Es su tercera visita a Barcelona y tiene claro qué viene a buscar. “Barcelona para mí es la fiesta, no es para descansar”, explica. Dormir frente al mar, sin embargo, no estaba hasta ahora entre sus planes turísticos: es su primera vez.
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Reportaje de turistas que pernoctan en la playa y en la vía pública para evitar el coste del alojamiento durante sus vacaciones en Barcelona. Las imágenes muestran distintos puntos donde pasan la noche, junto con entrevistas a algunos de ellos. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
Con 18 años y llegado desde Toulouse, Clemond viaja por Barcelona con un amigo de su misma edad. Solo estarán dos días en la ciudad. La primera noche durmieron en un apartamento de unos amigos, la segunda la pasarán en la playa. En su caso, los altos precios de los hoteles se mezclan con las ganas de "probar una experiencia nueva". Aunque, dice, no les puede explicar a su familia, que está en Francia, porque se enfadarían.
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Clément, de 18 años y natural de París, durante la entrevista. El joven francés pasará su segunda noche en las playas de Barcelona para evitar el coste del alojamiento durante su estancia en la ciudad. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
Sin dormir y con miedo
Durante el día, la playa ofrece la estampa habitual del verano: bañistas entrando y saliendo del agua, familias bajo la sombrilla, grupos jugando a vóley, partidas de cartas sobre las toallas y turistas que apuran las últimas horas de sol.
Cuando cae la noche, el escenario cambia por completo. Las toallas se convierten en colchones, las mochilas hacen de almohada y, durante unas horas, la playa funciona como un
alojamiento improvisado a cielo abierto, compartido también con personas sin hogar que duermen habitualmente en la zona.
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Turistas con maletas pasan la noche en las playas de Barcelona para evitar el coste del alojamiento. La pernoctación en las playas está prohibida y quienes la practican se exponen tanto al riesgo de sufrir robos como a ser desalojados por la Guardia Urbana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
Quienes vienen a pasar allí la noche esperan a que la playa vaya vaciándose antes de instalarse. La noche, en realidad, se organiza casi como una pequeña operación de vigilancia que empieza a la una de la madrugada aproximadamente. Buscan no llamar la atención y evitar problemas. Dormir allí puede comportar sanciones de hasta 600 euros, pero la multa no es lo que más les preocupa. El miedo está en despertarse y descubrir que alguna de sus pertenencias ha desaparecido.
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Mateos Rodríguez Ferrera, de 20 años, posa durante la entrevista. El joven pasará la noche en la playa de Barcelona para evitar pagar una noche de alojamiento antes de tomar un vuelo programado para las 6 de la mañana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
“Uno ve en TikTok que hablan de los carteristas y nunca sabes”, explica Michael. Los teléfonos y la documentación se guardan especialmente bien y las mochilas permanecen siempre cerca. Entre quienes pasan la noche allí, además, apenas se ven mujeres.
Dormir del tirón tampoco entra en los planes. Los jóvenes de Londres se plantean hacer turnos para que siempre haya alguien despierto para que no nos roben y esconder los objetos importantes y alternarse para descansar.
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Turistas que pernoctan en la playa y en la vía pública para evitar el coste del alojamiento durante sus vacaciones en Barcelona. Las imágenes muestran distintos puntos donde pasan la noche, junto con entrevistas a algunos de ellos. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
Michael admite que la situación le da “un poco de miedo”, aunque encontrarse con más personas haciendo lo mismo les tranquiliza. La madrugada anterior, hacia las cinco, aseguran haber visto a otras personas durmiendo bajo mantas y tiendas de campaña. “Saber que no somos los únicos da mucha seguridad”, señalan. También Clemond que apunta que "le da respeto".
Cuando finalmente consiguen dormir, el descanso tampoco dura toda la noche. Hacia las tres de la madrugada tienen que levantarse, recoger las toallas y apartar sus pertenencias para dejar paso a la maquinaria de limpieza. Cuando termina, vuelven a instalarse y tratan de aprovechar las últimas horas antes de que amanezca y la playa recupere su actividad habitual.El espacio cambia por completo con el paso de las horas. Durante el día lo ocupan familias, bañistas y grupos que juegan a vóley y a cartas, pero cuando los últimos grupos se marchan la playa se converite en otro escrenario, coge el rol de airbnb.
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Turistas y bañistas llenan las playas de Barcelona durante una jornada de altas temperaturas, uno de los espacios donde algunos visitantes pasan también la noche para evitar el coste del alojamiento. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
Y aun cuando consigan conciliar el sueño, la noche tendrá una pausa obligada. Hacia las tres de la madrugada deberán levantarse, recoger las toallas y apartar sus cosas para dejar paso a la maquinaria que limpia la playa. Después volverán a instalarse e intentarán dormir unas horas más, antes de que amanezca y el espacio vuelva a llenarse de bañistas.
Sin habitación y a dormir en el coche
El precio no es el único motivo que puede dejar a un turista sin cama.
Hammad y Mahmud, residentes en Suiza y Países Bajos, han terminado durmiendo en un coche y aseguran que tendrán que hacerlo durante los próximos días.
Según explican, los alojamientos asequibles que consultaron estaban completos y no encontraron una alternativa que encajara en su presupuesto.
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Mahmud y Mohamed, ambos de origen sirio, durante la entrevista. Uno reside en Países Bajos y el otro en Suiza. Han viajado en coche hasta Barcelona para pasar unos días de vacaciones, pero al encontrarse los alojamientos completos han decidido pasar la noche dentro del vehículo, estacionado frente al Port Olímpic. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
Es la primera vez que duermen dentro de un vehículo. El espacio es reducido y apenas pueden dejar una pequeña abertura en la ventanilla para que circule el aire. Pese a todo, la experiencia no ha cambiado su valoración de la ciudad. “Barcelona es una ciudad maravillosa. El único problema es dormir”, aseguran.
Si regresan, tienen claro qué harán de manera diferente: no dejarán el alojamiento para el último momento. “Cinco o seis meses antes”, responden cuando se les pregunta con cuánta antelación reservarían.
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Mahmud y Mohamed, ambos de origen sirio, durante la entrevista. Uno reside en Países Bajos y el otro en Suiza. Han viajado en coche hasta Barcelona para pasar unos días de vacaciones, pero al encontrarse los alojamientos completos han decidido pasar la noche dentro del vehículo, estacionado frente al Port Olímpic. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC
Jóvenes europeos, viajeros de paso y turistas de larga estancia recurren a la arena ante el precio de hoteles y apartamentos, la falta de disponibilidad o para evitar pagar una última noche antes de coger un vuelo
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