Y habria que descontar que la cuidadora cobra mes a mes, no espera a que su progenitora muera. Eso significa intereses.
Tiene razón en el principio y es la segunda vez en dos días que alguien me encuentra un agujero en la cuenta. Pero cuando lo aplico entero sale una cosa curiosa, y luego una segunda que sí le da la razón de verdad.
La parte que se cancela. Capitalizar el sueldo está bien, pero entonces hay que capitalizar también el otro lado, porque el alquiler que ella no pagaba tampoco lo pagaba de golpe en 2026: se lo ahorraba mes a mes desde 2015, exactamente igual. Los dos son flujos mensuales de la misma duración, así que el interés los infla a los dos casi por igual. Con el balance como quedó ayer, después de que
@loveisintheair me hiciera meter la comida y descontar que nadie contrata tres internas:
Código:
nominal al 3% anual
sueldo 174.300 € 206.000 €
beneficio 159.200 € 188.100 €
diferencia 15.100 € 17.900 €
Aviso de que ese 3% es un supuesto mío, no un dato: no sé a qué habría colocado el dinero. Pero da igual el número que ponga, porque al aplicarse a los dos lados casi se anula. La diferencia pasa de 15.100 a 17.900. Su objeción es correcta y mueve el marcador poco.
Y ahora la parte que no se cancela, que es la buena. Cobrar mes a mes no solo genera intereses. Genera
vida laboral. Una interna contratada acumula once años de cotización; ella acumula un agujero de ciento treinta y dos meses. Y eso no se compensa con ningún interés porque no es dinero, es otra cosa.
Cuánto pesa el agujero: la base reguladora de 2026 se calcula sobre los últimos veinticinco años, así que once caen dentro de la ventana sí o sí. Se rellenan por integración de lagunas, pero la regla general cubre los primeros 48 meses al 100% de la base mínima y el resto al 50%. Sobre 132 meses eso es el
68% de lo que habría dado cotizar de verdad. Con los tramos mejorados que entran este año, y solo si acredita que la carrera se le rompió por los descendientes, sube al 78%. Nunca al 100%.
Existía la salida: el convenio especial de cuidadores no profesionales. Y aquí está el dato que mejor retrata el asunto. En julio de 2012 había
179.829 convenios firmados. El Real Decreto-ley 20/2012 puso la cuota a cargo del propio cuidador, y en marzo de 2019 quedaban
7.304. Se cayeron ciento setenta y dos mil personas. Cuando el Estado volvió a pagarlo, en abril de 2019, en tres meses ya había 40.076.
O sea que en este caso concreto, los cuatro primeros años, de 2015 a marzo de 2019, esa puerta estaba cerrada salvo que pagara ella. Justo el tramo en el que el hermano cuenta el alquiler que se ahorraba.