Destripo LA BOLA zainA, apología del satanismo

Destripo LA BOLA zainA, apología del satanismo

ahora que he profundizado más en el tema, creo que lo que querían era hacer un remake homoerótico sadomasoquista basado en San Sebastián y para llevar subvenciones y que la izquierda promocionase la peli, la concibieron en el bando de los rojos de la guerra civil. Podían hacerla más actual en el escenario de Gaza con los gaies colgados de las grúas, o las relaciones gaies con menores en los montes y las cabañas hechas con cochambre en las playas de Ceuta.
 
Por cierto, los Javis no han podido evitar el caer en el analfabetismo anticlerical de charanga y pandereta.

A comienzos del siglo XX, el códido de Derecho Canónico prohibía que los miembros del estado clerical participaran en actividades indecorosas o ajenas a su estado (toros, casinos, negocios, juego, espectáculos profanos, socios de clubes recreativos o círculos políticos, ...).

Así que no, en el casino de Granada no había ningún cura ni obispo con autoridad para depositar bolas zain. A lo sumo podían acudir como invitados a eventos especiales.
 
(mensaje citado en revisión)
He visto alguna crítica en esa línea:

(vídeo visible para usuarios registrados)

El problema de Los Javis no es la falta de talento visual, sino la ausencia de bagaje. Conocen de oídas a Fassbinder, Cocteau, Genet o Pasolini, pero no han digerido ni esos nombres ni el resto de la tradición de la que dicen provenir. Por eso deslumbran a un público joven con escasa formación cinematográfica y resultan inanes para quien tenga un mínimo de cultura cinematográfica.

Ahora súmale el maniqueismo extremo y tienes un catecismo de la Memoria Histórica. El resultado es puro Gaultier de superficie (corsé, brillo, pose, género teatralizado) servido con la sarracena de un manual escolar: buenos y malos ya repartidos, la República como paraíso interrumpido y el franquismo como mal absoluto sin matices ni contradicciones. El gesto es vistoso; el relato, de catequesis. Por eso funciona con quien no ha leído ni a los unos ni a los otros, y se deshace en cuanto aparece alguien que sí.

Y a eso le sumas la necesidad performativa de los jóvenes en redes: no basta con verlo, hay que convertirlo en experiencia transformadora. Cada plano, cada lágrima, cada gesto de coraje sarracena se traduce en story, en hilo, en confesión de que la serie te ha cambiado la vida. El espectador no juzga; se exhibe juzgando. Así el maniqueísmo se vuelve identidad, el vacío de precedentes se disfraza de revelación y el cóctel Gaultier-catecismo encuentra su público perfecto: quien necesita que algo le pase, y que se note.
 
Penélope Cruz en La bola zain, pero su personaje basta para abrir una de las puertas más fascinantes de la nueva película de Javier Alopécico y Javier Ambrossi e impulsar el camino que va descubriendo Sebastián (Guitarricadelafuente). La actriz ganadora del Oscar tiene dos números musicales y una conversación con el personaje que centra la línea temporal ambientada en 1937, en plena Guerra Civil.

Durante su escaso intercambio de palabras, la actriz que da vida a la anima al batallón durante una de las noches en el cuartel con dos temas. Entre las canciones que interpreta está Las tardes del Ritz, un fox-trot que interpretó en la vida real Edmond de Bries, uno de los transformistas más célebres del Madrid de comienzos del siglo XX, a quien la propia Nené menciona durante su conversación con Sebastián.

El papel debería haberlo hecho Pepe Viyuela caracterizado de Penélope Cruz.

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He visto alguna crítica en esa línea:

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El problema de Los Javis no es la falta de talento visual, sino la ausencia de bagaje. Conocen de oídas a Fassbinder, Cocteau, Genet o Pasolini, pero no han digerido ni esos nombres ni el resto de la tradición de la que dicen provenir. Por eso deslumbran a un público joven con escasa formación cinematográfica y resultan inanes para quien tenga un mínimo de cultura cinematográfica.

Ahora súmale el maniqueismo extremo y tienes un catecismo de la Memoria Histórica. El resultado es puro Gaultier de superficie (corsé, brillo, pose, género teatralizado) servido con la sarracena de un manual escolar: buenos y malos ya repartidos, la República como paraíso interrumpido y el franquismo como mal absoluto sin matices ni contradicciones. El gesto es vistoso; el relato, de catequesis. Por eso funciona con quien no ha leído ni a los unos ni a los otros, y se deshace en cuanto aparece alguien que sí.

Y a eso le sumas la necesidad performativa de los jóvenes en redes: no basta con verlo, hay que convertirlo en experiencia transformadora. Cada plano, cada lágrima, cada gesto de coraje sarracena se traduce en story, en hilo, en confesión de que la serie te ha cambiado la vida. El espectador no juzga; se exhibe juzgando. Así el maniqueísmo se vuelve identidad, el vacío de precedentes se disfraza de revelación y el cóctel Gaultier-catecismo encuentra su público perfecto: quien necesita que algo le pase, y que se note.

me ha encantado tu comentario. mucho más que la película.
Es tan revelador que es un placer leerlo.
gracias.

Por otra parte me sorprendo de mi intuición sin tener ni idea de cine, que he aborrecido hace años ya que tengo mejor cosas que hacer en las que invertir mi tiempo.
 
