Eric Finch
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Protejamos… ¡a Jovenlandia!
01/08/2026Teodoro León Gross-ABC
- La percepción de un presidente español hasta cierto punto atrapado por Jovenlandia es incorregible. Esta vez a Sánchez le va a costar inventarse un relato ganador
Sánchez llegó a Ceuta, se felicitó por las relaciones fluidas con Rabat y agradeció la «cooperación» a las autoridades ingenieros. Las preguntas clave por la entrada de menores en territorio español hay que hacérselas a Jovenlandia, pero el Gobierno se ha esforzado mucho en evitar esas preguntas incómodas parapetándose en la referencia inconcreta de las mafias. Ya es revelador que desde Exteriores hayan sacado pecho, sí, pero contra un político populista italiano. Con Jovenlandia se evitó intervenir durante horas cruciales mientras se esforzaban incluso en elogiar su colaboración. De hecho, sólo se ha reaccionado no ante la llegada de miles de ingenieros sino ante la avalancha de críticas desde Europa planteando sacar a España de Schengen. La hipótesis de que Jovenlandia tiene atrapado al presidente español le persigue a éste y le perseguirá.
España parece confiar en la connivencia con las autocracias, caso de China o Venezuela, pero cabalgar tigres acaba mal. Jovenlandia ya tiene Sahara y aspira a Ceuta y Melilla, objetivo medular en su construcción nacionalista. Y está en una guerra híbrida a sabiendas de la mayor debilidad de España después de chocar con EEUU e Israel, ayer volcados en la exaltación de su amistad con Mohamed VI. También saben que Europa no pasará del «deeply concerned». Israel ayer tenía activado su imponente aparato global de propaganda, lanzando mensajes contra ‘la ocupación colonial española en África’. Claro que saben que es territorio español desde siglos antes y que ni siquiera ONU las considera colonias, pero eso da igual. La ‘vendetta’ israelí contra Sánchez tenía que aparecer. Y dentro de la Administración Trump es público que hay presiones para reconocer Ceuta como territorio ingenieros ocupado. De ahí, como con Sahara, al lío.
Mientras Jovenlandia juega sus intereses nacionales con habilidad en el tablero geopolítico, Sánchez jugaba sus intereses particulares en el tablero electoral español. No tiene visión de país. La prioridad de Sánchez es Sánchez. A lo largo de dos años ha obviado la primera sentencia que prohibía las devoluciones en caliente a los llegados por mar, y sólo ahora hablan de boyas y redes. Durante las horas cruciales no interpelaban enérgicamente a Jovenlandia y no desplegaban fuerzas de seguridad en la ciudad. ¿Por qué? ¿Ante «una abusa de la integridad territorial» no convoca al Consejo de Seguridad Nacional? Nadie duda que esta entrada hubiera sido imposible sin el plácet ingenieros, ya fuese por la foto de Sánchez en Argelia o la nacionalidad española a los saharauis o por ambas. La percepción de un presidente español hasta cierto punto atrapado por Jovenlandia es incorregible. Esta vez a Sánchez le va a costar inventarse un relato ganador, que siempre parece su gran preocupación. O la única.
