Zapatero pidió por carta a Arabia Saudí que avalara su versión de las joyas
Un día. Ese fue el margen que separó el envío de una carta elogiosa a la casa real saudí —rogándole respaldo para su versión sobre las joyas— de su comparecencia ante el juez Calama el 17 de junio, en la que José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que respondería sobre el asunto en «diez días como máximo». Lo recoge
elDebate: la misiva salió antes de que el expresidente se sentara ante el instructor.
La secuencia deja poco espacio a la casualidad. Primero la carta. Después, la promesa de aclararlo todo. Y de fondo, un asunto que sigue sin respuesta oficial cerrada.
El portavoz y la versión de la herencia de la abuela
Cuando el caso saltó, el portavoz oficial de Zapatero salió en televisión con una explicación que hoy suena forzada: aquello era la herencia de la abuela, y de regalos de la casa saudí, nada de nada. La versión aguantó mientras Riad guardaba silencio. Con una carta elogiosa circulando, sostener ese relato se complica.
Ahí está el nudo. No es solo qué se recibió, sino quién firma la coartada y con qué respaldo institucional.
¿Quién devuelve el dinero y quién paga la multa?
El segundo frente es fiscal. Un defraudador corriente, reza el argumento más repetido, no solo devuelve lo defraudado: además paga multa o acaba entre rejas. La pregunta que sobrevuela es si ese mismo rasero se aplica a un expresidente con agenda internacional y contactos en palacios.
Hacienda somos todos, dice el eslogan. Para algunos, se ve, más que para otros.
Las fechas que no cuadran
Hay un detalle incómodo que nadie ha despejado: la operación coincide con la explosión de la crisis económica. Si el respaldo saudí llegó mientras el país se despeñaba, la cronología resulta difícil de encajar con el perfil del lobista con pocas luces y muchos viajes que se dibuja en las tertulias.
Queda el factor humano. Juan Carlos I mantiene mejor relación con Riad que muchos políticos en activo, y un expresidente que aspira a que le firmen un papelito puede descubrir que la llamada no llega.
Poderoso caballero es don dinero, pero no siempre contesta al teléfono.
El asunto sigue abierto: una carta en el aire saudí, un portavoz que cambió de discurso y un juez esperando respuestas. Diez días, dijo Zapatero. El calendario, por ahora, no corre a su favor.