Preparacionismo: Café amargo por ley: el Gobierno obligará a que las máquinas lo sirvan sin azúcar y limitará los gramos a añadir

Chapapote1

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La nueva normativa que prepara el Ministerio de Consumo se extiende a bibliotecas, museos, universidades, centros deportivos... y obligará a ofrecer fruta y frutos secos sin sal.​


El café con azúcar, el refresco o la bolsa de patatas fritas dejarán de ser la opción fácil en las máquinas expendedoras de los edificios públicos.

El Gobierno ultima un real decreto que obliga a cambiar de arriba abajo la oferta de cafeterías y máquinas de vending en centros públicos y sociosanitarios, y que amplía estas exigencias a espacios hasta ahora al margen, como bibliotecas, museos, universidades o centros deportivos.
Según el borrador del Real Decreto, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, el ministerio de Pablo Bustinduy dará un tratamiento similar a las máquinas expendedoras que a las cafeterías y comedores colectivos.
Y es que, hasta ahora, se regulaba principalmente la oferta gastronómica para los pacientes de un hospital o alumnos de un colegio. Ahora, esa opción se deberá de vigilar también en las máquinas expendedoras.
Según el borrador de la norma, las máquinas de vending deberán ofrecer mayoritariamente productos saludables —agua, fruta, frutos secos sin sal— y deberán suprimir los alimentos con alto contenido en azúcares, grasas saturadas o sal.
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Consumo prohibirá la venta de bebidas azucaradas y de bollería industrial en colegios e institutos este 2025
En lo que respecta a las famosas máquinas de bebidas calientes (café o derivados) deberán dispensar "cero gramos" como cantidad de azúcar por defecto y, sólo si el usuario decide poner azúcar a su café, podrá ponérselo. Eso sí, una cantidad limitada: 5 gramos.
En lo que respecta al resto de productos de estas máquinas, el Gobierno ha creado una lista de ocho alimentos que deben estar en las filas centrales: agua, fruta fresca, hortalizas frescas, frutos secos no fritos y con bajo contenido en sal, leche, panes integrales, bocadillos o sándwiches elaborados con vegetales, productos lácteos, pescado o carnes
magras de ave, aceite de oliva virgen y panes con al menos un 50 % de harina integral,
zumos de frutas, yogures y otras leches fermentadas sin azúcares añadidos, platos a base de vegetales frescos y sopas vegetales frías.
¿Abre Consumo la posibilidad de incluir una bolsa de patatas fritas o una chocolatina con azúcar? Sí, pero con muchas limitaciones. No deberá de tener más de 200 kilocalorías; de esas, como máximo, el 35% deben proceder de la grasa y el 10% de azúcares añadidos o libres.
Y, aun así, esos productos deben de representar una oferta residual y nunca estar situados en los estantes más visibles de la máquina.
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Consumo anuncia que se prohibirán los menús con alimentos ultraprocesados en los hospitales infantiles

