Las 500 vidas salvadas del hombre de los mil rescates
Las 500 vidas salvadas del hombre de los mil rescates | Crónica | EL MUNDO
•Se la han congelado los dedos, ha visto caer y morir a compañeros... pero este guardia civil es el 'Schindler' del Pirineo por las vidas que ha salvado.
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Hoy es su cumpleaños (60) y se jubila. Rehúye hablar de las tragedias. "Se llevan dentro", dice.
A 3.000 metros de altura y con vientos de 120 kilómetros por hora, un hombre se saca los guantes y los calza en las manos del joven francés que ha encontrado, junto a su compañero, con una herida grave en la cabeza. Están en el lago Helado, en Monte Perdido, y los grados bajo cero exigen una medida extrema para evitar un final trágico. Continúan su caminata hacia el refugio arrastrando al convaleciente de los brazos -por falta de camilla- entre rocas y nieve. Así durante horas, sintiendo los efectos del gélido ventarrón sobre las manos desabrigadas: primero dolor... y después nada, porque las puntas de los dedos se tornan violetas. El hombre que se quitó los guantes se llama Miguel Domínguez y ha dedicado su vida al rescate en el Pirineo.
Desde que tenía 18 años, Miguel no ha parado de salvar. Hoy cumple 60, se jubila como jefe del Grupo de Rescate Especial e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil de Boltaña (Huesca) y, aunque a él le cueste decirlo, es una especie de Oscar Schindler del Pirineo aragonés. Sus números le delatan: más de 1.000 rescates en 42 años de servicio. La mitad de ellos, de gente que sin su ayuda habría perecid. Por eso si, como decía el contable judío del alemán Schindler, cada vez que se salva una vida se salva al mundo, el subteniente Miguel puede retirarse con la satisfacción de haber salvado este mundo medio millar de veces. Quinientas vidas, sí. Como la del francés herido en Monte Perdido.
Como heridas de guerra
La hazaña en el lago Helado -año 1995- le valió al menos seis meses de baja porque se le congelaron ocho dedos, y a punto estuvo de perderlos. Dos décadas después, todavía siente dolores y con frío o calor no sale de su casa sin guantes. De recuerdo le quedan las estrías en las manos que luce cual heridas de guerra. El subteniente lo relata como si se tratara de un golpe o esguince más. De ésos ha tenido bastantes. Él no es de alardear. Habla de sus proezas con la misma emoción con que describe la huerta que pronto construirá en su casa.
Descendiente y hermano de guardia civil, Miguel Domínguez Martínez nació lejos de las cumbres donde los aficionados a las alturas terminan, a veces, perdidos. Nació en Isla Cristina, en el mar de Huelva, de donde es su progenitora, pero vivió la mayor parte de su infancia y adolescencia en el municipio onubense de Cumbre de Mayores. A los 16 años ingresó en la academia de Segarro, inspirado por la imagen de los tiempos de gloria de su papá. Que hacía sus rondas a caballo y atrapaba bandoleros. Él eligió menesteres más altruistas: rescatador de alta montaña. Y acaba de batir el récord de ser el rescatista que mayor edad ha alcanzado en la Guardia Civil.
Una carrera que "empezó y terminó con rescates de fallecidos", precisa Domínguez a Crónica. El primero, un muchacho -no muy mayor que él entonces- que hacía rapel en una pared vertical en Benasque. En tiempos en los que el Greim no tenía helicópteros, hizo el camino de ida y vuelta andando, por sendas rocosas asomando al abismo. En el regreso hasta el refugio cargó con el peso de la camilla, y sobre la camilla el chaval perecid.
El último de Miguel ha sido un joven francés de 21 años que practicaba esquí en La Escupidera. Resbaló y se precipitó al vacío. Fue el 3 de mayo y los rescatistas, Miguel entre ellos, sólo pudieron acercarse hasta él tras tres o cuatro intentos. Ni la altura ni el viento estaban a su favor. Llegaron sólo para certificar el fallecimiento.
Un mar de vidas rescatadas y de finales felices tras cuantiosas horas de angustia, pero Miguel trae al presente sólo "los malos recuerdos para toda la vida" [las gloria]. Que han ocurrido en un 10% de sus rescates. El 40% eran de personas con lesiones menores. Y el 50%, de montañeros que sin su ayuda no habrían sobrevivido, según las cuentas del subteniente.
