Soto Ivars concentra los debates del foro entre su divorcio, su salto al bestseller y la televisión, y su papel como analista político.
Los debates del foro sobre Juan Soto Ivars giran en torno a su figura como periodista y escritor y a las polémicas que rodean su trayectoria. Se discute su divorcio en plena cima profesional, con dos hijos pequeños y un bestseller como «Esto no existe», y su paso del hotel a un piso de alquiler con paredes con desconchones y cuatro flexos, lo que reabre la discusión sobre su nivel de vida. También se debate su fichaje por ABC y su presencia en televisión nacional, así como su supuesto voto al PSOE en 2019, cuando tenía 35 años, según sostiene un foro.
Se discute si sus tesis sobre denuncias falsas, custodia compartida y violencia de género son disidencia sincera o estrategia, y se cruzan su voto al PSOE, su lectura del giro de Sánchez y la utilidad de VOX. También aparecen el mercado oculto del alquiler, su nivel de vida tras el divorcio y polémicas como la de Alba Carrillo o Ketty Garat.
Con el tiempo, el foco ha pasado de sus posiciones ideológicas a los asuntos que aborda en sus libros y artículos. En mayo de 2026 se discute su tesis sobre las denuncias falsas, la custodia compartida y el miedo a la denuncia instrumental cuando un matrimonio se rompe, con la cifra de que solo un 0.0000000000001% de las denuncias serían falsas. En ese mismo mes se debate su defensa de la ley de violencia de género con ajustes frente a quienes piden ampliarla o derogarla, y se menciona un caso de agresión a mujeres desconocidas como ejemplo para ampliarla.
Las posturas del foro no coinciden. Unos ven en Soto Ivars una disidencia auténtica frente al feminismo hegemónico y la izquierda, mientras otros lo leen como disidencia controlada o estrategia algorítmica, en un debate que comparte con Elisa Beni. Su tesis sobre el péndulo del wokismo, según la cual la respuesta a lo woke sería peor que el Trump de 2016, se discute entre quienes creen que el cambio es real y quienes lo ven como un deseo. Sobre VOX, su idea de que sin miedo a VOX no hay Sánchez y su petición a Abascal de no presentarse convive con el dato de que el PP ganó en Galicia sin necesidad de VOX.
Tampoco hay acuerdo en su papel como analista. Se debate si anticipó el giro de Sánchez al leer la carta de los cinco días como una declaración de guerra, con la tesis del referéndum sobre el modelo de Estado ganando adeptos, y se critica su petición de esperar a la investigación del accidente ferroviario, reproche que remite al 11-M y a la idea de que quien pide prudencia busca tiempo. A ello se suma la polémica por la foto de juventud de Ketty Garat con los borjamaris, su pasado y su fichaje por ABC, y el debate sobre el mercado oculto de alquileres basados en la confianza, con miles de pisos vacíos por miedo a inquilinos morosos y vulnerables.