De hecho, en la democracia ateniense no podía votar cualquiera. Para votar tenías que ser hombre mayor de edad, casado, con descendientes y propietario.Vivimos en lo que Margaret Thatcher llamaba la "property owning democracy". La democracia siempre es mayoria contra minoria desde los tiempos de Atenas. Y la mayoria que decide las elecciones son los propietarios.
El argumento es que una persona sin descendientes o sin propiedades no vota con una sentido a medio largo plazo, y cae fácilmente en la demogogia.
