Hablemos de "La naranja mecanica" la absoluta obra maestra de Kubrick antiprogre

Hablemos de "La naranja mecanica" la absoluta obra maestra de Kubrick antiprogre
Es mejor Barry Lyndon, que viene a ser casi la misma historia sobre un protagonista muy parecido, sólo que ambientada en la segunda mitad del siglo XVIII. Ascenso, caída y redención final de dos granujas, que acaban ambos casi donde empezaron aunque ya nada será igual. Ya sé, ya sé que Alex es un orate y Redmond Barry un vulgar arribista que intenta medrar socialmente, si bien no está carente de cualidades positivas. Aun así las similitudes son evidentes.
 

Dos cabras en un vertedero de residuos. Una de las cabras está encima de un montón de cintas de vídeo rotas, mientras mastica con fruición la película magnética de una de ellas. La otra cabra le pregunta:
-¿Qué tal está eso?
Y esta le contesta:
- No está mal, pero me gustó más el libro…
 
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Es mejor Barry Lyndon, que viene a ser casi la misma historia sobre un protagonista muy parecido, sólo que ambientada en la segunda mitad del siglo XVIII. Ascenso, caída y redención final de dos granujas, que acaban ambos casi donde empezaron aunque ya nada será igual. Ya sé, ya sé que Alex es un orate y Redmond Barry un vulgar arribista que intenta medrar socialmente, si bien no está carente de cualidades positivas. Aun así las similitudes son evidentes.
The Luck of Barry Lyndon (1844), de Thackeray, es una novela picaresca, histórica, satírica y de aventuras.

También es una novela nostálgica, pues el siglo XVIII es un periodo viril, "no una época de blandos" (no milksop times). Y porque es la era del refinamiento, al que la Revolución francesa ha puesto término, como lamenta el narrador; con ella, "la galantería y el respeto" han desaparecido.
 
Parece que la novela original era diferente de la adaptación al cine.

No llegué a leerla, pero era diferente según decían…
El libro de Burgess tiene mucha más miga que la película, pero al menos está si lo representa bien. Había algo del final que cambiaba.
No es como Odisea 2001, que cuando te lees el libro te das cuenta de que no te has enterado de nada con la película.
 
hay una cancion de mecano que a mi siempre me ha recordado a la escena de de cuando alex regresa a su casa y tienen un huesped en su habitacion, y le dicen que su serpiente ha sufrido un lmentable "accidente"


en casa deciden
que van a meter un huésped
dormirá en tu cama
vivirá en tu habitación

Todos los recuerdos de mi habitación
están escondidos al fondo de la estación
todos los momentos que pasé
leyendo cuentos están solos
en el suelo de un vagón


 
En primer lugar toca decir que es una novela primero, luego película

Un buen simil con esta es blade runner, solo que blade runner la pusieron a caer de un burro en su época porque la mayoría de los espectadores no la entendieron, para finalmente ser una obra de culto, y cuya inspiración estaba basada en la novela " ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? "

Solo que la naranja mecánica si tuvo buena critica y popularidad en su momento
 
Creo que hubo como una especie de síndrome de Estocolmo en la mujer forzad, pues, si no recuerdo mal (vi la peli años ha), al final ella hasta sonreía con complicidad por lo que le pasó. Insisto, si no recuerdo mal y si no interpreté mal el lenguaje corporal de ella.
 
La Naranja Mecánica refleja el antítesis del libre albedrío, al despojar al ser humano la libertad de elección. El pecado y la virtud solo tienen valor si nacen de la elección individual.

Aunque en la película lo quieren disfrazar por una buena causa, la realidad es que dejar en manos del Estado pueda condicionar los comportamientos del ser humano, no es más que un peligroso " experimento " que nunca se debe de transgredir.
·
Pensamientos muy kierkegaardianos estos, aun si el padre del existencialismo no conocía esta peli, pues le fue cronológiocamente anterior.

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Efectivamente, una crítica al estado totalitario FACINEROSO, por eso en la antigua URSS la naranja mecánica fue un éxito de crítica y publico, la gente del Politburó y el KGB animaban al personal a ver la película y leer el libro para luchar contra el fascismo.

Ahora la realidad.


“Sí, la novela La naranja mecánica de Anthony Burgess estuvo prohibida y censurada en la Unión Soviética (URSS) hasta 1988, y la adaptación cinematográfica de Stanley Kubrick tampoco se estrenó de manera oficial en su red de cines estatales debido al férreo control ideológico del régimen.”

