Conforme vemos las reacciones y resultados de las elecciones en Alemania de ayer, domingo 20 de septiembre, se vislumbra una situación política, económica y demográfica que no nos es en absoluto ajena:
* Críticas a la CDU, por poner los problemas encima de la mesa y decirles a los alemanes que corregirlos conlleva dolor, sacrificio y tiempo. Sospecha más que fundada de que no van a arreglar absolutamente nada.
* Ascenso de la derecha nostálgica AfD, donde abogan por ir de rodillas a Rusia a pedir perdón en la (falsa) esperanza de que con el gas barato, Alemania volverá a ser la potencia industrial del siglo XX y el resto de europeos vamos a comprar sus Volkswagen Golf eléctricos con más de la mitad de piezas hechas en China a partir de 50.000€.
* Victoria en Berlín de "Die Linke", donde la población está hastiada de los precios estratosféricos de la vivienda y propone "topar" los incrementos a un máximo del 1% anual, obligar a los grandes propietarios a que destinen un porcentaje de su parque de viviendas a alquileres a familias con bajos ingresos cuando no directamente "nacionalizar" o entrar en el capital de dichos grandes propietarios. Todos estamos seguros de que la propuesta de construir más vivienda va a tener el mismo recorrido que los planes de vivienda pública del PSOE en España: papel impreso sin más trascendencia, total, siempre puedes prometer lo mismo dentro de cuatro años.
Todos sabemos que ninguno de los tres trileros tiene la fórmula mágica para arreglar los problemas de Alemania. Desde la derecha de Merz "Pasmada" (¿te enteras PP?), una AfD que no tiene más receta que decir que antes se vivía mejor y una Die Linke que habla con los labios de Irene Montero (o peor).
„Europa ohne Zukunft“.
* Críticas a la CDU, por poner los problemas encima de la mesa y decirles a los alemanes que corregirlos conlleva dolor, sacrificio y tiempo. Sospecha más que fundada de que no van a arreglar absolutamente nada.
* Ascenso de la derecha nostálgica AfD, donde abogan por ir de rodillas a Rusia a pedir perdón en la (falsa) esperanza de que con el gas barato, Alemania volverá a ser la potencia industrial del siglo XX y el resto de europeos vamos a comprar sus Volkswagen Golf eléctricos con más de la mitad de piezas hechas en China a partir de 50.000€.
* Victoria en Berlín de "Die Linke", donde la población está hastiada de los precios estratosféricos de la vivienda y propone "topar" los incrementos a un máximo del 1% anual, obligar a los grandes propietarios a que destinen un porcentaje de su parque de viviendas a alquileres a familias con bajos ingresos cuando no directamente "nacionalizar" o entrar en el capital de dichos grandes propietarios. Todos estamos seguros de que la propuesta de construir más vivienda va a tener el mismo recorrido que los planes de vivienda pública del PSOE en España: papel impreso sin más trascendencia, total, siempre puedes prometer lo mismo dentro de cuatro años.
Todos sabemos que ninguno de los tres trileros tiene la fórmula mágica para arreglar los problemas de Alemania. Desde la derecha de Merz "Pasmada" (¿te enteras PP?), una AfD que no tiene más receta que decir que antes se vivía mejor y una Die Linke que habla con los labios de Irene Montero (o peor).
„Europa ohne Zukunft“.
