Pastor Aleman
Kuro Obi
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- 26 Dic 2017
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En breve voy a ser padre, y llevo tiempo dándole vueltas al EDC aplicado a la vida real, no a fantasías tácticas ni a escenarios de película. El mundo de los parques, las aceras y paradas de bus, el metro a horas malas en barrios populares, esos donde no debería pasar gran cosa… pero pasa.
No se trata de buscar problemas ni de frecuentar zonas deliberadamente conflictivas. Se trata de asumir que la realidad urbana no es de tonalidad de rosa. Hay perros sueltos o mal llevados, cada vez más y con dueños descuidados, liantes o simplemente cada vez más ausentes con los móviles. También hay personas que viven del descuido ajeno, del tirón rápido, de la intimidación fácil cuando te ven cargado, distraído o limitado. Y luego está el escenario del forcejeo, el intento de aprovechar una inferioridad física evidente, porque ir con un carrito o con un bebé encima te convierte, quieras o no, en un blanco más torpe y más lento.
Antes de que alguien saque la solución mágica de manual, aclaro otra cosa: mudarse no es una opción. Resido en barrio obrero de Bilbao y, aunque cambiar de zona suena muy bien sobre el papel, la realidad es otra. La inversión necesaria para hacerlo es tan absurdamente desproporcionada que, sencillamente, no me la puedo permitir. Así que el debate no va de huir ni de vivir en una urbanización premium, sino de gestionar con cabeza el entorno que hay.
La idea no es ir armado hasta los dientes ni jugar a Rambo de barrio. Va de prevención, de disuasión y, llegado el caso, de tener un mínimo margen de reacción cuando las cosas se tuercen, con discreción -no voy a ir con katanas en la espalda ni voy a hacer del paseo con mi descendiente un ejercicio de paranoia-.
Por eso abro el debate, especialmente con quienes ya sois padres o habéis reflexionado sobre esto. ¿Qué EDC veis realmente útil en este contexto concreto?
Por supuesto, ni que decir tiene que es clave estar alerta o no ser un cuerpo escombro, pero además de eso me planteo cosas como un spray de pimienta legal, una alarma personal o una linterna potente, una navaja...
¿Alguna experiencia real os ha cambiado la forma de moveros por la ciudad cuando vais con críos?
Y aclaro algo para evitar malentendidos: no busco violencia. Busco seguridad y, sobre todo, tranquilidad mental, también aviso que me parece excesivo llevar un NIJ III y el de Elon.
Además del apartado puramente de seguridad, también me interesa el EDC práctico del día a día. Ya llevo siempre una mini multiherramienta Nextool mini flagship F12 y tengo otra Nextool Sailor mini, en el carricoche porque la experiencia enseña que tornillos flojos, cremalleras traicioneras o pequeños apaños aparecen cuando menos conviene. Pero seguro que hay más cosas sencillas y poco glamurizadas que, con un bebé, marcan la diferencia entre un paseo normal y un pequeño infierno logístico.
Agradezco respuestas con cabeza, experiencia y sentido común. A ver si de aquí sale algo útil para más de uno.
No se trata de buscar problemas ni de frecuentar zonas deliberadamente conflictivas. Se trata de asumir que la realidad urbana no es de tonalidad de rosa. Hay perros sueltos o mal llevados, cada vez más y con dueños descuidados, liantes o simplemente cada vez más ausentes con los móviles. También hay personas que viven del descuido ajeno, del tirón rápido, de la intimidación fácil cuando te ven cargado, distraído o limitado. Y luego está el escenario del forcejeo, el intento de aprovechar una inferioridad física evidente, porque ir con un carrito o con un bebé encima te convierte, quieras o no, en un blanco más torpe y más lento.
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Antes de que alguien saque la solución mágica de manual, aclaro otra cosa: mudarse no es una opción. Resido en barrio obrero de Bilbao y, aunque cambiar de zona suena muy bien sobre el papel, la realidad es otra. La inversión necesaria para hacerlo es tan absurdamente desproporcionada que, sencillamente, no me la puedo permitir. Así que el debate no va de huir ni de vivir en una urbanización premium, sino de gestionar con cabeza el entorno que hay.
La idea no es ir armado hasta los dientes ni jugar a Rambo de barrio. Va de prevención, de disuasión y, llegado el caso, de tener un mínimo margen de reacción cuando las cosas se tuercen, con discreción -no voy a ir con katanas en la espalda ni voy a hacer del paseo con mi descendiente un ejercicio de paranoia-.
Por eso abro el debate, especialmente con quienes ya sois padres o habéis reflexionado sobre esto. ¿Qué EDC veis realmente útil en este contexto concreto?
Por supuesto, ni que decir tiene que es clave estar alerta o no ser un cuerpo escombro, pero además de eso me planteo cosas como un spray de pimienta legal, una alarma personal o una linterna potente, una navaja...
¿Alguna experiencia real os ha cambiado la forma de moveros por la ciudad cuando vais con críos?
Y aclaro algo para evitar malentendidos: no busco violencia. Busco seguridad y, sobre todo, tranquilidad mental, también aviso que me parece excesivo llevar un NIJ III y el de Elon.
Además del apartado puramente de seguridad, también me interesa el EDC práctico del día a día. Ya llevo siempre una mini multiherramienta Nextool mini flagship F12 y tengo otra Nextool Sailor mini, en el carricoche porque la experiencia enseña que tornillos flojos, cremalleras traicioneras o pequeños apaños aparecen cuando menos conviene. Pero seguro que hay más cosas sencillas y poco glamurizadas que, con un bebé, marcan la diferencia entre un paseo normal y un pequeño infierno logístico.
Agradezco respuestas con cabeza, experiencia y sentido común. A ver si de aquí sale algo útil para más de uno.