No lo entiendo, con lo antifascista que era la película.
Uf, ese golpe en toda la boca ha tenido que doler XD.
 

El Mayo del 68 en la actualidad tiene la misma influencia que las guerras napoleonicas, te has quedado mentalmente en una epoca donde el 89% de la gente en Europa era joven, asalariada en trabajos industriales y existia una alternativa al capitalismo. La actualidad ha superado completamente a como imaginaban el mundo los mas listos.
En un mundo que esta a punto de sustituir el 80% del trabajo por maquinitas, tu preocupacion deberia ser como vamos a sobrevivir cuando seamos un estorbo para las elites.
 
Es una película que pertenece a un tipo de cine que ya no se hace, que te pone las pilas, te hace pensar, directa, sin mojigaterías. El de ahora sigue un patrón repetido, sin aparente mensaje, con corrección política, pero una cosa me llama la atención.

Pueden mostrar violencia y gore, todo muy explícito, y ser muy políticamente correctas con la ideología imperante hoy día, pero pudorosas al extremo. Podrás ver todo lo anterior, pero no saldrá una persona desabrigada de manera natural ni de casualidad, al contrario por ejemplo que en La Naranja Mecánica, o el cine de los 70. Como nada ocurre por casualidad, por algo será…
 
Es una película que pertenece a un tipo de cine que ya no se hace, que te pone las pilas, te hace pensar, directa, sin mojigaterías. El de ahora sigue un patrón repetido, sin aparente mensaje, con corrección política, pero una cosa me llama la atención.

Pueden mostrar violencia y gore, todo muy explícito, y ser muy políticamente correctas con la ideología imperante hoy día, pero pudorosas al extremo. Podrás ver todo lo anterior, pero no saldrá una persona desabrigada de manera natural ni de casualidad, al contrario por ejemplo que en La Naranja Mecánica, o el cine de los 70. Como nada ocurre por casualidad, por algo será…

Poco cine reciente has visto, desabrigados y sesso explícito los hay en varias de Von Trier, Kechiche o en la peli de Midsommar.

Si la Naranja Mecánica fue rompedora e innovadora fue precisamente por mostrar desabrigados o violencia explícita en los años 70.
 
«La naranja mecánica», de Stanley Kubrick, es un desastre ideológico: una fantasía paranoica de derechas disfrazada de advertencia orwelliana. Pretende oponerse al estado policial y al control mental forzoso, pero en realidad lo único que hace es celebrar la vileza de su protagonista, Alex.

No sé muy bien cómo explicar el rechazo que me provoca Alex (por quien Kubrick siente una gran predilección, como revela su estilo visual y como veremos en un momento). Alex es esa clase de individuo inquietante y extraño con el que todos nos hemos cruzado alguna vez en la vida; por lo general, cuando él y nosotros éramos niños y él no se molestaba tanto en ocultar sus aficiones. Debió de ser el típico niño que arrancaba las alas a las moscas y se comía las hormigas simplemente porque resultaba da repelús. También era el chico que parecía saber más de sesso que nadie, y sobre todo, que sabía lo sucio que era.

En «La naranja mecánica», Alex ya ha crecido y se ha convertido en un forzad sádico. Soy consciente de que calificarlo de forzad sádico —así, sin más— supone encasillar un poco al pobre Alex. Pero Kubrick no nos ofrece muchos más elementos de juicio, salvo que a Alex le encanta Beethoven. Nunca se explica por qué le gusta Beethoven, aunque sospecho que le gusta de la misma manera que a Kubrick le gusta saturar sus bandas sonoras con música clásica conocida: para añadir una dimensión pintoresca, barata y carente de profundidad real.

