La relación psicológica entre la caca y el amor al dinero

fumigator

Himbersor
Desde
27 Oct 2014
Mensajes
949
Fruta
2.278
na relación sorprendente
A/DINERO/RELACION: El primero en desentrañar las ocultas
relaciones entre el amor al dinero y nuestro pasado infantil fue el
mismo Freud. Como en tantas otras ocasiones, por lo demás,
aportando una interpretación que, al menos de primeras, suele
suscitar en el público profano a los ambientes psicoanalíticos unas
resistencias y un malestar que, con frecuencia, se alzan de modo
inmediato y casi automático.
El contenido mismo de la interpretación es especialmente propenso
a movilizar la da repelús y el rechazo, puesto que se trata en esta
ocasión de una relación, a nivel de libido traseril, entre el dinero y los
excrementos 4.
Efectivamente, esta relación la intuyó Freud desde los comienzos
mismos de su investigación y la encontramos ya en una carta del 21
de enero de 1897 a su más íntimo confidente y amigo de aquella
época, W. Fliess: el dinero, que en los cuentos y leyendas se
convierte en excrementos -le dice-, no hace sino transformarse en la
sustancia que primitivamente fue 5.
En esta sorprendente relación no dejó de insistir y de profundizar a
medida que la práctica analítica fue pogre en el conocimiento
de la neurosis y, en particular, de la neurosis obsesiva, tan
íntimamente ligada, como sabemos, a la problemática de la fase traseril
infantil 6. Se lleva a cabo, de este modo, una de esas llamadas por
Freud "conversiones" (Umsetzung) mediante las que se opera una
transposición de emociones pulsionales de ciertas zonas erógenas a
objetos aparentemente extraños.
DINERO/EXCREMENTOS: Pero ¿en qué se puede fundamentar tan
extraña relación entre el dinero y los excrementos? En los primeros
escritos sobre el tema, Freud se lo plantea como una más de esas
relaciones de antítesis que son tan queridas de las elaboraciones del
Inconsciente (sueños, síntomas neuróticos, etc ... ) 7. Más tarde, sin
embargo, caerá en la cuenta de que no se trata tanto de una relación
de antítesis, sino más bien de analogía: partiendo de la situación
narcisista infantil, los excrementos poseen para el niño un altísimo
valor, difícil de reconocer por el adulto, necesariamente lejano ya, a
través de una serie de formaciones reactivas, de esa primitiva y alta
valoración.
NIÑO/EXCREMENTOS: Las heces constituyen para el niño algo
que, por el mero hecho de desprenderse de su cuerpo, participan de
la altísima valoración que él se atribuye a sí mismo. Al establecimiento
de la relación tampoco será ajeno el hecho de que, justo cuando el
niño se ve obligado por razones higiénicas a separarse de las heces,
aparece el dinero a su alrededor como un objeto altamente valorado.
La relación, nos hizo saber Freud, puede extenderse, más allá del
dinero, hasta otras asociaciones de tipo inconsciente, como son
heces-regalo-niño y peine 8.
S. Ferenczi, con la habitual agudeza y profundidad que caracteriza
a todos sus estudios, nos muestra los diversos pasos por los que el
niño va efectuando la sublimación del contenido traseril hasta llegar a su
transmutación simbólica en el dinero. La materia fecal va pasando así
por una serie de sustituciones en las que pogre se va
distorsionando la primitiva satisfacción autoerótica relacionada con la
defecación: el barro, la arena, la piedra, las canicas y botones,
objetos todos que tanta satisfacción procuran al niño, van facilitando
la sustitución de lo fétido, húmedo y blando por lo inodoro, seco y
duro. La moneda, que desde el exterior se presenta como objeto de
valor, se presta así a la sustitución y sublimación de los primitivos
contenidos anales 9. Un largo camino y un complejo proceso, como
vemos, para conquistar la máxima de que el dinero no huele (Pecunia
non olet).

