La venta de oro de Zapatero: un coste de oportunidad de 30.000 millones
En 2004, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero comenzó a desprenderse de las reservas de oro del Banco de España. En tres años, vendió 7,7 millones de onzas. La justificación oficial, esgrimida por el vicepresidente Pedro Solbes, fue que "el oro ya no era rentable". Se ingresaron entre 2.310 y 4.197 millones de euros, según el precio de entre 300 y 545 euros/onza de entonces. Hoy, esas mismas onzas valdrían más de 32.000 millones. La diferencia: unos 30.000 millones que nunca entraron en las arcas públicas.
Una venta en el peor momento
La operación se ejecutó justo antes de que el oro iniciara una escalada histórica. En 2008, el metal se disparó, y en los últimos seis meses ha pasado de 2.883 euros/onza (agosto de 2025) a 4.187 euros/onza, un 45% de revalorización. La decisión fue, temporalmente, nefasta. Un banco central no vende oro para especular; lo mantiene como colchón de reservas en crisis. Pero entonces se necesitaba liquidez para tapar agujeros de gasto corriente y maquillar el déficit.
El debate sobre el destino del oro
Mientras el coste de oportunidad se cifra en decenas de miles de millones, la atención pública se ha centrado en un proceso judicial por la supuesta apropiación de joyas del patrimonio nacional, un caso que avanza con diligencias y que ya ha llevado al expresidente a los tribunales. Para algunos analistas, si se tratara de una venta en condiciones de mercado, la responsabilidad sería política y no penal; pero la coincidencia temporal con otras decisiones económicas —como la reforma del artículo 135 de la Constitución en 2011— alimenta la sospecha de que el oro sirvió para algo más que equilibrar cuentas.
Hay quien sostiene que la venta fue un acto de gestión fiscalmente necesario, aunque mal timing. Enfrente, una corriente mayoritaria ve una dejación de funciones o, peor, un esquema de corrupción. Lo que nadie discute es que 30.000 millones de euros es una cifra que podría haber financiado infraestructuras, sanidad o reducido la deuda pública. En cambio, se evaporaron.
Cierre: el dato que desconcierta es que el valor actual del oro vendido cuadruplica el importe de cualquier otro escándalo conocido. Sin embargo, la investigación judicial no se centra en esa cantidad, sino en unas joyas cuyo valor, comparado, resulta casi anecdótico. El coste de oportunidad de aquella decisión sigue ahí, mudo, mientras el precio del oro sigue subiendo.