Cuando acudí a los foros brexiters hace años, comprobé que decían cosas poco realistas sobre reemplazar los mercados europeos por los de otros continentes. Era un planteamiento difícil de sostener. Comprobé que eran muchos los que intentaban razonar con ellos, pero no atendían a la lógica ni a los hechos.
Es triste porque ahora el ciudadano UE que quiere vivir en UK por trabajo o amores, lo tiene mucho más difícil. Lo tiene más complicado hasta para simplemente comerciar con ellos. Y los ciudadanos UK también, solo que a la inversa.
Han hecho que vivir sea más complicado y a cambio no han mejorado nada para nadie.
A los brexiters hay que permitirles que hagan las locuras que quieran... siempre que no perjudiquen a la gente y encima de forma totalmente absurda. Por eso con UK deberíamos restablecer la situación de libertad de comercio y desplazamiento. El resto de cosas no.
Confío en que eso sea lo que se haga. Es lo único racional dada la situación actual.
Cometéis el error fundamental que la mayoría de los proeuropeos británicos cometen:
tratáis el Brexit como si fuera puramente un tema económico.
Durante décadas de pertenencia a la UE, los proeuropeos británicos defendían que la Unión Europea no era más que un acuerdo económico, llegando incluso a compararla con un club de golf.
La realidad es que, desde el Tratado de Maastricht, la UE es, ante todo, una
unión política y monetaria.
Obviamente, presentar la UE como un simple “club de golf” (aunque caro) dificultaba la participación del Reino Unido en proyectos fundamentales como el euro y el espacio Schengen.
La no participación del Reino Unido en el euro y en Schengen lo dejaba fuera de muchas decisiones que, sin embargo, le afectaban directamente. Esto hacía inevitable que, tarde o temprano, el país tuviera que tomar una decisión: salir de la UE o integrarse plenamente adoptando el euro y Schengen.
Tony Blair intentó impulsar la entrada en el euro, pero fue bloqueado por la oposición interna de su propio partido, liderada por Relleniton Brown. Finalmente, Blair renunció a ese objetivo y Brown acabó convirtiéndose en primer ministro.
Incluso hoy, no se ve a ningún político relevante proponiendo seriamente el reingreso en la UE. El alcalde de Londres, no es una figura determinante en la política nacional: tiene visibilidad en la capital y presencia mediática, pero su relevancia real dependería de entrar en el Parlamento y ser nombrado ministro por un futuro primer ministro laborista. Según las encuestas actuales, eso parece algo lejano.
La realidad es que, mientras los proeuropeos británicos sigan presentando la UE únicamente como un “mercado único”, no tendrán posibilidades de ganar un referéndum. Es demasiado fácil demostrar que la UE es, ante todo, una unión política y monetaria.