Alimentación en colegios​

Además, la norma convierte el agua gratuita (una demanda histórica de las asociaciones de consumidores) y las bebidas sin azúcar añadido en la referencia obligatoria.
Una de las novedades del real decreto es su ámbito de actuación. Gracias a llegar a más espacios, la alimentación saludable deja así de ser una exigencia circunscrita a colegios y hospitales porque se convierte en "de obligado cumplimiento" en cafeterías y cantinas de centros de trabajo públicos, instalaciones militares y de las fuerzas de seguridad, hospitales, museos, bibliotecas, universidades, centros deportivos y de mayores.
También alcanzará a centros y servicios sanitarios y sociosanitarios privados que atienden a colectivos vulnerables, como menores o mujeres víctimas de violencia de género.
En este tipo de espacios, la norma establece qué deben comprar las empresas encargadas del catering y qué deben servir.
Hasta ahora, potenciar esa alimentación saludable era una opción. Las empresas de catering, para poder obtener más puntos en los concursos públicos, introducirán en sus menús productos de temporada, pescado y fruta y verdura fresca. Ahora tendrán que hacerlo por ley.
El real decreto exige, al menos, que el 90% de las raciones de frutas y hortalizas sean frescas y de temporada, y una parte de la compra tendrá que proceder de producción ecológica y de proximidad.
En las cafeterías de centros públicos, el 70% de los platos de la carta no podrá contener ultraprocesados con alto contenido en sal, azúcar o grasas saturadas.
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Cambiando el vending: la cruzada contra las máquinas de comida insana
Las exigencias se endurecen aún más en los menús infantiles, que deberán estar íntegramente libres de este tipo de productos y ajustarse a la dieta mediterránea, con el agua como bebida principal.
El decreto también obliga a que las comidas estén supervisadas por profesionales en nutrición y a ofrecer alternativas adaptadas a necesidades de salud, éticas o religiosas.
En este sentido, la norma especifica que esta flexibilidad en los menús por motivos éticos o religiosos contemplará, obligatoriamente, opciones 100 % vegetales (menús veganos), sin gluten, halal, sin lactosa o adaptados a otras necesidades específicas, "sin sobrecoste para el usuario (tanto en menús como en cafeterías)".
El Gobierno plantea una entrada en vigor diferida, con disposiciones transitorias y plazos amplios para facilitar la adaptación de contratas de restauración, operadores de vending y centros públicos.
El objetivo final, subraya el borrador, es reducir la obesidad y las enfermedades crónicas, combatir las desigualdades en el acceso a una alimentación saludable e impulsar la producción local y ecológica.


Cada día más cerca de la película demolition man del 93:

Y el punto que me hizo pensar todo esto, porque en realidad me marcó desde pequeño. En una escena, en la que cenan en un restaurante, el protagonista pide que la pasen la sal, a lo que le responden que la sal es mala para la salud, por lo tanto, está prohibida. Este detalle se quedó conmigo, fue muy graciosa, sencilla e irreal… hasta que poco más de veinte años después, sucedió en la realidad. Al menos en México (y sé que en al menos otros cuantos países) está prohibido que los restaurantes tengan saleros en la mesa, pues “son malos para la salud”. Y si, se entiende, la sal en exceso en realidad es mala para la salud, así como el alcohol, los cigarros, y los chocolates (que son todos mencionados como prohibidos en el largometraje) pero imponer, en lugar de informar, es un paso hacia ese fascismo utópico disfrazado de bienestar. Un autoritarismo en el que (quizá) no queremos caer. Y se han dado pasos en esta dirección equivocada, primero con los saleros, después con la comida chatarra en las escuelas, teniendo ahora una lista limitada de alimentos autorizados, que dosis de poleo en lo ridículo. La línea entre informar y prohibir, desapareció.


Esa película nos estaba vendiendo ya la famosa agenda 2030.
 

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Pues aunque estoy en contra de las formas totalitarias y prohibicionistas de proponer esto, no me parece mal el fondo: habría que hacer un esfuerzo por evitar tanta comida insalubre e ir a soluciones alimenticias más sanas. Alguien que se esfuerce por mantener cierta dieta no tiene opciones en ese tipo de dispensadores.
 
Como si todo el azucar fuese igual, casualmente meten al azucar COMO UN TOTAL sin especificar cual, lo digo porque el azucar refinado es una cosa, y el azucar que tiene la miel es otra (hace tiempo que dejé de usar azucar de siempre substituyendolo con miel)

Pero vamos, que aquí veo justificación de un impuesto en nombre de la salud

Pues aunque estoy en contra de las formas totalitarias y prohibicionistas de proponer esto, no me parece mal el fondo: habría que hacer un esfuerzo por evitar tanta comida insalubre e ir a soluciones alimenticias más sanas. Alguien que se esfuerce por mantener cierta dieta no tiene opciones en ese tipo de dispensadores.
El problema es que primero empiezan con esto y luego hasta la cama

