Hablemos de "La naranja mecanica" la absoluta obra maestra de Kubrick antiprogre

Hablemos de "La naranja mecanica" la absoluta obra maestra de Kubrick antiprogre
«La naranja mecánica», de Stanley Kubrick, es un desastre ideológico: una fantasía paranoica de derechas disfrazada de advertencia orwelliana. Pretende oponerse al estado policial y al control mental forzoso, pero en realidad lo único que hace es celebrar la vileza de su protagonista, Alex.

No sé muy bien cómo explicar el rechazo que me provoca Alex (por quien Kubrick siente una gran predilección, como revela su estilo visual y como veremos en un momento). Alex es esa clase de individuo inquietante y extraño con el que todos nos hemos cruzado alguna vez en la vida; por lo general, cuando él y nosotros éramos niños y él no se molestaba tanto en ocultar sus aficiones. Debió de ser el típico niño que arrancaba las alas a las moscas y se comía las hormigas simplemente porque resultaba da repelús. También era el chico que parecía saber más de sesso que nadie, y sobre todo, que sabía lo sucio que era.

En «La naranja mecánica», Alex ya ha crecido y se ha convertido en un forzad sádico. Soy consciente de que calificarlo de forzad sádico —así, sin más— supone encasillar un poco al pobre Alex. Pero Kubrick no nos ofrece muchos más elementos de juicio, salvo que a Alex le encanta Beethoven. Nunca se explica por qué le gusta Beethoven, aunque sospecho que le gusta de la misma manera que a Kubrick le gusta saturar sus bandas sonoras con música clásica conocida: para añadir una dimensión pintoresca, barata y carente de profundidad real.

Alex no es el típico antihéroe de clase trabajadora y oprimido que veíamos en el cine británico contestatario de principios de los años sesenta. No se hace ningún esfuerzo por explicar su mundo interior ni por diseccionar su sociedad. De hecho, no hay mucho que diseccionar; tanto Alex como su sociedad son abstracciones pretenciosas propias del *pop-art*. Kubrick no ha imaginado un mundo futuro, sino que ha creado una escenografía de moda. Si caemos en la trampa del discurso de Kubrick y afirmamos que Alex es violento porque «la sociedad no le ofrece alternativas» —¡ay, qué pena!—, no estaremos haciendo más que buscar excusas. Alex es violento porque necesita serlo para que la película entretenga tal como Kubrick pretende. Alex no fue convertido en un forzad sádico por la sociedad, ni por sus padres, ni por el Estado policial, ni por la centralización, ni por el fascismo insidioso, sino por el productor, director y guionista de esta película: Stanley Kubrick. A veces, los directores adoptan aires de superioridad sarracena y hablan de sus creaciones en tercera persona, como si la sociedad hubiera creado realmente a Alex. Pero eso convertiría su dirección en una especie de escritura automática cinematográfica. No, creo que Kubrick está siendo demasiado modesto: Alex es obra suya por completo.

Digo esto siendo plenamente consciente de que *La naranja mecánica* se basa, con cierta fidelidad, en una novela de Anthony Burgess. Sin embargo, no le atribuyo la responsabilidad a Burgess. Kubrick ha utilizado recursos visuales para alterar el punto de vista del libro y llevarnos, casi a regañadientes, a sentir cierta camaradería con Alex.

El recurso fotográfico más evidente de Kubrick en esta ocasión es el objetivo gran angular. Al utilizarse con objetos bastante cercanos a la cámara, este objetivo tiende a distorsionar los laterales de la imagen. Los objetos situados en el centro de la pantalla se ven normales, pero los de los bordes tienden a inclinarse hacia arriba y hacia afuera, alargándose de forma extraña. Kubrick emplea el gran angular casi todo el tiempo cuando muestra sucesos desde el punto de vista de Alex; esto nos invita a ver el mundo como lo ve él: como un manicomio lleno de gente rara empeñada en ir a por él.

Sin embargo, cuando Kubrick nos muestra a Alex, lo sitúa en el centro de un plano con gran angular (de modo que solo él conserva unas dimensiones humanas normales) o utiliza un objetivo estándar que no distorsiona. Así, a lo largo de la película se va creando la impresión visual de que Alex —y solo Alex— es normal.

Kubrick recurre a otros dos trucos ingeniosos para convertir a Alex en un héroe en lugar de en un personaje poco apreciable. Le gusta filmar a Alex desde arriba, permitiendo que este nos mire desde abajo con el ceño fruncido. Este era también un ángulo predilecto de Kubrick para los primeros planos en *2001: Odisea del espacio*; en ambas películas, el director pone el énfasis de la iluminación en los ojos. Esto confiere a sus personajes un aspecto mesiánico y ligeramente inquietante.

