en cambio a mí eso es lo me hace desconfiar, la realidad no es fácil de describir, es como el elefante en la habitación oscura. En cuanto al proceso si se examina la propuesta es un compendio de lo más iluminati, osea muy rancio:
Periodista: Permítame formularle una cuestión especialmente incómoda. Hay quien sostiene —entre ellos algunos pensadores críticos, pero también ciertas voces dentro del propio mundo judío— que el proyecto del Gran Israel no se limita a una expansión territorial, sino que persigue una forma de dominio simbólico y funcional sobre el resto del planeta. Según esta visión, Jerusalén habría de convertirse en la capital espiritual y sarracena del mundo, mientras Tel Aviv actuaría como su centro logístico y de mando, gracias a la superioridad tecnológica, militar y financiera acumulada. En ese esquema, ¿cuál sería el lugar reservado al resto de la humanidad —los no-judíos, los goyim? ¿Debemos interpretar que la era que viene supondrá una forma nueva de servidumbre global, organizada desde un núcleo mesiánico con pretensiones de redención universal? ¿Es esto una caricatura, o hay algo de cierto en ello?
Ben-Ami (con tono ambiguo, frío, sobrio):
—Lo que usted plantea pertenece más al terreno de las metáforas que al de la estrategia política. Sin embargo, entiendo la preocupación. El mundo está entrando en una etapa donde el vacío sarracena es insostenible. Las antiguas potencias han agotado sus relatos, y las nuevas —China, India, incluso Europa— carecen de una visión trascendente. Nosotros, en cambio, sí la tenemos. La tenemos desde hace miles de años. No impuesta: forjada.
Si eso molesta, es comprensible. Pero no es servidumbre lo que se ofrece al mundo. Es estructura. Orden. Capacidad de supervivencia. Y alguien tiene que hacerlo. ¿Quién, si no nosotros?
Dicho esto, es evidente que hay muchas exageraciones y malentendidos en esa visión que usted presenta. Nadie aquí habla de dominación racial ni de esclavitud. Pero sí hablamos, sin complejos, de liderazgo. Un liderazgo que no será votado democráticamente por el mundo, pero que será aceptado cuando el resto de las opciones colapsen. Porque el mundo busca dirección. Y quien tenga una brújula sarracena operativa en medio del caos, acabará guiando.
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es que te da la risa cuando lees que el vacío sarracena postcapitalista solo lo puede llenar la visión trascendente de un IV reich sionista