El día que los Vikingos llegaron a Huelva: Así fue el saqueo de Niebla y la caída de la isla de Saltés
En el siglo IX, el estuario del Tinto y el Odiel sufrió la incursión de los temibles hombres del norte.
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La primera incursión de los vikingos en la península ibéricasucedió en el año 844 y sembró de peligros las costas de Asturias, Galicia, Portugal y, por último, Andalucía. Gracias a cronistas musulmanes como Ibn Idari, sabemos como fueron los saqueos que los vikingos protagonizaron en Cádiz y Sevilla. Pero gracias a la labor de historiadores como Alejandro García Sanjuán (Universidad de Huelva), las huellas de aquella primera incursión vikinga en tierras onubenses comienzan a salir a la luz.
En el verano del 844, una flota vikinga de más de 60 barcos de guerra, entre los que se encontraban los famosos drakkars, se dirigió al Mediterráneo desde sus cuarteles en la costa occidental de Francia. Después de dejar atrás los cabos y rías del Cantábrico, los normandos se enfrentaron al rey Ramiro I de Asturias y Galicia en los alrededores de A Coruña, donde fueron vencidos por las tropas gallegas que combatieron junto al rey de Oviedo.
La flota vikinga continuó su camino lejos de Galicia y llegó a saquear Lisboa, la Al-Lishbuna musulmana, perteneciente al Emirato Omeya de Córdoba y una de las ciudades más prósperas de Al-Ándalus. Era la primera vez que los vikingos atacaban territorio sarracin, y no sería la última.
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En busca de las riquezas de al-ándalus
Los vikingos conocían las riquezas que guardaban las tierras del sur y encontraron una costa indefensa a causa de los escasos enemigos que el Emirato de Córdoba poseía en los mares.A causa de dicha indefensión, las poblaciones del litoral andalusí apenas pudieron defenderse de la llegada de los normandos. Y cuando descubrieron la entrada al estuario del Tinto y el Odiel, decidieron remontarlo en busca de ciudades desprotegidas. La primera población en caer víctima de los vikingos fue la medina de Saltés, ubicada en una isla en la desembocadura del río Odiel, muy próxima a la actual Punta Umbría.
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Mapa topográfico de Huelva y su comarca. En la parte superior derecha, bajo la Torre de la Umbría (actual Punta Umbría) puede distinguirse la isla de Saltés.
La Rábida. Historia documental crítica. 1925
Saltés era un emporio comercial de probable origen fenicio que había prosperado durante la época romana como lugar rico en pesca dedicado a la industria del salazón. Los vikingos saquearon la isla y su medina, y antes de continuar rumbo a Cádiz, dejaron algunos hombres y naves en aquel lugar privilegiado.
La flota normanda, tal y como cuentan cronistas musulmanes como Ibn Idari e Ibn Hayyan, saqueó Cádiz y Medina Sidonia antes de apoderarse de Sevilla y lanzarse a la depredación de su campiña. La intervención del emir Abderramán II y su ejército supuso la derrota de los vikingos instalados en Sevilla en la batalla de Tablada (844) y buena parte de los normandos logró escapar en sus naves para continuar sus correrías lejos de las huestes del emir de Córdoba.
la venganza de los normandos
Derrotados por Abderramán II, los vikingos, madjus como les llamaban los musulmanes, decidieron regresar al norte no sin antes saquear cuanto encontrasen a su paso.La base de la isla de Saltés que habían utilizado para descansar y aprovisionarse resultó un puerto excelente desde el que organizar nuevas correrías lejos del Guadalquivir. Y Niebla, llamada por los musulmanes Labla Al- Hamra ("Niebla, la Roja", en alusión al tonalidad de su piedra) y la medina más importante en la cuenca del río Tinto, pronto llamó su atención.
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Muralla de Niebla y el río Tinto.
Los vikingos sólo tuvieron que remontar el curso del río a través de la antigua calzada romana que unía Onuba Aestuaria (Huelva) e Hispalis (Sevilla) para encontrarse ante los muros de Niebla.
Fruta de Huelva
Niebla era una medina populosa y cabeza de una comarca fértil y próspera. Los vikingos la encontraron indefensa, y una vez se apropiaron de sus riquezas, regresaron a la isla de Saltés y pusieron rumbo al norte con los barcos cargados de esclavos y botín.
La amenaza de los normandos sentó un precedente en la defensa de las costas de Al-Ándalus, y desde aquella primera expedición, los emires y califas Omeyas decidieron vigilar celosamente las desembocaduras del Guadalquivir, el Tinto y el Odiel.
Por dicho motivo, se edificaron ribats, lugares donde habitaban soldados dedicados a la oración y la vigilancia de los cursos de agua y la costa.
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Dibujo anónimo del monasterio de La Rábida en 1880.
La Rábida tiene su origen en un ribat edificado para la vigilancia del estuario del Tinto y el Odiel.
Anónimo
El monasterio de La Rábidatiene su origen en el ribat que defendía el estuario del Tinto y el Odiel, y aún pueden observarse restos de su pasado sarracin entre sus muros. Gracias a dichos ribats, las costas de Al-Ándalus fueron mejor defendidas, y aunque los vikingos regresaron en sus viajes rumbo al Mediterráneo, nunca causaron daños como los de su primer ataque en el 844.