Algunos datos de la antropología
La asociación establecida por el psicoanálisis entre heces y dinero
puede resultar, a pesar de todas estas explicaciones, chocante y,
también, por el influjo de motivos afectivos, increíble. Particularmente
inverosímil puede resultar que hayamos podido atribuir un alto valor a
lo que desde nuestra conciencia adulta juzgamos como la
representación misma de lo desdeñable: los excrementos. Por ello
convendrá quizás, antes de proseguir con la exposición de otros
elementos de la investigación psicoanalítica, recordar algunos datos
que la antropología nos ha suministrado y que parecen verificar la
sorprendente interpretación freudiana.
Numerosos símbolos, leyendas de todo tipo, incalculables
proverbios e incluso ritos de orden religioso nos recuerdan el alto
valor que, de diversos modos, el hombre ha adjudicado a los
contenidos anales y la relación que de ellos ha hecho con el oro o el
dinero.
Desde la popular figura del "defecaducados" representada en las
reaccionariodas de algunos Bancos alemanes; el, en cierto modo
equivalente, de la "gallina de los cigot de oro"; las representaciones
pictóricas de arte erótico (particularmente en las caricaturas) o, como
podemos admirar en el Museo del Prado, en lienzos como el del
Paraíso del Bosco, en el que también observamos un sujeto
defecando monedas; todos ellos y muchos más nos ilustran de modo
inequívoco que la sabiduría popular y el arte han captado y reflejado
de incontables maneras esa relación inconsciente que el psicoanálisis
ha venido a sacar a la luz y a proporcionarle una explicación 10.
También en la Alquimia encontramos la misma relación cuando la
nigredo y la obtención del aurum philosophicum aparecen como dos
extremos de la obra de transmutación 11.
Numerosos ritos de orden mágico o religioso evidencian igualmente
esa valoración de lo inmundo mediante la atribución que se le hace de
importantes virtualidades. Los excrementos simbolizan con frecuencia
un poder biológico sagrado que reside en el hombre y que, evacuado,
puede en cierto modo ser recuperado. Muchas tribus salvajes tienen
la costumbre de devorar inmundicia de todas clases, incluyendo las
propias. Las que pertenecen a los hombres sagrados (como ocurre
en algún lugar del Tíbet) adquieren un alto significado religioso, y a
veces el oro se presenta como una sublimación del excremento de un
dios determinado. La deidad azteca de Tlazolteoltl, cuyo nombre
significa la "coprófaga" o "diosa de la inmundicia", aparece
representada en actitud defecatoria. La coprofagia ritual ha hecho
aparición también por diversos lugares en el transcurso de la larga
historia de las religiones 12.
Del mismo modo, las expresiones populares dan fe de la misma
asociación efectuada tantas veces entre los contenidos anales y el
dinero. En alemán, por ejemplo, las hemorroides son llamadas "venas
de oro" (Goldener Ader). Decimos de la persona que nada en la
abundancia que "apesta a dinero", o del que no tiene un duro que
"está estreñido". Los refranes y proverbios también resultan
elocuentes al efecto: El dinero es la vejiga del hombre: no puede
hablar, pero puede gritar; o Las monedas de oro son como abono,
pero la faz vale mil oros, que dicen los chinos. Y como reza un dicho
del refranero español: El oro hecho moneda ¡por cuántas sentinas
rueda!
A los psicoanalistas no se les ha escapado tampoco las
connotaciones anales que pueden poseer también determinadas
expresiones del lenguaje económico tales como "capital en
circulación" o "dinero líquido", así como las más actuales de "dinero
zain" o la de "limpiar o blanquear dinero".

El sentimiento de propiedad
Volviendo al campo de la investigación psicoanalítica, merece la
pena detenerse y profundizar en las relaciones establecidas entre la
dinámica de posesión, tan prototípica de la fase traseril, y el sentimiento
de propiedad, que marca de modo tan importante a nuestra sociedad
occidental. Quizás haya sido O. Fenichel el que mejor ha profundizado
en dichas relaciones 13.
Cuando el niño pierde sus heces, que para él representan una
sustancia muy preciosa, una parte de su propio cuerpo, siente que
"esto es algo que debería estar en mi cuerpo, pero ahora está fuera,
y no puede ponerlo de vuelta". Entonces lo llama "mío", que en este
contexto vendría a significar: "lo declaro simbólicamente
puesto-dentro-de-mi-cuerpo". Propiedad significa, entonces, cosas
que de hecho no pertenecen al yo, pero que debieran pertenecer;
cosas que de hecho están fuera, pero simbólicamente dentro. De ese
modo quedan revestidas de "cualidad de Yo". El dinero, entonces, con
esa cualidad de Yo, se constituye para muchas personas inseguras
en un asunto bastante problemático: perder dinero, darlo a cambio,
donarlo, constituyen actos de pérdida que no podemos ya considerar
de un objeto exterior sino de algo que ha sido previamente
"incorporado"; es decir, de algo íntimamente relacionado con su Yo.
Esa persona intentará reasegurarse mediante la posesión y el control
de su dinero, del mismo modo que el niño, durante el período de su
fase traseril, puede utilizar el control de su actividad defecatoria como un
modo de autoafirmación frente al medio ambiente.
Cuando fallan las vías de sublimación descritas en el análisis
anteriormente citado de Ferenczi, o cuando determinadas
circunstancias se vuelven difíciles para el sujeto, forzando de ese
modo una regresión a estadios anteriores de su vida afectiva, las
actitudes frente al dinero pueden hacerse sumamente irracionales. El
individuo queda entonces atascado en sus primitivas satisfacciones
erótico-anales y tiende a revivirlas bajo un modo sintomático; es decir,
no adaptado a las funciones reales que el dinero posee para la vida.
Retenerlo o expulsarlo (ahorrar o gastar, por ejemplo) no se lleva a
cabo tanto en función de las necesidades reales, sino en función de
pulsiones anales no reconocidas. Es la relación regresiva con el
dinero o con la propiedad de objetos que quedan impregnados con la
misma dinámica posesiva (retentiva) de la analidad.
Las colecciones de objetos inútiles, la incapacidad para
desprenderse de trastos que revelan a todas luces su inutilidad, la
conversión del tiempo en "oro" con el que se procura mantener la
misma relación acaparativa, son situaciones relativamente frecuentes
que vienen a expresar un amor perverso que se puede, naturalmente,
camuflar con los más variopintos modos de racionalización.

 
A mi como si relacionan el amor al dinero con los cigot de avestruz. Tendrá el sentido que le quiera dar, pero no hay prueba alguna de que dicha relación exista, vamos, una guano.
 
A mi como si relacionan el amor al dinero con los cigot de avestruz. Tendrá el sentido que le quiera dar, pero no hay prueba alguna de que dicha relación exista, vamos, una guano.

asumalo. Su amor por el dinero viene de sus relaciones infantiles con su aparto excretor y su producto.
 
La típica una manola mental salida de algún departamento trasnochado de humanidades, cuajada de pseudoargumentos basados en metáforas, analogías, simbolismos y juicios de valor subjetivos. Si hasta tiene referencias a Froid, jo.

Lo cierto es que el dinero es uno de los mejores inventos de la humanidad. Incluso ha contribuido a que el mundo sea más justo que antes de que existiese.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.050.717
Mensajes
58.188.984
Miembros
190.865
Último miembro
Colérico Melancólico

El blog de burbuja.info

Volver