Un grupo agrede en Ceuta a la diputada Julia Ferreras
La agresión no fue contra quien se pretendía. Un grupo de personas atacó en Ceuta a la diputada Julia Ferreras y al activista Rafael Borrego convencido de que ambos formaban parte de una ONG vasca que presta ayuda humanitaria a migrantes. La confusión de identidad acabó con dos personas señaladas, un vehículo dañado según el relato de un usuario del foro, y una ciudad en tensión que llevaba horas de incidentes. «La noche ha sido de locura y no hemos podido pegar ojo. Estoy en shock, triste y bastante cabreada», resumió la propia Ferreras.
Qué ocurrió en Ceuta y a quién señalaron
Los hechos se produjeron de noche y tuvieron como eje un error de identificación. Según el relato que circuló en redes a partir de grabaciones de los propios afectados, el grupo buscaba a integrantes de una organización vasca de asistencia a migrantes y acabó encarando a personas que nada tenían que ver con ella: la diputada de Ceuta Ya! y el activista malagueño Rafael Borrego. El presidente del Gobierno expresó después su solidaridad con ambos y con la abogada Sofía Cánovas. También se habla de daños a un vehículo y de incidentes contra comercios.
Junto a la agresión física circuló un elemento igual de incómodo: las palabras que, según se difundió, se dirigieron contra las mujeres de esa organización. El contenido despectivo de esos mensajes fue señalado como síntoma de un clima más amplio, no como una anécdota aislada.
El reguero de reacciones políticas
La condena fue transversal en la izquierda. Desde el Gobierno se apeló a que «la violencia nunca es el camino» y se expresó solidaridad con los tres nombres propios citados. En términos más duros se pronunciaron otros dirigentes del espacio progresista, que calificaron lo sucedido de «fascismo» y vincularon los hechos a la criminalización de una ONG y a la quema de tiendas de personas migrantes. La federación andaluza de IU denunció la agresión a su compañero y cargó también contra la respuesta policial.
En el lado opuesto, algunos mensajes del foro sostienen que lo ocurrido se difunde como relato interesado y que el problema de fondo es la política migratoria. No faltó quien recordara que la ciudad ya vivió una crisis fronteriza en 2021 y quien, más allá del caso concreto, reprochara a los propios ceutíes el resultado electoral que atribuyen a su situación actual. Un apartado aparte merece el recurso histórico: un comentario del foro citó el episodio napoleónico para recordar que, en toda ocupación, hay quien hace negocio con el invasor y quien lo paga.
Queda por aclarar si la confusión de identidad fue un error puntual de una noche o el síntoma de algo más profundo. Los datos disponibles aún no responden a esa pregunta.