Por qué buscar «Athena Pollianna» devuelve a Luis Rubiales
Un investigador veterano teclea «Athena Pollianna» en DuckDuckGo. Espera referencias al culto de la diosa en Pérgamo, quizá una película de Disney de 1960. El primer resultado es «El escandaloso comportamiento de Luis Rubiales». No es una broma. Es lo que devuelve el buscador. Otro día, rastreando material sobre la Guerra de las Malvinas, entre los resultados aparece el «ilusionante proyecto de Sumar» de Yolanda Díaz. Ni una mención a las islas en el cuerpo del artículo enlazado.
La cosa no es nueva. Lo que ha emergido ahora es la sospecha de que no se trata solo de torpeza: los buscadores que llevan dos décadas siendo la puerta de entrada al conocimiento se han convertido en una máquina de devolver la página equivocada. Y de paso, en una máquina de borrar el pasado.
El buscador que deja de buscar
Las quejas se repiten con una precisión clínica. Alguien teclea «España Yugoslavia 1978» en DuckDuckGo. En el puesto diez, un documental antifranquista. En el veinte, Baccará. Según cuenta el propio usuario, el motivo no es un enigma: días antes había buscado información sobre el grupo Dover para otro asunto, y el algoritmo ha decidido coser las dos búsquedas en un mismo hilo mental que solo él ve.
Hay una explicación más gruesa que sostienen varios participantes: los buscadores viven de la publicidad y ordenan el mundo por lo que conviene monetizar. En la primera pantalla manda el patrocinado, el artículo recopiado por cien medios distintos o la tienda con mejor margen. El contenido de un blog anónimo sobre horticultura medieval puede ser la respuesta perfecta a «platos típicos de la Edad Media». No aparecerá: por delante se colará el becario de turno que recicló un texto flojo hace cinco años.
La «enshittification» y el dato que descoloca
El término lo acuñó Cory Doctorow y ya circula como moneda común:
enshittification, el proceso por el que una plataforma digital se degrada progresivamente hasta que el usuario deja de poder usarla. Le pasó a Google con su buscador. La compañía empezó a inyectar resúmenes generados por inteligencia artificial, a priorizar vídeos y a tapar los enlaces con rascacielos de anuncios. La consecuencia, según los usuarios que se quejan, es que encontrar algo de años atrás se ha convertido en un ejercicio casi arqueológico.
El detalle que encrespa a los más veteranos es otro: por el camino se ha perdido la memoria reciente. Un texto publicado en una revista semanal en 1993 o una noticia de agencia de 1982 se han vuelto inencontrables. No porque no existieran, sino porque el buscador que debería encontrarlos ha decidido que esa información no le interesa a nadie. La operación psicológica sobre la Guerra de las Malvinas que, según el relato del propio forero, un antiguo alto cargo británico admitió años después en varios medios, se ha vuelto famélica en la red. Décadas de papel perfectamente documentadas y hoy invisibles.
¿Incompetencia u operación deliberada?
El diagnóstico se parte en dos corrientes. La primera sostiene que todo es pura mecánica publicitaria: los buscadores meten primero las páginas más visitadas y con más publicidad, y a nadie le interesa un artículo de 2009 sobre un tema oscuro. La segunda apunta a algo más inquietante: un aparato diseñado para fijar la agenda de lo que se puede o no recordar, con el pasado desindexado por sistema y el presente saturado de contenido reciente y ruidoso.
El fenómeno tiene un nombre que circula entre los usuarios:
Internet muerto. Según esa hipótesis, buena parte del tráfico que circula por la red no serían humanos, sino bots y contenido generado automáticamente que se retroalimenta. El resultado, sostienen, es una selva donde las fuentes serias quedan enterradas y donde una búsqueda puede derivar en dibujos animados de ositos al pedir imágenes sobre la última polémica del fútbol español. Literal: eso ha ocurrido.
Hay un truco que ha corrido como la pólvora. Si al enlace de una búsqueda de Google se le añade el parámetro
&udm=14, desaparecen los resúmenes con IA y los carruseles comerciales. Basta con cambiar la página de inicio por
udm14.com y la experiencia se vuelve, dicen, la de 2015. Otro truco: usar la sintaxis
before:2022 para forzar resultados anteriores a una fecha. Son parches, no solución.
Sobre el terreno práctico, la conclusión es amarga. Quien quiere resultados limpios tiene la opción de pagar por un buscador independiente.
España no es un caso aislado. Es solo el siguiente.