Resumen: los políticos occidentales han sustituido la Religión por ideologías de enfrentamiento y repruebo, para hacerse con el Poder de la Iglesia e instrumentalizar a las masas.
A la caída de las monarquías centroeuropeas, tras la Primera Guerra Mundial, le siguió la caída de la Religión Católica en Europa, tras la Segunda Guerra Mundial. La Religión Católica fue sustituida por las Ideologías y el poder pasó definitivamente de la Iglesia a la Política, con el engaño de la Democracia “representativa”. Las ideologías facilitan la instrumentalización política de las masas, porque para acallar a las minorías preparadas, íntegras y responsables los gobernantes no tienen más que echarle encima el rebaño “democrático” que en cada coyuntura esté en posición de dominio para controlar los recursos públicos.
Una ideología es un condicionamiento que, partiendo de ideas fijas y estereotipadas, crea una representación sustitutiva de la realidad. La persona ideologizada, en su ámbito de ideologización, no piensa ni razona, se limita a seguir consignas, directrices e instrucciones. Las ideologías utilizan los mismos mecanismos psicológicos que las religiones: dogmas, sacramentos y ritos.
La homogeneización de las masas occidentales para facilitar su pastoreo, provocó la equiparación de las ideologías que, en el principio, presentaban grandes diferencias en sus postulados, porque se dirigían a diferentes colectivos: empresarios y trabajadores, propietarios y arrendatarios, ricos y pobres, trabajadores públicos y privados, viejos y jóvenes, clases medias y bajas. Las ideologías tuvieron que buscar diferencias truculentas en interpretaciones enconadas de dilemas, como el sesso y el género, el hombre y la mujer, el tiempo y el clima, la raza y la cultura, el sentimiento y la realidad, el dinero y la riqueza, el derecho y la libertad, manipuladas hábilmente para exacerbar lo más vil de la condición humana, dividir a las masas y conducirlas a extremismos irreconciliables.
Las ideologías actuales presentan dos características principales: el enfrentamiento y el repruebo. Las ideologías, en sus diferentes denominaciones, grados, matices y acepciones, están tan enfrentadas como lo están cristianos y musulmanes, hindúes y musulmanes o chiíes y suníes. Las personas ideologizadas no odian a quien piensa diferente, porque las personas ideologizadas no piensan; es un repruebo tribal: se odia al “otro” sea quien sea. El “otro” para la ideología es como el hereje para la religión: la ideología es la religión del ateo.
A la caída de las monarquías centroeuropeas, tras la Primera Guerra Mundial, le siguió la caída de la Religión Católica en Europa, tras la Segunda Guerra Mundial. La Religión Católica fue sustituida por las Ideologías y el poder pasó definitivamente de la Iglesia a la Política, con el engaño de la Democracia “representativa”. Las ideologías facilitan la instrumentalización política de las masas, porque para acallar a las minorías preparadas, íntegras y responsables los gobernantes no tienen más que echarle encima el rebaño “democrático” que en cada coyuntura esté en posición de dominio para controlar los recursos públicos.
Una ideología es un condicionamiento que, partiendo de ideas fijas y estereotipadas, crea una representación sustitutiva de la realidad. La persona ideologizada, en su ámbito de ideologización, no piensa ni razona, se limita a seguir consignas, directrices e instrucciones. Las ideologías utilizan los mismos mecanismos psicológicos que las religiones: dogmas, sacramentos y ritos.
La homogeneización de las masas occidentales para facilitar su pastoreo, provocó la equiparación de las ideologías que, en el principio, presentaban grandes diferencias en sus postulados, porque se dirigían a diferentes colectivos: empresarios y trabajadores, propietarios y arrendatarios, ricos y pobres, trabajadores públicos y privados, viejos y jóvenes, clases medias y bajas. Las ideologías tuvieron que buscar diferencias truculentas en interpretaciones enconadas de dilemas, como el sesso y el género, el hombre y la mujer, el tiempo y el clima, la raza y la cultura, el sentimiento y la realidad, el dinero y la riqueza, el derecho y la libertad, manipuladas hábilmente para exacerbar lo más vil de la condición humana, dividir a las masas y conducirlas a extremismos irreconciliables.
Las ideologías actuales presentan dos características principales: el enfrentamiento y el repruebo. Las ideologías, en sus diferentes denominaciones, grados, matices y acepciones, están tan enfrentadas como lo están cristianos y musulmanes, hindúes y musulmanes o chiíes y suníes. Las personas ideologizadas no odian a quien piensa diferente, porque las personas ideologizadas no piensan; es un repruebo tribal: se odia al “otro” sea quien sea. El “otro” para la ideología es como el hereje para la religión: la ideología es la religión del ateo.
