La última ha sido la presunta petición de perdón por parte de Francisco a Méjico, cuando la carta ni siquiera va dirigida a esa nación en los términos que le hubieran encantado a Obrador sino al presidente de su Conferencia Episcopal. Francisco Gijón tiene un vídeo en el que va leyendo párrafos de esa carta comentando sutilezas que no tienen desperdicio. Desde luego la astucia no está reñida con la mansedumbre...
Y hablando de astucia se me ocurre que una manera estupenda de conocer a los "amigos" sería difundir un bulo que te implicara en asuntos delicados y esperar sus reacciones. Algo así está sucediendo desde posiciones que presuntamente defienden o debería mantener cierta distancia entorno a la figura de este Papa. Voy constatando que los planes de la Iglesia no representan a muchos católicos fervorosos que ya han interiorizado que viven de lleno fuera de la Iglesia asumiendo de hecho posturas prácticamente protestantes respecto a la Fe y a su autonomía. Recordar que Lutero renunció a todas sus reclamaciones con una sola condición: que el Papa se retirara y que detrás de él no viniera ningún otro Papa nunca mais... Una Iglesia sin cabeza acaba convirtiéndose más pronto que tarde en miles de iglesias vinculadas a los poderes locales. Si es cierto que la dependencia de Roma complica ciertos grados de libertad, no lo es menos que rota esa dependencia se abre un panorama en el que el dominio expreso de los afanes puramente humanos será absoluto.
Con preocupación, y en ocasiones con tristeza, veo cómo ciertas figuras relevantes de la Hispanidad se están alineando en posiciones antivaticanas con la excusa de que este Papa no les gusta o les enerva demasiado. Sin decirlo claramente están poniendo en cuestión que en la elección del Papa o no concurre ninguna entidad sobrenatural o de hacerlo no es el Espíritu Santo. Hay ya demasiados "amigos" prestos a hacer las más contundentes declaraciones de denuncia. Lo malo es que pudiendo saber en qué medida sus opiniones está influidas por la propaganda, no parece que tengan tiempo ni ganas de informarse ni de retractarse.
Es más, sospecho incluso que por la envergadura de la re-construcción de la Hispanidad, antes tendrá éxito el efecto colateral antivaticano que el propio de convencer de que la Hispanidad tenga realmente algún futuro. ¿Está siendo la defensa de la Hispanidad un instrumento anticatólico? ¿Deben prevalecer los intereses geopolíticos de la Hispanidad sobre sus fundamentos espirituales? Si no somos capaces de re-nacer como personas vinculadas a Cristo al modo de los antiguos reyes, conquistadores y conversos verdaderos ¿qué poder espiritual tendríamos frente a los enemigos de la Hispanidad y de Roma quedando todo en un mero afán de poder que renuncia a ser ejemplar?
Sin esa fuerza espiritual y renovadora obligada a discernir entre lo divino y lo humano, somos un enemigo desactivado porque competirá bajo las mismas reglas y afanes por un trocito de notoriedad donde está todo vendido y acordado aunque sea de manera temporal. Un nuevo polo de poder que se justifica en una lengua y en una cosmovisión impuesta por España a lo largo de cinco siglos es muy fácil de combatir mismamente a través del indigenismo que reclama la ilegitimidad de aquella inmensa obra. Su argumento principal antihispano ya no es el "exterminio masivo" de razas sino de culturas, en un contexto general paganizante que está teniendo mucho éxito al presentar a España y a Roma como poderes tiránicos que corrompieron y genocidaron las más valiosas tradiciones antiguas (y paganas). Combatir esa imagen de verdugos teniendo delante a las presuntas víctimas que están haciendo de "su dolor" la justificación última de su frustración y deriva, es un esfuerzo que merece la pena pero me temo que muy limitado en los efectos esperados. Esa punta de lanza pro-hispanista está intentando atravesar la carne podrida de un mundo construido y imagen y semejanza de la anticristiandad sin más poder que el empeño del acero de sus palabras y convicciones en un contexto de completa fatiga ante las convicciones y las palabras. Llegado a cierto punto, tendrá todo el sentido ese refrán castellano que dice: más vale pájaro en mano que ciento volando.
No estoy muy optimista esta mañana...