La gloria de las religiones abrahámicas es la consecuencia inevitable del advenimiento de la razón, la ciencia, la tecnología y la abundancia. Las cosas buenas que podía aportar la religión hay que recogerlas con nuevas ideologías y con patriotismo, no creyendo en chorradas infundadas y siendo igual que los demás.
Además se puede creer en Dios, hasta en Jesucristo, y no ser católico o de alguna iglesia cristiana (que están muy wokizadas, por cierto).
Nietzsche ya advirtió que estábamos ante el principio del fin del cristianismo, y que no crear un ideario nuevo echaría a los europeos al abismo del marxismo y las ideologías degeneradas. No le hicimos caso, y en esas estamos.