Hace unos años, cuando salía de casa por la mañana para llevar a mi descendiente pequeño al autobús del colegio, coincidía a menudo con una persona joven con aspecto de recién levantada que entraba en el portal. Las primeras veces pensaba que quizás se levantaba e iba a por tabaco o a una farmacia 24h que había al lado. Pero después esa hipótesis no me pareció plausible.
Al final, hablando con los vecinos, supe que era funcionaria de correos. Había una oficina a tres manzanas; un día esperé en la esquina a que saliera, la seguí discretamente y descubrí lo que pasaba: entraba, pasaba una tarjeta por lo que supuse era la máquina de fichar y se volvía para casa.
Habrá tantos así....