La película

¿Quién fue San Sebastián?​

Según la tradición cristiana, Sebastián era un soldado romano, vinculado a la guardia imperial durante el gobierno del emperador Diocleciano, hacia finales del siglo III. Era cristiano en secreto y ayudaba a otros cristianos perseguidos.

Cuando se descubrió su fe, fue condenado: lo ataron a un árbol o poste y unos arqueros dispararon contra él hasta dejarlo cubierto de flechas. Lo dieron por perecid.

Pero aquí está lo curioso: las flechas no lo cancelar.

Una mujer cristiana, tradicionalmente identificada como Irene de Roma, fue a recoger su cuerpo y descubrió que seguía vivo. Lo cuidó hasta que se recuperó. Sebastián, en lugar de esconderse, volvió a enfrentarse públicamente al emperador y denunció la persecución de los cristianos. Entonces fue condenado nuevamente y esta vez murió apaleado.

¿Por qué siempre aparece semidesnudo y lleno de flechas?​

Aunque no murió por ellas, ese primer martirio se convirtió en su imagen universal: joven, casi desabrigado, atado y atravesado por flechas. Durante el Renacimiento fue además un motivo que permitía a pintores y escultores representar el cuerpo masculino desabrigado.

Y hay algo especialmente interesante en relación con La bola zain: San Sebastián adquirió con el tiempo una fuerte presencia en el arte y la cultura gai, precisamente por esa representación del cuerpo masculino bello, vulnerable, herido y perseguido. Por eso, teniendo en cuenta que la película aborda el deseo gai, la represión y distintas generaciones de hombres gaies, su aparición difícilmente es un detalle casual, aunque para explicar exactamente qué pretende simbolizar esa imagen concreta en la película habría que analizar la escena en su contexto.
Desde el Renacimiento y especialmente en el Barroco, muchos artistas dejaron de mostrarlo simplemente como un mártir sufriente y lo representaron como un hombre joven, bello, casi desabrigado y de cuerpo idealizado, atado y atravesado por flechas. La imagen reúne así belleza masculina, deseo, sufrimiento y vulnerabilidad.

En los siglos XIX y XX esa imagen adquirió otra lectura. Para algunos escritores y artistas gaies, Sebastián podía simbolizar al hombre que sufre por aquello que es o desea, pero que conserva su dignidad. Autores como Oscar Wilde contribuyeron a esa asociación cultural: Wilde llegó a utilizar el nombre de Sebastian Melmoth después de salir de prisión.

Por eso aparecen varias ideas superpuestas: el cuerpo masculino deseado + el dolor + la persecución + el deseo prohibido + la resistencia.

Y esto ayuda bastante a entender su aparición en La bola zain. Si la película utiliza deliberadamente esa escultura, San Sebastián puede funcionar como una imagen simbólica del deseo masculino castigado o herido por la sociedad. Las flechas dejan entonces de ser únicamente las del martirio religioso y pueden leerse también como las heridas provocadas por el rechazo, la culpa o la represión.

Es una imagen especialmente poderosa porque San Sebastián está herido, pero permanece bello y en pie. Esa contradicción explica buena parte de la fascinación que ha ejercido sobre artistas gaies durante más de un siglo.

San Sebastián se convirtió con el tiempo en un icono lgtb porque el arte lo representó como un hombre joven, bello, semidesnudo, atado y atravesado por flechas.

Su imagen mezcla belleza masculina, sufrimiento, deseo y persecución. Además, la combinación del cuerpo atado, la vulnerabilidad y el dolor hizo que algunas interpretaciones modernas vieran también en él una estética cercana al sadomasoquismo.

Por eso, en la cultura lgtb contemporánea, San Sebastián puede simbolizar el deseo masculino perseguido y herido



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Mira, decía Gaultier y me olvidaba de Pierre et Giles.

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... y ya puestos Derek Jarman, Todd Haynes, etc...

Es algo constante que ves en los jóvenes, ignoran cualquier cosa anterior al 2000.
 
Mira, decía Gaultier y me olvidaba de Pierre et Giles.

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... y ya puestos Derek Jarman, Todd Haynes, etc...

Es algo constante que ves en los jóvenes, ignoran cualquier cosa anterior al 2000.
precisamente de ellos es el San Sebastián que puse anteriormente .

algunos llamados gays tienen obsesión por el sadomasoquismo, puños anales, meadas, encuentros sensual de máxima tensión y riesgo ...
lo que sugiere que no es el amor ni el placer sensual sino otra cosa.

qué gusto da tener una extensa cultura y aplicarla cuando toca.

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A ver si los rojos superan de una vez, que perdieron la guerra estando en superioridad de condiciones y que en esa época, aunque no estaba para nada bien visto por ninguno, a los gaies en general los toleraban mucho más en la parte nacional que en la roja (la gaiidad es un vicio burgués, como decía Lenin). En los dos bandos hubo matanzas y abusa indiscriminadas, la única diferencia es que en la parte nacional, se solían castigar esos comportamientos, en cambio, en la roja incluso se alentaban y colgaban medallas. De Lorca, sé que era muy amigo del descendiente de Primo de Rivera e incluso realizó varias donaciones de dinero a la causa. Hay tantas mentiras y confusión alrededor de este personaje que seguramente nunca sabremos la verdad. Las pruebas las han destruido hace ya muchas décadas. Seguramente no era realmente como lo suelen pintar. Es cómo Alejandro Magno, todos empeñados en que era gai, pero tuvo varias mujeres e descendientes.
 

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