Zapatero carga contra Musk y avala a Sánchez en un congreso del PSPV
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero eligió el 15º Congreso del PSPV-PSOE, celebrado en Valencia, para dibujar el tablero político de los próximos meses. Allí señaló que el saber «se va a imponer a los bulos» frente a lo que describió como una «ofensiva reaccionaria», y puso nombre y apellidos al programa que, a su juicio, la encarna: quedarse con Groenlandia, el Canal de Panamá, recortar los programas federales de ayuda y bajar los impuestos a los ricos, en referencia a la Administración de Donald Trump. El blanco más concreto fue Elon Musk, al que definió como «el gran representante» de ese programa y «una persona sin escrúpulos ni complejos».
Zapatero auguró que, si esa política continúa, «los pobres van a tener que pagar a los ricos los impuestos» en Estados Unidos. Y advirtió de que Musk «se va a meter en las campañas electorales en España»: «Ya lo esperamos. Claro que sí, eso está cantado», dijo, antes de señalar que el magnate «quiere hacer que Alemania caiga del lado terrible de la historia». La mención a Alemania conecta con el apoyo del entorno trumpista a Alternativa para Alemania (AfD), formación de derecha radical que, según el relato del expresidente, forma parte de esa ofensiva.
Qué papel le da Zapatero a la Unión Europea
Frente a ese escenario, el expresidente colocó a la Unión Europea como «gran proyecto político civilizatorio» llamado a ofrecer «una alternativa global al mundo» basada en la «defensa de la legalidad internacional» y en «no volver hacia atrás en la historia». Es el eje de su intervención: la UE como dique institucional, no solo económico, ante un giro global que identifica con Washington y con los intereses del magnate sudafricano-estadounidense.
Zapatero también se mostró «muy orgulloso» del Gobierno de Pedro Sánchez, del que dijo que, «con una política socialdemócrata, está dando el mejor desempeño de todos los países europeos». La comparación no viene acompañada de cifras en su intervención, pero sirve para fijar la posición del expresidente: reivindicar el marco socialdemócrata como receta propia frente al recorte fiscal y la desregulación que atribuye al trumpismo.
El rechazo que genera su figura en el debate público
La reacción a estas declaraciones reabre una grieta que no se cierra desde hace dos décadas. Una parte del análisis sostiene que Zapatero es una figura tóxica cuya sola mención desactiva cualquier causa que abrace: si él está a favor de algo, se argumenta, ese algo queda contaminado. Es la lógica que resume una idea repetida en la conversación: si el expresidente se opone a Trump y a Musk, algunos concluyen que deben situarse en el lado contrario.
Enfrente, hay quien recuerda que Zapatero llegó a La Moncloa tras los atentados del 11 de marzo de 2004 y que su gestión económica dejó, según un cálculo que circula en el debate, un reguero de facturas ocultas en administraciones y ayuntamientos —se habla de 30.000 millones escondidos en cajones— que solo afloraron con el cambio de Gobierno. La discusión sobre si fue un buen gestor o un ideólogo radical que aprovechó la confusión para consolidar poder sigue abierta, y cada aparición pública la reaviva.
El vínculo con Venezuela y el desgaste de su credibilidad internacional
Uno de los flancos más repetidos es su relación con el chavismo. Se le reprocha haber ejercido de intermediario o valedor de un régimen que, según estas críticas, explota y aplasta a su propio pueblo, y que ahora dé lecciones de ética desde un atril. La acusación no es nueva, pero vuelve cada vez que Zapatero adopta un tono moral sobre democracia o derechos humanos.
En paralelo, se subraya su paso por el consejo de supervisión de la filial alemana de BlackRock entre 2016 y 2020, uno de los mayores gestores de activos del mundo. Para sus críticos, ese dato desmiente la imagen de referente socialdemócrata y lo sitúa en las redes de poder financiero que dice combatir. Para sus defensores, es una experiencia profesional más en una carrera que incluye la presidencia del Gobierno.
Por qué Musk y AfD entran en la campaña española
La advertencia de Zapatero sobre la intención de Musk de intervenir en las elecciones españolas no es una hipótesis aislada. En el debate se da por hecho que el magnate usará su plataforma para amplificar a determinadas formaciones, como ya se le atribuye en Alemania con AfD. La novedad es que un expresidente español lo diga en un congreso provincial y lo enmarque en una ofensiva global coordinada.
Ese encuadre tiene consecuencias prácticas: convierte cualquier apoyo externo a partidos españoles en una cuestión de seguridad democrática, no de preferencia electoral. Y obliga a los partidos a posicionarse sobre si aceptan o rechazan ese respaldo. La discusión sobre el 11M, la guerra de Irak y la autoría yihadista sigue funcionando como telón de fondo de todo lo demás, con versiones enfrentadas sobre qué se dijo y quién se benefició.
Queda la pregunta de si el aviso de Zapatero es profético o interesado. Lo que no admite discusión es que su figura sigue funcionando como un reactivo: cualquier frase suya moviliza más a sus detractores que a sus afines. Y en un tablero donde Musk ya ha demostrado que le gusta jugar, eso también es un dato.