"Ocurrió frente a mis ojos, en un momento mi compañero estaba en el helicóptero y al otro no". Después, el silencio y un golpe seco. Era una operación en el Balneario de Panticosa, las hélices de la nave se enredaron con un cuerda y la maniobra por poco los lleva a todos al precipicio, a la tumba. Murió su compañero Arroyo.
Son sucesos que "se llevan dentro" pero que no le atormentan. Nada de insomnio ni pesadillas en 42 años. Aunque hay cosas que Miguel calla que sí relata Benjamín Cuenca, su compañero de aventuras en el Greim durante 36 años. Como la vez en la que encontraron a un niño ahogado en un pozo en Ordesa. "Toda una vida por delante perdida en un instante". Cuenca pensó en sus descendientes y Domínguez en sus dos niñas. Le alegra que no hayan seguido sus pasos. "Lo mío es vocación, pero esto no es una vida para ellas... Por los sacrificios".
Ése es Miguel. Ahora que se retira dice seguro: "No recordaré los momentos malos". Él, que es de "lágrima fácil" pero que no se impresiona con los cuerpos rotos y las lesiones aparatosas. Sí le hacen agua los ojos las cartas que le llegan cada Navidad de la gente que salvó. Como la de Carmen, quien perdió a su descendiente en Ordesa y lo reconoce como un "héroe" y un descendiente más al que querrá dice, "hasta el día de mi partida".
---------- Post added 21-jun-2016 at 00:17 ----------
Fallece un joven de 26 años en Cabrales cuando practicaba barranquismo
Por causas que se desconocen G. B. F., natural de la localidad leonesa de Villablino y residente en Oviedo, cayó al río Casaño, a su paso por La Molina, y se ahogó
e. c.
G. B. F., un joven de 26 años natural de la localidad leonesa de Villablino y residente en Oviedo, perdió la vida en la tarde de ayer mientras practicaba barranquismo en el concejo de Cabrales. Por causas que se desconocen el joven cayó al río Casaño, a su paso por La Molina, y se ahogó.
Los servicios de emergencia recibieron el aviso a las 14.35 horas. Hasta el lugar se desplazaron los bomberos del SEPA en el helicóptero, pero el médico-rescatador sólo pudo certificar su gloria.
También se trasladaron efectivos del GREIMde Cangas de Onís, que se encargaron del levantamiento del cadáver de este joven nacido en 1989 y que trabajaba como conductor de un autobús urbano en Oviedo.
El Casaño, el río en el que se encontraba, es muy frecuentado por los amantes del barranquismo y demás deportes de turismo activo. El caudal se vuelve más peligroso cuando es alto debido a los sifones y las cascadas que se producen.
---------- Post added 21-jun-2016 at 00:19 ----------
Un deportista de 48 años fallece cuando hacía barranquismo en un paraje de Buñol - Levante-EMV
Un hombre de 48 años, aficionado al alpinismo, perdió la vida ayer cuando practicaba barranquismo en el paraje de la Jarra de Buñol junto con otros cuatros compañeros de trabajo, empleados todos ellos de la fábrica que Ford tiene en Almussafes. Al parecer, el fallecido cayó desde una altura de unos cinco metros, aunque será al autopsia la que determine si murió por el golpe en la cabeza o sufrió algún tipo de desvanecimiento previo.
El accidente se produjo en torno a las 11.30 horas de ayer cuando el teléfono de emergencias 112 recibió un aviso de la caída de un hombre que estaba haciendo barranquismo en Buñol. No obstante, dadas las condiciones del terreno el rescate del cadáver del montañero no fue posible hasta las cuatro de la tarde.
El equipo de rescate del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia localizó el cuerpo sin vida de esta persona en la zona de la Jarra, en el término de Buñol. Sus cuatro compañeros, que se encontraban en perfectas condiciones, fueron los que dieron el aviso tras la caída accidental de su amigo. Sin embargo, debido a la dificultad para acceder al lugar, los medios sanitarios desplazados no pudieron alcanzar el punto en el que había caído hasta horas después.
