Zelensky fía a Witkoff y Kushner el fin de la guerra
El presidente ucraniano ha depositado sus últimas esperanzas diplomáticas en los dos enviados de Donald Trump: Steve Witkoff y Jared Kushner. Su misión, según ha declarado Zelensky, es convencer a Vladimir Putin de que detenga la
guerra en el frente. El líder ucraniano asegura que la inteligencia propia y aliada apunta a que el jefe del Kremlin desea personalmente continuar el conflicto, aunque la mayoría de la sociedad rusa aceptaría un alto el fuego en la línea de contacto. «Septiembre puede cambiarlo todo», ha afirmado.
La mediación estadounidense despierta un escepticismo generalizado. Hay quien sostiene que Putin ya ha jugado varias partidas contra los anglosajones y que esta vez no será diferente. Algunos análisis van más allá y ven en el ruso un doble agente que trabaja para intereses ajenos. Otros, más pragmáticos, recuerdan que la única vía para una tregua pasa por la evacuación de Slaviansk y Kramatorsk y el compromiso de neutralidad de Ucrania. Sin esas concesiones, el conflicto continuará.
Una apuesta con fecha de caducidad
El calendario de Zelensky tiene una marca clara: septiembre. Pero nadie explica qué ocurrirá entonces. Las posturas que circulan en el análisis van desde la resignación («hoy no, mañana») hasta la convicción de que toda la negociación es un teatro para fines que nada tienen que ver con la paz. La guerra podía haberse evitado, dice un sector, y quienes la alimentan siguen obteniendo beneficios. El resultado es un callejón sin salida: la diplomacia se mueve, los misiles también.