Estudio científico así lo afirma
A buenas horas, ahora que estamos en un contexto demográfico complejo.
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Debrocke/ClassicStock/Getty Images
Eva Dallo
Actualizado Miércoles, 2 septiembre 2026 - 17:00
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Aquello de 'le viene de familia' podría tener más base científica de lo que pensamos. Y es que un grupo internacional de investigadores liderado por el doctor en psicología de la Universidad de Michigan Ted Schwaba, en el que han participado hasta 15 países y se ha analizado genéticamente a más de un millón de personas, ha establecido de manera empírica una relación directa entre genética y personalidad. Es decir, que determinadas variantes de nuestros genes pueden influir en rasgos relacionados con el comportamiento.
"Hasta ahora", explica Schwaba, "existían numerosos estudios entre gemelos y miembros de una misma familia que apuntaban a que ciertos rasgos de la personalidad eran hereditarios, mientras que otros respondían a factores ambientales. Pero no se había avanzado en este tipo de trabajos debido a la gran cantidad de muestras necesarias para poder caracterizar de algún modo la señal genética".
Por esta razón, este experto en desarrollo de la personalidad decidió asociarse con otros colegas y empresas del sector de la genómica para arrancar un estudio nunca visto antes como el que hoy se publica en Nature. "El UK Bio Bank, el Estonian Bio Bank o The Twins Early Development Sample son algunas de las entidades que han tomado parte en él, lo que nos ha permitido contar con más de un millón de participantes en el muestreo, el más grande realizado hasta el momento", detalla Schwaba.
La conclusión, señala el estudio, es clara: se han identificado 1.275 variantes genéticas principales asociadas con los Cinco Grandes rasgos de personalidad, de las cuales 824 son nuevas. Esto, apuntan los investigadores, demuestra que existen diferencias genéticas sistemáticas asociadas con las diferencias individuales de personalidad. Las variantes genéticas comunes explican una proporción moderada de entre el 4,8 % y el 9,3% de la variación de cada rasgo, y de entre el 9,3% y el 13,3% cuando se consideran instrumentos con una fiabilidad de medición típica, apunta el paper.
Esos Cinco Grandes, o Big Five en inglés, son los rasgos que se asocian a resultados importantes en la vida de las personas: la extraversión -o extroversión en el lenguaje común-, que tiene que ver con nuestra capacidad de socializar y nuestra asertividad. La amabilidad, que se relaciona con la generosidad, el respeto y la confianza. La responsabilidad, vinculada con la eficiencia, el trabajo y el sentido del deber, así como el neuroticismo, muy relacionado con la estabilidad emocional, y la apertura a la experiencia, que determina la curiosidad y el espíritu creativo. Y no, no es que la personalidad pueda predecirse directamente a partir del ADN, pero ahora se ha demostrado que influye en su desarrollo, junto a factores principalmente ambientales.
Gran parte del valor científico de estudios de este tipo reside, por tanto, en su aplicabilidad a prácticamente todos los aspectos de la vida. Aunque no son exactamente iguales en todos los grupos, los resultados genéticos son robustos, apuntan los investigadores, pues se repiten en diferentes lugares, edades y formas de medir la personalidad. "Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré", entonaba el que fuera uno de los himnos musicales de toda una generación. Entre un 4,8 y un 9,3%, le hubiera faltado añadir.
A buenas horas, ahora que estamos en un contexto demográfico complejo.
La personalidad, ¿cuestión de genio o de genes?
Aquello de 'le viene de familia' podría tener más base científica de lo que pensamos. Y es que un grupo internacional de investigadores liderado por el doctor en...
La personalidad, ¿cuestión de genio o de genes?
Un estudio internacional con más de un millón de participantes confirma que existe una vinculación entre genética y personalidad que influye en rasgos como la extroversión, la amabilidad o la responsabilidad: "Ahora podemos analizar cómo y por qué el ADN que heredamos y nuestras vivencias influyen en quiénes somos"- Compartir
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Debrocke/ClassicStock/Getty Images
Eva Dallo
Actualizado Miércoles, 2 septiembre 2026 - 17:00
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Aquello de 'le viene de familia' podría tener más base científica de lo que pensamos. Y es que un grupo internacional de investigadores liderado por el doctor en psicología de la Universidad de Michigan Ted Schwaba, en el que han participado hasta 15 países y se ha analizado genéticamente a más de un millón de personas, ha establecido de manera empírica una relación directa entre genética y personalidad. Es decir, que determinadas variantes de nuestros genes pueden influir en rasgos relacionados con el comportamiento.
