Zelensky blinda su reunión con Trump con líderes europeos
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, ha pedido personalmente a cuatro líderes europeos que le acompañen en su visita a Washington para reunirse con Donald Trump. La comitiva incluye a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni; al presidente francés, Emmanuel Macron; a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y al secretario general de la OTAN. El motivo, según el planteamiento que abre el seguimiento del asunto, es que Zelensky
no se fía de que Trump no le tienda una trampa frente a las cámaras y le expulse de la Casa Blanca, como ya ocurrió en un encuentro anterior.
La cita llega en un momento de máxima tensión:
Trump apoya que Ucrania ceda todo el Donbás para acabar la guerra, una posición que choca de frente con la línea que defiende Kiev. El propio Zelensky presentará en Washington su propuesta de resolución del conflicto, según se desprende del material. La presencia de los líderes europeos busca precisamente aplacar al presidente estadounidense o, cuando menos, que se corte un poco delante de testigos de ese calibre.
Una comitiva para evitar otra escena en el Despacho Oval
El precedente pesa. En febrero ya hubo un encuentro en la Casa Blanca que derivó en un choque abierto entre ambos mandatarios, y el equipo ucraniano no quiere repetir el guion. De ahí que Zelensky haya reclamado la presencia física de sus socios europeos:
quiere testigos. La jugada, sin embargo, no está exenta de riesgo. Trump ha rechazado una reunión conjunta con los líderes europeos y recibirá a Zelensky en privado, según la información que se cita en el seguimiento. Solo después de las negociaciones cara a cara se unirían representantes de la UE y la OTAN.
Ese detalle cambia por completo la lectura de la visita. Si el cara a cara es a solas, la escolta europea se queda en la sala de espera.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha dejado caer que Europa tendrá un papel en la resolución de la crisis, pero sin concretar cuál. La foto de los líderes europeos esperando en el pasillo puede ser tan elocuente como cualquier comunicado.
El Donbás, la OTAN y el pulso por el relato
El núcleo del desacuerdo es territorial y estratégico. Trump sostiene que Ucrania debe ceder el Donbás para cerrar la guerra; Zelensky llega a Washington con una propuesta propia que, sobre el papel, excluye esa cesión. En medio, la cuestión de la OTAN: la negativa a la entrada ucraniana en la Alianza es una de las exigencias que se atribuyen al Kremlin y que la nueva administración estadounidense parece dispuesta a aceptar.
Hay quien sostiene que la visita es una operación de imagen más que una negociación real. Otros ven en la comitiva europea un intento desesperado por mantener a Ucrania dentro del juego diplomático.
Zelensky ha ofrecido comprar armas y equipos estadounidenses por valor de 100.000 millones de dólares, con financiación de socios europeos, según una de las informaciones que se citan. Es decir: Ucrania no pide solo, también pone dinero sobre la mesa.
El papel de Europa: entre el seguidismo y el cisma
La presencia de Meloni, Macron y Von der Leyen no es neutral. Cada uno juega su propia carta. Meloni ha cultivado una relación más fluida con Trump que sus socios; Macron intenta erigirse en interlocutor privilegiado; Von der Leyen representa a la Comisión Europea, es decir, al bloque que financia buena parte del esfuerzo bélico.
El canciller alemán, Merz, y el primer ministro británico, Starmer, se han sumado también a la cita, lo que convierte la jornada en el mayor pulso diplomático de Occidente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, según la lectura que se hace en el seguimiento.
La pregunta que sobrevuela es qué pasa si Trump humilla públicamente a Zelensky delante de todos ellos. La respuesta no está escrita. Lo que sí se sabe es que la reunión a tres bandas podría celebrarse finalmente en Budapest, con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, como anfitrión, lo que añade una capa más de complejidad al tablero.
El show está servido. Trump recibe primero, escenifica su poder, y luego decide si deja entrar al coro europeo. Zelensky ha movido sus piezas para no quedarse solo en la foto. Si el guion se rompe, no habrá comunicado que lo arregle.