Faurisson, el académico francés que negó el Holocausto y acabó multado
Un especialista en crítica de documentos que terminó condenado por lo que escribía. Robert Faurisson (1929-2018) fue profesor de literatura francesa del siglo XX en la Universidad de Lyon-2 y se convirtió en una de las figuras pioneras del
negacionismo del Holocausto. Su tesis: que las cámaras de gas con las que los nazis exterminaron a los judíos no existieron y que el Holocausto fue una invención o «mentira», en sus términos. La notoriedad le llegó en 1978, con un artículo en
Le Monde titulado «El problema de las cámaras de gas, o el rumor de Auschwitz». Años después, una ley lo convirtió en expediente judicial.
De la crítica de documentos a la negación del Holocausto
La biografía académica y la trayectoria pública no encajan. Formado en el análisis textual del siglo XX, Faurisson aplicó ese método a un objeto que no admite ese tipo de duda: el exterminio de los judíos de Europa. Sus tesis no son una interpretación historiográfica con fuentes nuevas;
el propio relato que difundió se sitúa en el negacionismo, no en la discusión académica. Afirmar que no hubo cámaras de gas es una tesis, no un hallazgo documental.
Las consecuencias están registradas. Tras la aprobación en Francia de la
Ley Gayssot en
1990, que prohíbe la negación del Holocausto, fue procesado y multado en diversas ocasiones y destituido de su puesto académico. Un profesor destituido y con expediente.
La Ley Gayssot de 1990: qué prohíbe y a quién castigó
La norma francesa prohíbe negar el Holocausto y fue el instrumento que llevó a Faurisson ante los tribunales en varias ocasiones. Aquí empieza el desacuerdo de fondo, el que sigue vivo:
castigar por ley una tesis histórica puede convertir al negacionista en mártir y trasladar el pleito del terreno de la prueba al de la sentencia. Es la objeción que planteó un participante del hilo: «la verdad no necesita leyes que penalicen la crítica».
Ninguna de esas objeciones resuelve el problema práctico: las multas no han hecho desaparecer el material, y en el hilo se sigue pidiendo el vídeo y los libros de Faurisson.
¿Por qué ya no está en YouTube la entrevista a Faurisson?
Porque, según un participante que conserva una copia, el vídeo ya no está en YouTube y él lo atribuye a la censura. Se trata de
L’Industrie de l’Holocauste (Interview de Robert Faurisson), una grabación de más de una hora, con audio original en inglés y subtítulos de traducción al francés, en la que un periodista de investigación interroga al profesor durante toda la conversación.
Lo que queda son copias privadas. Quien conserva una lo cuenta sin aspavientos y ofrece enviarla grabada en un lápiz de memoria a quien se la pida dejando su dirección. Ahí está la paradoja útil del asunto: la retirada afecta a los buscadores, no al disco duro de nadie.
Conspiraciones sin prueba y un documental que nadie identifica
Junto a los argumentos jurídicos aparecen derivas que no se sostienen. Una parte de los mensajes desliza tesis conspirativas sobre el control de las democracias por parte de un colectivo religioso; ninguna prueba respalda semejante afirmación y aquí no se reproduce. En el extremo opuesto, otra voz califica a los negacionistas de neonazis y de conspiranoicos peligrosos. Ni una cosa ni la otra son datos.
También hay una búsqueda que se queda en el aire: alguien pregunta por un documental de hace quince o veinte años en el que se entrevistaba a población israelí y del que no recuerda el título. Nadie contesta. En otro mensaje aparece una dirección parcial de Internet Archive, sin contexto, pegada junto a un comentario sobre la entrevista retirada.
La pregunta que ninguna sentencia cierra
Queda lo de siempre: si esto se combate mejor con tribunales o con archivos a la vista de todos. Tres décadas después de la Gayssot, alguien sigue ofreciendo una copia privada de una entrevista antigua en un lápiz de memoria. ¿Es un fracaso de la ley o la prueba de que el problema nunca fue jurídico?