Alex no es el típico antihéroe de clase trabajadora y oprimido que veíamos en el cine británico contestatario de principios de los años sesenta. No se hace ningún esfuerzo por explicar su mundo interior ni por diseccionar su sociedad. De hecho, no hay mucho que diseccionar; tanto Alex como su sociedad son abstracciones pretenciosas propias del *pop-art*. Kubrick no ha imaginado un mundo futuro, sino que ha creado una escenografía de moda. Si caemos en la trampa del discurso de Kubrick y afirmamos que Alex es violento porque «la sociedad no le ofrece alternativas» —¡ay, qué pena!—, no estaremos haciendo más que buscar excusas. Alex es violento porque necesita serlo para que la película entretenga tal como Kubrick pretende. Alex no fue convertido en un forzad sádico por la sociedad, ni por sus padres, ni por el Estado policial, ni por la centralización, ni por el fascismo insidioso, sino por el productor, director y guionista de esta película: Stanley Kubrick. A veces, los directores adoptan aires de superioridad sarracena y hablan de sus creaciones en tercera persona, como si la sociedad hubiera creado realmente a Alex. Pero eso convertiría su dirección en una especie de escritura automática cinematográfica. No, creo que Kubrick está siendo demasiado modesto: Alex es obra suya por completo.

Digo esto siendo plenamente consciente de que *La naranja mecánica* se basa, con cierta fidelidad, en una novela de Anthony Burgess. Sin embargo, no le atribuyo la responsabilidad a Burgess. Kubrick ha utilizado recursos visuales para alterar el punto de vista del libro y llevarnos, casi a regañadientes, a sentir cierta camaradería con Alex.

El recurso fotográfico más evidente de Kubrick en esta ocasión es el objetivo gran angular. Al utilizarse con objetos bastante cercanos a la cámara, este objetivo tiende a distorsionar los laterales de la imagen. Los objetos situados en el centro de la pantalla se ven normales, pero los de los bordes tienden a inclinarse hacia arriba y hacia afuera, alargándose de forma extraña. Kubrick emplea el gran angular casi todo el tiempo cuando muestra sucesos desde el punto de vista de Alex; esto nos invita a ver el mundo como lo ve él: como un manicomio lleno de gente rara empeñada en ir a por él.

Sin embargo, cuando Kubrick nos muestra a Alex, lo sitúa en el centro de un plano con gran angular (de modo que solo él conserva unas dimensiones humanas normales) o utiliza un objetivo estándar que no distorsiona. Así, a lo largo de la película se va creando la impresión visual de que Alex —y solo Alex— es normal.

Kubrick recurre a otros dos trucos ingeniosos para convertir a Alex en un héroe en lugar de en un personaje poco apreciable. Le gusta filmar a Alex desde arriba, permitiendo que este nos mire desde abajo con el ceño fruncido. Este era también un ángulo predilecto de Kubrick para los primeros planos en *2001: Odisea del espacio*; en ambas películas, el director pone el énfasis de la iluminación en los ojos. Esto confiere a sus personajes un aspecto mesiánico y ligeramente inquietante.

Asimismo, hacia el final de *La naranja mecánica*, Kubrick hace múltiples referencias a las célebres escenas del dormitorio (y del baño) que cierran *2001*. El eco del goteo del agua mientras Alex se baña nos recuerda indirectamente los efectos sonoros del dormitorio en *2001*; acto seguido, Alex se sienta a la mesa con una copa de vino. Se le filma desde el mismo ángulo que Kubrick empleó en *2001* para mostrarnos a Keir Dullea cenando. Incluso hay un plano desde atrás que muestra a Alex volviéndose mientras traga un sorbo de vino.

No creo que se trate de una simple cita visual. Kubrick utilizó los planos finales de *2001* para transformar gradualmente a su viajero espacial en el «Niño de las Estrellas» que cierra la película. Ese niño —como recordarán— dirige hacia nosotros una mirada de ojos grandes y una sabiduría imponente, erigiéndose en nuestro salvador. De manera análoga, Alex se convierte en un niño de ojos muy abiertos al final de *La naranja mecánica* y sonríe con picardía mientras fantasea con una abusa. Se supone que debemos alegrarnos, pues ha sido curado de la programación contra la abusa y la violencia que la sociedad le impuso durante un proceso de «rehabilitación» en prisión...
 
The Luck of Barry Lyndon (1844), de Thackeray, es una novela picaresca, histórica, satírica y de aventuras.

También es una novela nostálgica, pues el siglo XVIII es un periodo viril, "no una época de blandos" (no milksop times). Y porque es la era del refinamiento, al que la Revolución francesa ha puesto término, como lamenta el narrador; con ella, "la galantería y el respeto" han desaparecido.
Kubrick quería hacer una película sobre Napoleón, pero se rajó. En su lugar adaptó una novela sobre un personaje casi contemporáneo del corso y con una trayectoria vital paralela. Todo para decir, con mucha elegancia, que la vida es dura y al final mueres.
 

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