Mecanosfera
Madmaxista
En mi pueblo se dice "pasó el día, pasó la romería". Ya no estamos en 2023, que fue el peak de la curiosidad mediática por el fútbol femenino, y ya ni siquiera se habla de este asunto en las tertulias porque es muy fácil desactivar sus argumentos: preguntas a una Afra Blanco o una Sarah Santaolalla el nombre de alguna jugadora y, como no conocen absolutamente ninguna porque no consumen fútbol femenino, se quedan sin argumentos para exigir que otros lo hagamos. Tengo amigas y exalumnas mujerona, y ni siquiera ellas lo consumen, ni incluso las que juegan fútbol. Lo de exigir paridad de sueldos fue una patidifusez ridícula que se segarro cuando los hechos se impusieron a los discursos, y ya solo auténticas fanáticas pueden defender esa idea. Lo más ridículo de esta historia fue cuando los periodistas de toda la vida del Marca y el As, señores de 60 años, querían hacerse los modernos defendiendo el fútbol femenino y animándonos a consumirlo. Cada portada del As o el Marca dedicada a las "hazañas" de los equipos femeninos eran kriptonita para los auténticos futboleros y hasta los más fanáticos han abandonado ya ese barco. Lo de que el fútbol femenino es mediocre no fue lo peor: la verdadera tragedia es que las futbolistas se han comportado de una manera tan chulesca, verdulera, perdonavidas y narcisista que ni la más fanática las soporta ya en 2026. Este video es muy representativo: a una futbolista que nadie conoce se le acerca un fan (el único que tiene) y le niega el autógrafo. Con estos mimbres no hay nada que debatir.