Soto Ivars pide a VOX no presentarse para tumbar a Sánchez
El escritor Juan Soto Ivars sostiene que el mejor aliado de Pedro Sánchez es la existencia de VOX. Sin miedo a la formación de Abascal, argumenta, el votante descontento deja tirado al PSOE en la cuneta. Su propuesta es tan simple como polémica: si Abascal quiere realmente tumbar al Gobierno, que no se presente a las próximas elecciones. La tesis, lanzada en redes sociales, ha reabierto un debate recurrente en la derecha española: ¿suma o resta VOX a la hora de desalojar al PSOE del poder?
La discusión no es nueva, pero el contexto la agudiza. En Galicia, donde el PP revalidó su mayoría sin necesidad de socios, la ausencia de VOX en el tablero electoral se ha convertido en el ejemplo perfecto para quienes defienden la tesis de Soto Ivars. Sin la formación de Abascal en liza, el voto útil se concentra en el PP y el PSOE no tiene excusa para movilizar a su electorado con el fantasma de la ultraderecha. Es la misma estrategia que, según esta corriente, permitió a Sánchez frenar a la derecha en 2019 y aumentar votos en 2023.
El argumento de las matemáticas electorales
Hay quien sostiene que la política española se rige por una aritmética implacable: mientras VOX exista, el PP difícilmente sumará mayoría. El cálculo es sencillo. La izquierda se une con nacionalistas de todo tipo y origen territorial, que saben que solo pactando con el PSOE obtendrán lo que quieren. La derecha, en cambio, se divide entre PP y VOX, y esa fragmentación regala escaños clave a la izquierda. El mejor aliado de Sánchez, repiten, es la presencia de VOX en cada circunscripción.
En contra pesa el argumento de que los votantes de VOX no son un trasvase automático al PP. Una parte de ellos proviene de la abstención o de formaciones minoritarias, y no volverían al PP ni con Feijóo de líder. Se argumenta que el PP es percibido como un PSOE azul, un partido que mantiene las políticas de género, la agenda 2030 y la inmigración descontrolada. Para ese electorado, la desaparición de VOX no significaría votar al PP, sino quedarse en casa o buscar alternativas aún más minoritarias.
¿Por qué Galicia se usa como ejemplo?
El caso gallego se ha convertido en el laboratorio de esta tesis. En Galicia, el PP ganó sin necesidad de VOX, y el PSOE no pudo activar el relato del miedo a la ultraderecha. Para los defensores de la tesis de Soto Ivars, eso demuestra que sin VOX en el tablero, el votante descontento con el PSOE no tiene excusa para no votar al PP. La ausencia de la formación de Abascal desactiva el principal argumento movilizador de la izquierda.
La contraargumentación es igual de sólida. Se sostiene que el PP no ganó en Galicia por la ausencia de VOX, sino por la fortaleza de su candidato y la debilidad del PSOE. Y que extrapolar ese resultado al conjunto de España es un ejercicio de voluntarismo. En el resto del país, la presencia de VOX no solo no impide al PP gobernar, sino que en algunos casos lo ha hecho posible, como en Andalucía en 2018, cuando la formación de Abascal fue decisiva para desalojar al PSOE de la Junta.
El PP como PSOE azul: el argumento que desactiva la tesis
El argumento más repetido contra la tesis de Soto Ivars es que el PP no es una alternativa real. Se sostiene que el PP es el mismo PSOE quitando el folklore nacionalista, que seguirá con su wokismo y rebajará un 1% los impuestos para presentarse como liberal. Para ese electorado, votar al PP es votar a lo mismo con otro color. Y si VOX desaparece, no habrá quien plante batalla ideológica en cuestiones como la inmigración, la agenda 2030 o las leyes de género.
Hay quien va más allá y sostiene que el PP es el único culpable de que la derecha no gobierne. Se argumenta que el PP metió miedo a VOX en las pasadas elecciones generales y no plantó batalla ideológica, salvo honrosas excepciones. Gracias a VOX cayó el gobierno socialista de Andalucía en 2018, que parecía eterno. Si VOX desaparece, la izquierda se unirá más de lo que está si cabe, y la derecha lo tendrá aún más difícil para gobernar.
La ley electoral como telón de fondo
El debate sobre VOX y su utilidad electoral deriva inevitablemente hacia la ley electoral. Se argumenta que la ley d'Hondt y el sistema de circunscripción provincial favorecen al PP y al PSOE, y perjudican a los partidos que pretenden crecer a nivel nacional. Con una circunscripción única, se sostiene, partidos como PACMA habrían obtenido varios diputados, y el reparto de escaños sería muy distinto. La ley d'Hondt, en cambio, sobrerrepresenta a los partidos nacionalistas periféricos y a los dos grandes partidos.
La discusión sobre la ley electoral no es baladí. Explica por qué VOX, con un porcentaje de voto relativamente bajo, obtiene un número de escaños que puede ser decisivo para la formación de mayorías. Y explica también por qué su desaparición no garantizaría automáticamente un gobierno del PP. El sistema electoral español premia la concentración del voto y castiga la dispersión, pero también sobrerrepresenta a los territorios con menos población.
El futuro de VOX y el escenario post-electoral
La pregunta que sobrevuela el debate es qué pasará con VOX en los próximos meses. Hay quien sostiene que su desaparición es inminente, como ocurrió con Ciudadanos, y que su espacio será ocupado por el PP. Otros, en cambio, recuerdan que partidos como el Frente Nacional francés han tenido ciclos de bajada y subida, y que el BNG, que hace una década parecía desaparecido, ha vuelto con fuerza. La política española no es lineal, y los cadáveres electorales a veces resucitan.
El escenario que se dibuja es el de una derecha fragmentada entre un PP que ocupa el centro-izquierda y una VOX que se resiste a desaparecer. La izquierda, mientras tanto, se une con nacionalistas de todo tipo y origen territorial, que saben que solo pactando con el PSOE obtendrán lo que quieren. La pregunta es si la derecha será capaz de aprender a ser más práctica y renunciar a sus máximos objetivos para no tener que tragarse un rabo de tamaño descomunal. O si, por el contrario, seguirá dividida mientras Sánchez gobierna.
¿Es VOX un obstáculo o un aliado para tumbar a Sánchez? La respuesta depende de si se cree que sus votantes volverían al PP o se quedarían en casa. Y de si se piensa que el PP es una alternativa real o un PSOE azul. Lo que está claro es que, mientras el debate siga abierto, Sánchez seguirá en La Moncloa.