"Hasta ahora", explica Schwaba, "existían numerosos estudios entre gemelos y miembros de una misma familia que apuntaban a que ciertos rasgos de la personalidad eran hereditarios, mientras que otros respondían a factores ambientales. Pero no se había avanzado en este tipo de trabajos debido a la gran cantidad de muestras necesarias para poder caracterizar de algún modo la señal genética".
Por esta razón, este experto en desarrollo de la personalidad decidió asociarse con otros colegas y empresas del sector de la genómica para arrancar un estudio nunca visto antes como el que hoy se publica en Nature. "El UK Bio Bank, el Estonian Bio Bank o The Twins Early Development Sample son algunas de las entidades que han tomado parte en él, lo que nos ha permitido contar con más de un millón de participantes en el muestreo, el más grande realizado hasta el momento", detalla Schwaba.
El ADN no es una bola de cristal, pero influye en nuestras vidas
Un total de 130 investigadores de Australia, Canadá, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Italia, Países Bajos, Noruega, Singapur, Suecia, Reino Unido y EEUU trabajaron coordinados por el americano para analizar datos procedentes de 46 grupos de cohortes que incluían entre 611.000 y 1,14 millones de muestras. Se trataba de genomas de ascendencia europea y africana y, también, de miembros de una misma familia para poder separar los efectos de los genes de los del entorno familiar.La conclusión, señala el estudio, es clara: se han identificado 1.275 variantes genéticas principales asociadas con los Cinco Grandes rasgos de personalidad, de las cuales 824 son nuevas. Esto, apuntan los investigadores, demuestra que existen diferencias genéticas sistemáticas asociadas con las diferencias individuales de personalidad. Las variantes genéticas comunes explican una proporción moderada de entre el 4,8 % y el 9,3% de la variación de cada rasgo, y de entre el 9,3% y el 13,3% cuando se consideran instrumentos con una fiabilidad de medición típica, apunta el paper.
Esos Cinco Grandes, o Big Five en inglés, son los rasgos que se asocian a resultados importantes en la vida de las personas: la extraversión -o extroversión en el lenguaje común-, que tiene que ver con nuestra capacidad de socializar y nuestra asertividad. La amabilidad, que se relaciona con la generosidad, el respeto y la confianza. La responsabilidad, vinculada con la eficiencia, el trabajo y el sentido del deber, así como el neuroticismo, muy relacionado con la estabilidad emocional, y la apertura a la experiencia, que determina la curiosidad y el espíritu creativo. Y no, no es que la personalidad pueda predecirse directamente a partir del ADN, pero ahora se ha demostrado que influye en su desarrollo, junto a factores principalmente ambientales.
Estudiar la personalidad para mejorar nuestra vida
La personalidad se define como un conjunto de patrones relativamente estables de pensamiento, sentimiento y comportamiento que diferencian a unas personas de otras. Está relacionada con numerosas facetas de la vida, como el rendimiento y los resultados en el mercado laboral, la salud física y mental, y determinados aspectos demográficos y conductuales, explican los investigadores. "Todos conocemos personas cálidas y amables, auténticos rayos de sol, y personas frías y poco accesibles. Personas a las que les encanta probar cosas nuevas, y personas que prefieren aferrarse a lo que ya conocen", concluye Ted Schwaba. "Mediante la aplicación de herramientas estadísticas modernas a grandes conjuntos de datos podemos analizar cómo y por qué el ADN que heredamos, así como las numerosas experiencias y acontecimientos que vivimos, influyen en quiénes somos y en quiénes llegamos a ser".Gran parte del valor científico de estudios de este tipo reside, por tanto, en su aplicabilidad a prácticamente todos los aspectos de la vida. Aunque no son exactamente iguales en todos los grupos, los resultados genéticos son robustos, apuntan los investigadores, pues se repiten en diferentes lugares, edades y formas de medir la personalidad. "Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré", entonaba el que fuera uno de los himnos musicales de toda una generación. Entre un 4,8 y un 9,3%, le hubiera faltado añadir.