“Y aquí los clubes también tienen responsabilidad porque son quienes, una y otra vez, han respaldado la gestión de la entidad que dirige la competición.
Si apoyan el modelo de gestión, deben asumir también su parte de responsabilidad cuando las cosas no funcionan. Porque esto no es solamente un problema de televisión, es un problema de planificación y de gestión.
La Liga F había establecido unos precios de reserva para sus derechos.
El mercado, en la primera ronda, ha respondido que no está dispuesto a pagarlos.
Eso no significa que el fútbol femenino no tenga valor, significa que el valor que Liga F cree que tiene su producto no coincide, al menos de momento, con lo que los operadores están dispuestos a pagar. Y ahí debería comenzar una reflexión profunda.“