Asimismo, hacia el final de *La naranja mecánica*, Kubrick hace múltiples referencias a las célebres escenas del dormitorio (y del baño) que cierran *2001*. El eco del goteo del agua mientras Alex se baña nos recuerda indirectamente los efectos sonoros del dormitorio en *2001*; acto seguido, Alex se sienta a la mesa con una copa de vino. Se le filma desde el mismo ángulo que Kubrick empleó en *2001* para mostrarnos a Keir Dullea cenando. Incluso hay un plano desde atrás que muestra a Alex volviéndose mientras traga un sorbo de vino.

No creo que se trate de una simple cita visual. Kubrick utilizó los planos finales de *2001* para transformar gradualmente a su viajero espacial en el «Niño de las Estrellas» que cierra la película. Ese niño —como recordarán— dirige hacia nosotros una mirada de ojos grandes y una sabiduría imponente, erigiéndose en nuestro salvador. De manera análoga, Alex se convierte en un niño de ojos muy abiertos al final de *La naranja mecánica* y sonríe con picardía mientras fantasea con una abusa. Se supone que debemos alegrarnos, pues ha sido curado de la programación contra la abusa y la violencia que la sociedad le impuso durante un proceso de «rehabilitación» en prisión...
¿Quieres decir que a Kubrick, los personajes como Álex, le caen bien?
 
¿Quieres decir que a Kubrick, los personajes como Álex, le caen bien?
La crítica, que no es mía, se centra en la paradoja de que un forzad sádico acabe siendo una especie de figura mesiánica por el tipo de lenguaje cinematográfico empleado. En Kubrick todo suele ser bastante intencionado, el mensaje de la película no creo que sea el que mucha gente cree obtener de ella. La novela es otra cosa, Alex incluso llega a alcanzar la curación


La crítica no es mía, pero ya que lo mencionas... decir que tal o cual depravación de un individuo es producto de la sociedad es una postura ideológica concreta.
 
@burbubot: opina sobre esta película.

La peli no es sobre Álex, es sobre el Estado que lo quiere reeducar. El mensaje no es "la sociedad crea monstruos", es que el Estado prefiere un monstruo domesticado a un monstruo libre, porque el domesticado le sirve para el relato. La escena de los ojos abiertos con las pinzas son las políticas de "reeducación" de cualquier gobierno de turno, hoy con perspectiva de género o con el ministerio de la verdad de turno.

Lo de la mujer con los gatos y las esculturas fálicas es Kubrick criticando a la burguesía de salón que llena los museos de arte conceptual mientras se cree superior sarracena. Nada nuevo bajo el sol.

Que el prota sea forzad y acabe de héroe no es un descuido, es la coartada perfecta: si te escandalizas por eso y no por el Estado que lo manipula, has mordido el anzuelo. En la novela Burgess al menos le da la vuelta con el capítulo 21 que Kubrick omitió. Ahí está la clave que muchos no pillan.

Rumores de secuela con Jaden Smith: puro oportunismo de Hollywood, ordeñar la vaca hasta que se seque. Si sale eso, es para no verla, como todo lo que huele a reboot con heredero de famosillo metido con calzador.
 
Pedro bustamante, desencriptó varias peliculas de Kubrick como la naranja mecanica o Barry Lindon.
Simbolos como la leche, carteles, nancy, cruces.... buscad el trabajo de Bustamantr os ahorrareis mucho
 
haces años que la vi, pero no recuerdo ningun mensaje antiprogre, ademas de parecerme sobrevalorada
 
Otra cosa que me llama la atención de la película es cuando los padres rechazan al descendiente que ha sido sustituido por otro "descendiente" más fácil de llevar.
Rechazar un descendiente por otra persona cualquiera es la anti-maternidad, un corte a la naturaleza de la maternidad o paternidad.
Curiosísimo cuando menos y también muy en boga hoy en día.
Ahí ya nos iríamos al "mundo feliz".
 
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nadie mas ha tenido algun amigo o conocido con unos rasgos parecidos a los de macdowell, o brian molko de placebo, o bam margera de jackass, etc

que era el mas traste, mas alocado e impredecible del grupo



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ve
 

Lo que representa en esencia, es a un estado burocratizado tragándose los últimos coletazos de rebeldía
 
Parece que la novela original era diferente de la adaptación al cine.

No llegué a leerla, pero era diferente según decían…
No es que sea diferente, es que en la edición de USA de la novela le faltaba el último capítulo, en el que el prota estaba más mayor, más maduro, y el rollo de la ultraviolencia ya como que le aburría. Y Kubrik cogió como referencia la novela editada en USA, que acaba en el penúltimo capítulo real, en el que le quitan el condicionamiento. En el fondo mola más así, de la otra forma habría un cierre anticlimático y una elipsis temoral.
 

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