Los primeros en llegar al lugar fueron agentes de la Policía Local de Buñol, quienes junto con Protección Civil trataron de acceder al lugar poniendo en riesgo sus vidas. En las tareas de rescate intervinieron además unidades de bomberos de los parques de Requena y Chiva, una brigada forestal de Buñol y un helicóptero del Consorcio con base en Alzira.
Aunque la altura de la caída no había sido muy elevada, unos cinco metros, el hombre falleció en el acto. Su cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Valencia, donde hoy se le realizará la pertinente autopsia para determinar si murió como consecuencia de la caída o sufrió una parada cardiaca previa.
Las fuentes consultadas por este periódico aseguraron que el fallecido era el más experimentado de los cinco y que sus acompañantes eran más jóvenes. La zona en al que se produjo el accidente es visitada casi a diario por aficionados al barranquismo dado que cuenta con paredes lisas y altas ideales para practicar este deporte.
---------- Post added 21-jun-2016 at 00:22 ----------
Accidente de escalada por rotura de una cuerda
Juan Carlos (32 años, de los cuales lleva 17 escalando) estaba haciendo una vía deportiva como tantas otras veces en la zona de l'Atalaia (Barcelona) cuando, tras llegar a la reunión y empezar a ser descendido por su compañero, la cuerda se partió repentinamente, precipitándole a una caída de unos 14 metros. Pudo haber tenido consecuencias fatales, pero “sólo” le provocó la rotura de los dos tobillos, la pelvis, el sacro y el diafragma, y el inicio de una larga convalecencia y rehabilitación en la que todavía se encuentra.
Ante la aparente ausencia de un fallo humano en las maniobras, las suposiciones se dirigieron a un fallo de la cuerda, una Simond modelo Roca 10,2 mm, que Decathlon decidió retirar cautelarmente de la venta a la espera del esclarecimiento de los hechos.
Tras la pertinente investigación, los Mossos d'Esquadra han emitido un informe en el que concluyen que “la cuerda presentaba visualmente cuatro tramos que estaban en mal estado”, uno de ellos por donde se partió, con “un tonalidad más pálido, textura más áspera y una rigidez considerable”. Añaden que, según el informe pericial del Laboratorio Químico, “estos tramos han estado en contacto con ácido sulfúrico, lo que ha provocado una alteración estructural de sus fibras y ha provocado la rotura de la cuerda en su tramo más afectado”.
Ante estas conclusiones, Decathlon ha emitido un comunicado (descarga al pie de la noticia) en el que incide en su buena disposición para colaborar con la investigación desde su inicio y expresa su consternación por el accidente y sus deseos de una pronta recuperación al accidentado. Descartado el fallo del producto, la cuerda ya vuelve a estar a la venta.
El mensaje: revisión, revisión, revisión...
Por su parte Juan Carlos se ha mostrado muy extrañado ante el informe policial, pues asegura que no tiene constancia de que su material de escalada haya estado en contacto con ningún tipo de ácido. “La cuerda estaba prácticamente nueva, tenía apenas cuatro usos”, comenta, “y la guardaba siempre en su funda y en casa, casi no la he sacado”. Añade que ni su trabajo ni ninguna de sus rutinas habituales están relacionadas con la manipulación de productos químicos o tóxicos (aunque el ácido sulfúrico se encuentra en productos relativamente cotidianos, como las baterías de los automóviles). Es además un escalador con muchos años de experiencia, y opina que si hubiera habido algún tramo defectuoso en la cuerda, tanto él como su asegurador se habrían percatado al utilizarla.
Está planteándose con su abogado recurrir el informe, argumentando que la incógnita del origen del ácido sigue sin resolver, pero sobre todo el mensaje que quiere lanzar a la comunidad escaladora es el de la prevención: “Esto es algo que nunca me habría imaginado que me iba a ocurrir... Es muy importante que la gente sea consciente de guardar bien la cuerda y vigilarla muy de cerca, revisándola siempre con detalle antes de escalar, y lo mismo con todo el material de escalada”.
Desde aquí nos hacemos eco de su fundamental consejo –nuestra seguridad parte del correcto cuidado y conservación del material de escalada– y le enviamos mucho ánimo para su recuperación.