Zapatero pide un perito propio para tasar sus joyas
Unas joyas de valor
aparentemente incalculable. Bastó esa frase, pronunciada ante la prensa por el director general de la joyería Yanes, para que el informe que debía ponerles precio saltara por los aires antes de escribirse. José Luis Rodríguez Zapatero ha recurrido la segunda tasación y pide que se designe a otro perito distinto al de Yanes.
Por qué Zapatero recusa a la joyería Yanes
El escrito de su letrado recoge los argumentos de una recusación previa: la joyería carecería de «imparcialidad objetiva» para emitir el informe, después de que su máximo responsable aireara en prensa que entre las piezas había algunas de «valor aparentemente incalculable». El expresidente sostiene además que no se justifica «la necesidad y utilidad» de una segunda valoración.
Y añade una petición que no es menor. Si el juez decide mantener la diligencia, él quiere proponer un perito que concurra al reconocimiento y firme el dictamen junto al designado judicialmente. Traducido: quiere sentarse a la mesa del tasador.
Cuánto valen las joyas y quién lo decide
Sobre la cifra planea el desacuerdo. En el debate hay quien pregunta si no se dijo que las joyas costaban
30.000 euros; el director general de la joyería habló de piezas de «valor aparentemente incalculable». Entre ambos números cabe un mundo.
De las vitrinas a la última milla
La conversación económica no tardó en saltar de las joyas a las furgonetas. Hay quien sostiene que el repartidor autónomo de última milla es un fraude de ley disfrazado de
emprendimiento y calcula que supone
150 km diarios, 12 horas de lunes a sábado y entre 500 y 700 euros mensuales de costes fijos que adelanta el propio conductor. Según esa misma versión, la plataforma pone la app y se queda el 30%.
El paquete llega igual mañana, con otro al volante. Las joyas, mientras, siguen esperando a que alguien decida cuánto valen.