Con el malo oficial de Franco y hasta aprox el nuevo siglo no había las restricciones actuales (y no lo hicieron antes del 2000 porque la población no estaba tan moldeada)
 
El que se alimenta habitualmente en esas máquinas o tiene un problema de vicio o directamente carece de criterio. Los vicios son la única cosa en la que el intervencionismo del estado tiene éxitos en su historial. En principio suena bastante absurdo, pero voy a darle el beneficio de la duda. Habré usado una máquina de esas como 5 veces en mi vida, casi todas en el hospital, y si recuerdo echar de menos algo que se pareciese más a la comida de verdad.
 
Es una medida que se aplicará solamente en centros públicos, lo que es razonable. Sin embargo, es contradictoria con el acuerdo con Mercosur, que permite vender alimentos llenos de sustancias prohibidas y con vender en España alimentos de Jovenlandia. Si lo han hecho porque pillan más impuestos, se entiende. Si es por ahorrarse gastos sanitarios en el futuro, no se entiende, por lo que he dicho. Aun así, las máquinas esas venden una comida y unos cafés de calidad ínfima. Yo las evito, pero si algún día te pilla de viaje y se te ha fundido la luz de un faro, y te pilla la reparación en un polígono en la nada a 500 km de tu casa, y son dos horas, pues al final te sacas un cafe de la máquina. ¡Son malísimos! Si la máquina muele y hace el cafe, ponle solamente un cafe decente, cóbrame algo más si quieres, pero no me obligues a beberme esa sustancia horrible. Un poco de consideración por los demás.
 
Las maquinas de café ya llevan un selector de azúcar.

Hace años que no tomo azúcar.

En cuanto a los frutos secos recuerdo una vez que pillé bolsita de frutos secos, básicamente pensé que me habían tomado el pelo. Si tengo hambre me pillo un sándwich y a correr, pero vamos creo que hace años que no uso la máquina de picoteo.
 
Esas maquinas sirven "alimentos" infames. Sin embargo, la medida me parece bien, ya que en ocasiones no tienes más remedio que acudir a ellas (hospitales y demás) y el dulzor es insoportable. Una frescada menos Pal cuerpo.

Eso sí, en lo posible, hay que estar muy lejos de esas máquinas.
 
Pues aunque estoy en contra de las formas totalitarias y prohibicionistas de proponer esto, no me parece mal el fondo: habría que hacer un esfuerzo por evitar tanta comida insalubre e ir a soluciones alimenticias más sanas. Alguien que se esfuerce por mantener cierta dieta no tiene opciones en ese tipo de dispensadores.
Hace tantos años que lo tomo sin azúcar...
Y realmente el café es café cuando solo lo tomas.
Acabo de llegar de Nápoles y solo por esa infusión, me quedaría.

Totalmente de acuerdo.
Es más , se debería limitar el añadir azúcar a la mínima expresión. Y que no fuesen más de 5-7 gramos por 100 gramos de producto total.
El azúcar tiene un poder endulzante brutal, por lo tanto estamos creando una población, especialmente en niños que se habituan a ese producto.
 
Pues aunque estoy en contra de las formas totalitarias y prohibicionistas de proponer esto, no me parece mal el fondo: habría que hacer un esfuerzo por evitar tanta comida insalubre e ir a soluciones alimenticias más sanas. Alguien que se esfuerce por mantener cierta dieta no tiene opciones en ese tipo de dispensadores.
Pues te llevas la comida de casa, j****. Si venden eso será porque la gente lo quiere.
 
Yo no prohibiria poner mas de 5 gramos por cafe. Simplemente pondria un rayo laser que cancelar a esas personas por el bien de la especie.

5 gramos en un cafe? [...] que angustia!!!!
 
Nunca tomo azucar con el café, un trabajo menos si tengo que utilizar alguna vez esas maquinas.
 

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