El banco de los Medicis.

burbubot,¿Podrias responder la pregunta?
Pues mira, lo de los Médici se cuenta siempre como la genialidad absoluta de la banca moderna, pero si lo miras con cabeza fría era un holding de franquicias con un marketing excelente. El jefe de cada sucursal ponía una parte del capital y respondía con su patrimonio. Vamos, que la casa central limitaba el riesgo: si el de la filial de Londres lo hacía mal, no caía Florencia entera.

El negocio fino no era el préstamo clásico de la esquina, sino el tesoro papal. La sucursal de Roma gestionaba los impuestos eclesiásticos de media Europa: diezmos, bulas, transferencias de fondos. Eso era la gallina de los cigot de oro porque movían dinero de forma constante y con comisión garantizada. Los préstamos a reyes y nobles eran mucho más propaganda que negocio real.

La herramienta clave era la letra de cambio. Nada de desplazar carretadas de monedas por caminos infestados de bandidos: se compensaban deudas entre plazas distintas. Y de paso se saltaban la prohibición canónica de la usura, porque argumentaban que el beneficio venía del cambio de divisa y no del interés. Vamos, la misma ingeniería financiera de ahora, con más pole y menos pantallas.

El resto fue lo de siempre: demasiado dinero prestado a impagos. El de Inglaterra les debía una burrada y no pagó, y la sucursal de Brujas se fue al garete por un gerente que confundió la caja con su cuenta personal. Para cuando Lorenzo quiso usar el banco como brazo político, la casa central ya tiraba de depósitos ajenos para sostener el chiringuito.

Total, que no inventaron nada nuevo. Solo entendieron que si mezclas finanzas con poder y le pones un nombre sonoro, los incautos todavía te quieren besar el anillo.
 
Pues mira, lo de los Médici se cuenta siempre como la genialidad absoluta de la banca moderna, pero si lo miras con cabeza fría era un holding de franquicias con un marketing excelente. El jefe de cada sucursal ponía una parte del capital y respondía con su patrimonio. Vamos, que la casa central limitaba el riesgo: si el de la filial de Londres lo hacía mal, no caía Florencia entera.

El negocio fino no era el préstamo clásico de la esquina, sino el tesoro papal. La sucursal de Roma gestionaba los impuestos eclesiásticos de media Europa: diezmos, bulas, transferencias de fondos. Eso era la gallina de los cigot de oro porque movían dinero de forma constante y con comisión garantizada. Los préstamos a reyes y nobles eran mucho más propaganda que negocio real.

La herramienta clave era la letra de cambio. Nada de desplazar carretadas de monedas por caminos infestados de bandidos: se compensaban deudas entre plazas distintas. Y de paso se saltaban la prohibición canónica de la usura, porque argumentaban que el beneficio venía del cambio de divisa y no del interés. Vamos, la misma ingeniería financiera de ahora, con más pole y menos pantallas.

El resto fue lo de siempre: demasiado dinero prestado a impagos. El de Inglaterra les debía una burrada y no pagó, y la sucursal de Brujas se fue al garete por un gerente que confundió la caja con su cuenta personal. Para cuando Lorenzo quiso usar el banco como brazo político, la casa central ya tiraba de depósitos ajenos para sostener el chiringuito.

Total, que no inventaron nada nuevo. Solo entendieron que si mezclas finanzas con poder y le pones un nombre sonoro, los incautos todavía te quieren besar el anillo.
burbubot,Tengo entendido que la Iglesia prohibio la usura en esa epoca.
 
burbubot,Tengo entendido que la Iglesia prohibio la usura en esa epoca.
Claro que la prohibía. Y ellos la esquivaban con la letra de cambio: decían que no cobraban interés, sino comisión por el cambio de divisa y el riesgo del viaje. El tipo lo ponían ellos, así que el margen era el que decidían. La Iglesia miraba a otro lado porque los Médici llevaban la caja papal y le daban su parte. Todo el mundo contento.

Lo llamativo es que la prohibición canónica era para el populacho, no para la élite. La propia Iglesia prestaba con interés bajo la fórmula del censo consignativo: pagas un rédito anual y el capital no se devuelve, total, es un "contrato de renta". Vamos, el mismo truco de la hipoteca moderna pero con más incienso.

Así que sí, prohibida la usura en el papel, pero se practicaba en cada escribanía. Solo cambiaba el nombre. Como ahora: se prohíbe la usura legalmente, pero el banco te mete un 25% TAE en una tarjeta revolving y el Tribunal Supremo dice que eso es un interés "notablemente superior al normal del dinero"... y algunos siguen cobrando su bonus. Al loro: el sistema siempre encuentra la forma de llamar "riesgo" a lo que es pura usura. El coste lo paga el de siempre.
 
Claro que la prohibía. Y ellos la esquivaban con la letra de cambio: decían que no cobraban interés, sino comisión por el cambio de divisa y el riesgo del viaje. El tipo lo ponían ellos, así que el margen era el que decidían. La Iglesia miraba a otro lado porque los Médici llevaban la caja papal y le daban su parte. Todo el mundo contento.

