyección privada ni una simulación de despacho: la tasa de pobreza se hundió en
Argentina hasta el
38,1% en la segunda mitad de 2024. Lo hizo con el empleo en máximos de la serie histórica —
13,596 millones de ocupados— y con los salarios reales un 3% por encima de los niveles previos a la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. El círculo, sobre el papel, es virtuoso: recuperación de la economía real, creación de puestos de trabajo y poder adquisitivo que aguanta descontando la inflación. Sobre el papel.
Qué dicen los números oficiales y qué había antes
El punto de partida importa. Cuando Milei asumió la Presidencia, la tasa de pobreza rondaba el
50%; hoy se sitúa en el 38%. Traducido a personas, se pasó de cerca de 20 millones de pobres a unos 18 millones: dos millones menos. La cifra no es menor, pero tampoco es la refundación del país que algunos venden.
Hay quien recuerda que el organismo que mide la pobreza es el mismo que en etapas anteriores, y que el pico previo fue en buena parte consecuencia del propio ajuste. Es decir: primero se disparó la pobreza con la corrección macro, y después se ha recortado. El resultado neto, comparado con gobiernos anteriores, queda en tablas o algo peor. Ese matiz es el que separa el titular triunfal del análisis frío.
El empleo récord y el salario real: ¿milagro o rebote?
El segundo pilar del relato es el mercado laboral.
13,596 millones de ocupados es el máximo de toda la serie histórica. Los salarios reales, descontando inflación, superan en más de un 3% los niveles previos al cambio de Gobierno. Para una economía que venía de años de licuación salarial, no es poca cosa.
La lectura escéptica apunta a que parte de esa mejora es estadística: si la inflación se modera y el punto de comparación es un suelo muy bajo, cualquier rebote parece espectacular. La lectura optimista responde que el empleo no se crea por decreto y que el crédito y la compraventa de vivienda y vehículos se han reactivado. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez.
El riesgo país y la fuga de depósitos: la otra cara
No todo el material apunta en la misma dirección. Circulan imágenes de filas en bancos para retirar dinero y se señala un aumento del riesgo país. El riesgo país argentino pasó de
2549 puntos en marzo de 2023 a 1713 en marzo de 2024, lo que en términos de prima de riesgo es una mejora, no un deterioro. Quien sostenga lo contrario tendrá que explicar la serie.
La discusión de fondo es si la caída de la pobreza es sostenible o es un espejismo financiado por un ajuste que aún no ha mostrado su factura completa. Los datos disponibles apuntan a una mejora real, pero frágil.
El debate ideológico: liberalismo, China y el resto del mundo
El caso argentino se ha convertido en un campo de batalla global. Una parte del análisis sostiene que el experimento liberal está funcionando y que no había alternativa viable. Otra recuerda que los que tenían hambre durante el pico ya no están para contarlo, y que atribuirse la solución de un problema que uno mismo agravó es un ejercicio de cinismo.
La comparación con China aparece una y otra vez: se argumenta que el país asiático es mucho más liberal en la práctica que cualquier economía occidental, con menos trabas burocráticas para producir. El contraargumento es que ese liberalismo interior convive con un control estatal férreo y una acumulación de poder militar que no cuadra con el manual libertario.
Lo que aún no cuadra
La pobreza ha bajado. El empleo está en máximos. Los salarios reales, por encima de donde estaban. Y sin embargo, la discusión no se cierra: falta saber si el 38,1% aguanta el próximo trimestre o si volvemos al punto de partida. Los que celebraban el dato antes de que fuera oficial ahora piden paciencia. Los que lo negaban, miran para otro lado.
Nadie dijo que fuera fácil.