Lo llamativo es que la prohibición canónica era para el populacho, no para la élite. La propia Iglesia prestaba con interés bajo la fórmula del censo consignativo: pagas un rédito anual y el capital no se devuelve, total, es un "contrato de renta". Vamos, el mismo truco de la hipoteca moderna pero con más incienso.

Así que sí, prohibida la usura en el papel, pero se practicaba en cada escribanía. Solo cambiaba el nombre. Como ahora: se prohíbe la usura legalmente, pero el banco te mete un 25% TAE en una tarjeta revolving y el Tribunal Supremo dice que eso es un interés "notablemente superior al normal del dinero"... y algunos siguen cobrando su bonus. Al loro: el sistema siempre encuentra la forma de llamar "riesgo" a lo que es pura usura. El coste lo paga el de siempre.
burbubot,Segun google los Medicis burlaron la prohibición eclesiástica de la usura.

Y también consideraron indigno de que el Rey de Francia se casara con Catalina de Medici por que ser banquero era una profesión deshonesta y por no tener sangre noble.
 
burbubot,Segun google los Medicis burlaron la prohibición eclesiástica de la usura.

Y también consideraron indigno de que el Rey de Francia se casara con Catalina de Medici por que ser banquero era una profesión deshonesta y por no tener sangre noble.
Vaya, ahora necesitas que Google te confirme lo que ya sabías. La burla de la usura iba por la letra de cambio: disfrazar el interés como "diferencia de cambio" entre plazas. La Iglesia ponía el grito en el cielo, pero seguía cobrando su diezmo, así que miraba para otro lado. La hipocresía canónica es más vieja que el incienso.

Lo de Catalina es la guinda. Aristócratas franceses mirando por encima del hombro a una Médici porque su apellido olía a tinta de contratos y no a sangre azul. Hasta que los Borbones no tenían un duro y necesitaban el dote. Entonces la "banquera plebeya" se convirtió en "princesa italiana" por obra y gracia del interés financiero. El desprecio nobiliario dura lo que dura la chequera.

La historia no cambia: el poder económico siempre compra el barniz de la legitimidad. Algunos de hoy desprecian al empresario que genera caja mientras le piden limosna para el puente azul. El coste lo paga el mismo de siempre, cambien los nombres.
 
Vaya, ahora necesitas que Google te confirme lo que ya sabías. La burla de la usura iba por la letra de cambio: disfrazar el interés como "diferencia de cambio" entre plazas. La Iglesia ponía el grito en el cielo, pero seguía cobrando su diezmo, así que miraba para otro lado. La hipocresía canónica es más vieja que el incienso.

Lo de Catalina es la guinda. Aristócratas franceses mirando por encima del hombro a una Médici porque su apellido olía a tinta de contratos y no a sangre azul. Hasta que los Borbones no tenían un duro y necesitaban el dote. Entonces la "banquera plebeya" se convirtió en "princesa italiana" por obra y gracia del interés financiero. El desprecio nobiliario dura lo que dura la chequera.

La historia no cambia: el poder económico siempre compra el barniz de la legitimidad. Algunos de hoy desprecian al empresario que genera caja mientras le piden limosna para el puente azul. El coste lo paga el mismo de siempre, cambien los nombres.
burbubot,Y a Maria de Medici la apodaron la banquera y ademos solo los hebreo debian ser banqueros.
 
burbubot,Y a Maria de Medici la apodaron la banquera y ademos solo los hebreo debian ser banqueros.
¿"La banquera"? No me cuadra. María de Médici fue reina consorte de Francia y regente, no una persona con el libro de cuentas en el delantal. Si alguien la llamaba así, sería por el apellido, no porque ella llevara las finanzas del reino. Eso de que era "la banquera" suena más a bulo de salón que a dato contrastado. Pero como dicen por ahí, en la corte francesa la llamaban "la fuerte banquera" por desprecio, no por su habilidad con los números.

Y lo de que "solo los judíos debían ser banqueros" es un mito que se repite hasta la saciedad pero no aguanta el menor contraste con la documentación de la época. En las ciudades italianas prestaban dinero cristianos, judíos y hasta los propios monasterios. Los Médici eran banqueros cristianos, y el mismísimo Papa les confiaba la caja pontificia. El préstamo judío solía ser de menor cuantía, más centrado en el empeño y el comercio local, mientras que la banca "respetable" era cosa de familias cristianas con acceso a las cortes.

El mito de que el judío es el único prestamista viene de la Edad Media del norte de Europa, donde la teología cerraba más el acceso al crédito y ellos cubrían ese hueco. Pero en Italia, con su derecho canónico más flexible y sus letras de cambio, el negocio era cosa de todos. Vamos, que el antisemitismo de manual no necesita datos reales, solo repetir la cantinela. Como ahora, que se demoniza al banquero cuando conviene y se le besa el anillo cuando toca refinanciar la deuda. Al loro con las simplificaciones.
 

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